Un salteño fue seleccionado para la XII Bienal de Florencia

Hace unos días se conoció que “Salvator Mundi”, la obra maestra de Leonardo da Vinci, cuyo paradero fue un misterio desde que se vendió en 2017 a cambio de una cifra récord de 450 millones de dólares, había sido adquirido por el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, quien lo alberga en un yate de su propiedad. 
También que el Museo del Louvre, de París, le pidió prestada la pintura para una exposición que realizará en octubre. Justamente con un tríptico intervención de esta obra y titulado “Entre lo humano y lo divino”, el arquitecto y artista plástico salteño José Alfredo de Andrés fue seleccionado por segunda vez para participar de la prestigiosa Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia. La duodécima edición de este encuentro internacional de arte se llevará a cabo del 18 al 27 de octubre. 
En diálogo con El Tribuno De Andrés refirió que su labor sobre “Salvator Mundi” respondió al leit motiv de los 500 años del nacimiento del polímota florentino. 

Imagen del tríptico seleccionado por un jurado internacional para participar de la XII Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia. Foto Gentileza de José Alfredo de Andrés

Toda intervención sobre una obra clásica conlleva un proceso intelectual y de trabajo plástico, que a De Andrés le insumió tres meses, entre etapa de investigación y terminación en el lienzo. Tras penetrar en la pintura y el momento de producción de Da Vinci, De Andrés comentó: “No voy a descubrir nada diciendo que fue uno de los más grandes genios en la historia del ser humano y, por ende, su legado es inmenso e irrepetible, tanto en las artes como en la ciencia y la arquitectura. Fue uno de esos adelantados que, de tanto en tanto, aparecen sobre la faz de la tierra para guiarnos, para decirnos sutilmente: ‘Por acá es el camino’ y a quienes no sabemos interpretar en el momento, precisamente porque están adelantados a nuestra época. Tengo una frase con respecto al tema que siempre la digo en reuniones de amigos en forma de broma: ‘El problema de ser un adelantado es no poder disfrutar de mis logros’”. 
Añadió que “Salvator Mundi” le atrajo porque “tenía algo oculto”. “Concretamente vi dos Cristos en uno, además de los tres pintos blancos que tiene la esfera de cristal, a los que relacioné con el Cinturón de Orión. Al separarlos digitalmente descubrí un Cristo humano y un Cristo divino. Pero lo mejor de todo fue cuando vi que cada Cristo tenía sus signos particulares en el pecho y que uno estaba sin el manto sagrado y el otro lo llevaba puesto. Ahí fue cuando me di cuenta de que existía un código para descifrar, típico de sus obras, y comencé con mi trabajo de investigación sobre la obra”, detalló De Andrés. 

El “Salvator Mundi”
Expertos han señalado que esta obra de Da Vinci es aún más enigmática que “La Mona Lisa” y que “La última cena”, por lo que comporta un desafío para la comprensión de quienes estudian el arte de Da Vinci. “Todo lo que encontré en ella me sorprendió y me emocionó mucho. Sabía que estaba enfrente de uno de sus mensajes secretos”, destacó De Andrés.

El "Salvatori Mundi", la obra maestra de Leonardo da Vinci, volverá a estar visible para el público en octubre, porque el Louvre lo pidió prestado para exhibirlo.

Aquilatando la experiencia de haber participado en 2017 de la XI Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia y también de haber recibido el segundo premio en la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (2012), el primer premio en Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (2014 y 2016) y una mención en 2018 en el mismo espacio -en la categoría de arte textil-, De Andrés explicó cuál es la riqueza para un artista salteño de concurrir a una bienal en el extranjero. “Es una experiencia inigualable conectarse con artistas de distintas partes del mundo e intercambiar conocimientos, anécdotas y sentimientos. Realmente es maravilloso y superlativo. Te hace crecer como artista y como persona. Te abre la mente y el espíritu. Y es muy importante el hecho de que el artista, al participar en eventos en el exterior, está llevando un poco de cultura de su lugar, en cierta forma está representando el arte de donde pertenece”, expresó. Por último, se refirió a las dificultades económicas que debe sortear un artista que lleva a cabo su obra en un país donde no siempre el Estado genera incentivos para el arte.
“Para mí el arte más que una profesión es una vocación. Es un lujo que nos damos por amor al arte, y se termina gastando mucho, como con todo lujo... El solo hecho de dedicarse al arte genera gastos. En el caso de cuando nos invitan a participar en bienales internacionales, tenemos que pagarnos pasajes en avión, el hotel dos semanas y la comida durante ese tiempo. A mí, participar en la Bienal de Florencia me sale muy caro, alrededor de $250.000, pero soy consciente de que fui invitado a ser parte de uno de los eventos artísticos más importantes del mundo y nada menos que en Florencia, cuna del arte renacentista, donde se respira arte en cada rincón de la ciudad. Me parece que eso no tiene precio”, destacó. Asimismo refirió que el artista obra también de productor en la búsqueda de patrocinadores. “Debemos presentar notas por todos lados para recibir el apoyo necesario, pero es muy difícil. Nos acostumbramos a recibir la contestación de ‘no hay presupuesto’ y no podemos declinar por eso. Llevo 30 años como artista y muy pocas veces recibí auspicio de alguien, aunque actualmente tengo el apoyo de algunos funcionarios de la provincia y hago la invitación a espónsores privados”, finalizó. 

Intervenciones
Consultado acerca de cuál es el sentido profundo que tienen las intervenciones y qué lo ha llevado a dedicarse a este género del arte, José Alfredo comentó que “es algo que siempre quise hacer. Me pasa que cada vez que veo una obra de arte trato de imaginarme lo que quiso plasmar el autor, cuáles fueron sus sentimientos en el momento que la pintó y descubrir si es que quiso dar algún mensaje al público o todo fue producto de un acto de su inconsciente y que debía expresarlo como un desahogo o simplemente una conversación consigo mismo. Por supuesto que el resultado es algo muy personal, producto de como yo veo la obra, lo que siento al verla”. Acerca del proceso detalló que “en mi caso particular, el proceso intelectual para intervenir una obra es un poco largo, ya que implica un estudio profundo de la vida del artista antes de intervenir la obra. Es la única forma que tengo de entender lo que quiso expresar en ella, conociendo lo que hacía, como vivía y como sentía, etcétera. Y el proceso de creación de mis intervenciones depende de cómo quiero intervenirlas y la técnica que emplee”. Así añadió que generalmente una vez que está inmiscuido en la biografía del artista, interviene la obra mediante arte digital, luego la imprime en lienzo y vuelvo a trabajarla con acrílico y/o óleo hasta obtener una obra original.
¿Implica la reflexión de por qué es relevante esta reinterpretación en la época actual? Le preguntamos. “Pienso que es totalmente relevante su reinterpretación en el presente, ya sea porque podemos comparar ideologías de distintos tiempos, como así también verificar si la interpretación de una obra va cambiando junto con el cambio del ser humano a lo largo del tiempo”, dijo.

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