Josefina Gentil se contactó con El Tribuno para contar que denunció al club Sporting por discriminación ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi). Las autoridades de la institución, al ser consultadas por este medio, aseguraron que no hubo un trato diferente hacia ella por el hecho de ser mujer y que el problema es contractual.

Gentil relató que dio clases de tenis en el club desde 2008 hasta 2015 y desde 2017 hasta el año pasado. Argumentó que siempre trabajó en condiciones irregulares, al contrario que sus colegas varones, y que ella era la única profesora mujer, con el nivel de capacitación más alto.

Aseguró que nunca le hicieron llamados de atención y que en 2018 tuvo un gran logro: entrenó a un grupo de mujeres de más de 60 años, que clasificaron al Sudamericano en la categoría veteranas.

Explicó que a fines del año pasado cambió la comisión directiva del club y la cuota social subió a un valor que no podía afrontar. Ante esta situación, decidió dejar de ser socia y que solo sus hijos siguieran pagando la mensualidad del club.

Cuando avisó a la comisión directiva que se daría de baja, le dijeron que, si no era socia, no podría seguir dando clases. Señaló que, para hablar sobre esto, la invitaron a una reunión, en la que se sintió agredida y maltratada por algunos dirigentes: "Les dije que necesitaba trabajar. Tenía gente comprometida para empezar a tomar clases en febrero. Nadie me respondía", sostuvo.

Contó que unos días después, cuando fue a pagar la cuota de sus hijos, le "tiraron" -según dijo- un contrato de locación de canchas de tenis para que siguiera dando clases. Al leer las condiciones, vio que le exigían que fuera socia de la institución, que le cobraban más que a sus colegas varones y que le daban la cancha en un horario que ella no podría cumplir. "Me pusieron trabas para que yo no aceptara el contrato. Yo quiero trabajar, pero en igualdad de condiciones", manifestó.

Ante esto, Gentil presentó un amparo por discriminación en el Juzgado Laboral 5. "Se trata de una cuestión de género. Ellos decían que era una diferencia contractual. Es una discriminación tácita en los contratos", expresó. "Fue un daño terrible para mí, en lo económico, psicológico y moral. Soy el único sostén de mis hijos", agregó.

Como el amparo por discriminación no prosperó, Gentil decidió acudir al Inadi. Desde la delegación local del organismo citaron a ambas partes a una conciliación para el jueves próximo.

La respuesta del club

Consultado por El Tribuno, el presidente del Sporting Club, Gerardo Miguez, manifestó que el conflicto con Gentil no es por discriminación, sino que la cuestión sería más bien laboral. De todos modos, atenderán la presentación en el Inadi.

Según expresó, Gentil planteó recientemente una demanda judicial por el aspecto laboral: "A eso lo entiendo, a pesar de que la razón no la asiste. Creemos que los hechos y los papeles nos avalan".

Miguez aseguró que en el estatuto del club no dice que hay que ser socio para ser profesor, pero que la comisión directiva actual, de la que es presidente desde septiembre, tomó esta decisión de manera unánime: "En otra época pasó, pero nosotros venimos a ordenar las cosas".

Manifestó que ningún profesor es empleado del club, sino que todos firman contratos de concesión de uso de cancha, como si las alquilaran: "Los profesores nunca fueron considerados empleados de la institución. Se fija un canon por el uso de las canchas, de mutuo acuerdo". Señaló que Gentil no era la única profesora mujer.

“Un club de mujeres”

Gerardo Miguez se mostró sorprendido por la acusación de discriminación por género: “No existen las instituciones perfectas, pero me parece que es de un grado de injusticia total que alguien hable de que en esta institución se la discrimina por su condición de mujer. Eso yo no entiendo”.
El presidente contó que el Sporting nació como un club de mujeres en el año 1931 y que hasta 1978 -cuando se modificó el estatuto para que ingresaran varones- fue presidido por ellas. El 70 por ciento de los socios son mujeres, ellas son las que más usan las canchas de tenis y la comisión directiva tiene a seis representantes del género femenino.
El club de tenistas veteranas, una institución con personería jurídica propia, que agrupa a mujeres de más de 30 años de edad de distintos clubes de Salta -de la que Gentil forma parte-, usa las instalaciones del club y no paga por el uso de las canchas.
“Nos podrían acusar de muchas cosas, que las canchas en algunas épocas no están tan bien, que la pileta..., pero de discriminación por condición de mujer en el Sporting Club, sinceramente no lo entiendo”, cerró.
 

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