Feli Colina, la salteña que pasó de cantar en el subte a grabar en Abbey Road

La salteña Felicitas Colina Cornejo, conocida artísticamente como Feli Colina, sorprende en "Feroza" con un repertorio atípico en una obra de mucho riesgo. "Feroza" es el segundo disco de la cantautora ganadora del concurso “Camino a Abbey Road”, que luego de recorrer la escena independiente porteña junto a Conociendo Rusia, Salvapantallas y El Zar, grabó en los míticos estudios londinenses unas 10 canciones que sacuden por su innovación.

Nacida en Salta, Colina reside en Buenos Aires desde los 20 y allí comenzó a ganar una especial fama por tocar en los vagones del subte. Luego de eso, lanzó su primer disco de pop llamado “Amores Gatos” en 2016 cuando comenzó a insertarse en el el circuito indie porteño y en espacios culturales de gran magnitud. 

 

Producida por Juanchi Baleiron y acompañada por Manu Figuerero en batería, Diego Mema en guitarras, Baltazar Oliver en piano y Fran Saglietti en bajos, Colina entrega en su nuevo disco una obra cargada con una teatralidad enorme que la emparenta con artistas de una gran singularidad femenina como Regina Spektor, Fiona Apple y Aimee Mann.

Tras un intro mántrica e instrumental, la guitarra queda sonando con arreglos de piano y climas de teclados para que la voz de Colina te envuelva y te lleve por "Sagitario", casi en un clima de trip hop folclórico, hasta que a los 2 minutos surgen el bajo, la batería y la guitarra se torna eléctrica, mientras la cantautora desgrana un tratado sobre el signo astral, casi como el “Gig in the sky” de Pink Floyd. Un piano de un musical teatral abre el "Martes", donde Colina se muestra como si el fin de semana aún no hubiera concluido, mientras la guitarra mete sonidos desde los pedales, generando un clima con mucha carga emocional y hasta con cierta densidad hasta los intermezzos donde la voz de Colina gana en emotividad y en tono confesional, mientras la guitarra arroja acordes más graves, mientras la letra habla de momentos más pasionales.

Es salteña, canta en el subte y ahora grabará en Abbey Road

En "Mentira" la guitarra trabaja en los ruidos que recuerdan a una selva, mientras la percusión y el piano van llevando al oyente de paseo por un paraíso de flora y fauna, mientras desde su rico trabajo vocal, Colina vuelve a contar una historia de desamor con mucha carga dramática. A lo largo de la canción, los sintetizadores y la guitarra vuelven a darle ambiente de ruidos a la canción, mientras la vocalista repite frases.

"Oscura" abre con un piano y la voz triste y en soledad de Feli va contando los pesares de un presente melancólico y triste al estilo de Regina Spektor o Fiona Apple, con el destacado de la frase "amor, lo que ves de luz, lo tengo de oscura". 

El dramatismo crece cuando entra toda la banda para darle una carga emotiva más fuerte a la canción. En "De donde salió todo eso" la guitarra busca un riff, mientras la voz habla de despecho recitando como la protagonista arroja un decálogo de su posición frente a un amante que parece ignorarla, a los que se suman recomiendas sobre como tocar la canción en un formato bien teatral.

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En "Tiempo", una batería procesada, teclados y una guitarra arman un medio tempo en el que Colina se despacha sobre las consecuencias del paso del tiempo, mientras suenan unos tambores bien orgánicos. "Susurrito" es una balada romántica y sensual en tono bien acústico y nocturno, casi de entre casa. "Chimi" mantiene el clima calmado, pero ya con Colina acompañada por la batería, sintetizadores y elementos percusivos poco usuales en la música pop.

El disco se cierra con "La Familia" también en clima acústico, con el piano al frente que luego va ganando en velocidad hasta tornarse un medio tempo.

Sus comienzos en el subte

“Tras terminar la secundaria y trabajar en una zapatería en Salta, un día fui al cumpleaños de mi mejor amiga que vive en la Capital Federal y me quedé a vivir. Nomás no tomé el avión de vuelta. Tenía intenciones de estudiar Abogacía y para sostenerme comencé a trabajar en un estudio jurídico. Pero a los seis meses largué todo; no es lo mío”, le contó en su momento a El Tribuno.

Sus padres, acostumbrados a sus “espontaneidades”, la apoyaron en su decisión de dedicarse a la música en Buenos Aires, pero, dijo, "hay que subsistir y lo económico quedaba a mi cargo. Por eso y con 19 años, tenía que inventar algo y decidí comenzar a cantar en los subtes, en las tardes. El trabajo inicial en el estudio jurídico no me alcanzaba para vivir, tampoco me gustaba... y así empecé a tocar en el subte. ¿El resultado? Trabajo mucho menos horas en algo que me gusta y gano, en muchas ocasiones, el triple de lo que te pagan como empleada”. 

Su sistema era simple: va dos días por semana, canta dos canciones en cada vagón, y al concluir ambos temas pasa su carterita. Así logra recaudar un promedio de mil pesos diarios por unas cuatro horas de canto. “Me presento como Felicitas en medio de las dos canciones y les digo que pasaré mi carterita al final para quienes quieran o puedan colaborar, y sino, les agradezco que me escuchen. Con esto sobrevivo hace cuatro años y pago mi alquiler con el subte”. 

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