El paro de colectiveros impactó fuerte en la actividad comercial

El acatamiento del paro de colectiveros fue del cien por ciento. El balance fue positivo para los afiliados a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y dejó números en rojo para los comerciantes salteños, que vieron afectadas las ventas que esperaban recomponer luego de los dos feriados de la semana.

La medida de fuerza del sindicato que nuclea en la provincia a más de 2 mil afiliados se coordinó luego de la trunca negociación con la Federación Argentina de Transportadores de Automotor de Pasajeros (Fatap). El miércoles pasado venció la conciliación obligatoria que impuso el Ministerio de Trabajo de la Nación, por lo que se solicitaron cinco días más de conciliación voluntaria que también vencieron.

El pedido de los choferes apunta a obtener el mismo aumento que convinieron sus compañeros de Capital Federal y el Gran Buenos Aires: del 20 por ciento desde junio y un bono de 16 mil pesos en tres cuotas, una de ocho mil pesos a cobrar el 20 de julio, cuatro mil pesos para el 4 de agosto y los cuatro mil restantes para el 4 de septiembre.

El paro se realizó en las provincias del interior. Tras un lunes y martes feriado, la mayoría de la gente no tuvo cómo llegar al centro ayer, en el cierre de una semana con la mitad de posibilidades de venta para los negocios.

Un remisero quiso evadir la marcha y le rompieron el parabrisas. Leandro Herrera

La medida estuvo acompañada de una marcha que desfiló por el microcentro. La columna se concentró en la avenida San Martín para ir luego por avenida Belgrano hasta bajar por la calle Ituzaingó hacia San Luis, donde se encuentran las oficinas del sindicato.

Las y los colectiveros, al ritmo de bombos y platillos, ocuparon casi una cuadra. Los comerciantes miraban desde sus vidrieras y los ambulantes, desde la vereda. Algunos, temerosos, bajaron sus persianas al paso de la marcha. En general, la manifestación se desarrolló pacíficamente, aunque se registró un incidente en la intersección de San Martín y Pellegrini. Un remis intentó evadir la marcha, lo que provocó la molestia de algunos manifestantes que le rompieron el parabrisas.

Elvira es del barrio Solidaridad y vende productos en las puertas del mercado San Miguel. Ella contó que suele traer su mercadería en colectivo, pero por el paro tuvo que pagar un remis que le costó 400 pesos y a la vuelta debía pagar lo mismo. "Con la crisis, esto nos perjudica, no vale la pena, salí perdiendo. El mercado hoy está vacío", lamentó.

Dos mujeres salieron a la vereda de una lavandería sobre la calle Alvarado a mirar el paso de la marcha. De brazos cruzados, afirmaron: "Esto nos perjudica, hoy está muerto". Unos metros más allá, María y Matías Nazar tomaban mate y jugaban relajados con su hija en el quiosco que tienen sobre la misma calle. "Se nota mucha diferencia, más ahora que la gente ya cobró el sueldo y el aguinaldo y sale. Fue un día de pérdida, sumado a que ya veníamos con dos días de feriados. Vivimos de la gente al paso, pero si no tienen cómo venir... El frutero de la esquina es mi cliente, pero tampoco vendió y entonces no compra. No llegamos a pagar el alquiler", advirtieron. Entre los más afectados por el paro de transporte suelen estar los estudiantes, pero esta vez están de vacaciones y los más perjudicados finalmente fueron los comerciantes. Si bien hubo algún que otro pasajero que no sabía del paro, no había gente esperando en las paradas de colectivos. El poco tránsito de peatones dio testimonio de un día atípico.

María y Matías Nazar, comerciantes, lamentaron las pérdidas por los feriados y el paro.

La mayor concentración de personas se registró entre las dos peatonales. “Se vio menos gente. Nos afecta este paro, uno no vende y encima que ya había poca venta”, resaltó Soledad, que tiene su puesto de pochoclos hace más de 20 años en una de las peatonales.

“Se ve gente, pero menos de la que suele haber. Ojalá que a la tarde mejore”, indicó esperanzado Nicolás Estrada desde uno de los puestos de revistas en el epicentro del comercio salteño. 

Algunos comercios de los más tradicionales vendieron, pero los encargados aseguraron que de todos modos su facturación se vio afectada. “Nos afecta un montón el paro. No soy político pero lo que más bronca me da es que no se quién hizo el paro, pero el Estado subvenciona a todas las empresas de colectivo, a Saeta, con la plata de la gente y hacen paro en Salta. Es pésimo para el comercio, después de dos días feriados, un paro un viernes. Es terrible. Y no es el primero que hacen en el año”, aseveró Guillermo Dagum, propietario de una casa de zapatillas. 

En lo que va del año es la tercer medida de fuerza que se tomó por 24 horas. Esta fue la primera convocada por la UTA, mientras que las dos anteriores surgieron de la CGT. 

Miguel Barrera, titular de la UTA en Salta, celebró la convocatoria, aunque por otro lado lamentó que “nadie se haya comunicado”. “La semana pasada solo se comunicó el presidente de Saeta y AMT que dijeron que iban a buscar las maneras de encontrar los fondos para poder afrontar los salarios”, dijo.

El gremialista criticó que las subvenciones estatales se hayan mantenido para el transporte público de Capital Federal y Gran Buenos Aires y no para el interior. “Salta no es ajena al país, como el resto de las provincias. Si se da subsidios en capital para que las empresas afronten los salarios, ¿por qué no dar una ayuda económica a las provincias?”, cuestionó. Barrera se hizo eco de las voces oficiales e indicó que, según el gobernador, “no se reúnen los fondos necesarios”. 

El miércoles habrá una nueva reunión con la Fatap. “Si no se encuentra salida, las medidas se irán endureciendo y los paros serán más extensos que de 24 horas”, advirtió Barrera.

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