Devotos  celebraron a  la Virgen de Urkupiña

Tradiciones culturales y religiosas se desplegaron un año más en el ingreso a la iglesia Nuestra Señora del Pilar, donde los devotos de la Virgen de Urkupiña se congregaron un año más para darle las gracias por los favores recibidos.

Sobre Mitre al 1400 los creyentes de esta advocación de la Virgen María realizaron la tradicional chaya de vehículos a cargo del cura párroco Javier Mamaní.

La chaya es un ritual que se hace para agradecer a la Madre Tierra por los frutos que brinda. También, para bendecir los bienes materiales y pedir por un próspero futuro. Se encomiendan, además, herramientas de trabajo, propiedades y negocios. Según la costumbre, los automóviles son adornados con aguayos y billetes.

La ceremonia de la mañana estuvo cargada de emociones. Una decena de fieles se acercó a la iglesia del Pilar para agradecer y confiarles su salud y proyectos. En el interior del templo la imagen de "La Mamita" estaba cubierta con un vestuario negro, que fue diseñado y confeccionado en Cochabamba, Bolivia. Al pie, el humo de los sahumerios se elevaba para acompañar las oraciones de los devotos.

En la calle, grupos de caporales y tinkus rindieron honores a la Virgen, mientras la fila de vehículos recibía la bendición y los creyentes bajaban las réplicas de la imagen, con vestuarios coloridos y elegantes.

La procesión y la misa

Después de las 16 la comunidad devota de la Virgen de Urkupiña cargó la imagen en una camioneta, seguida por una fila de vehículos en dirección al Campo Histórico de la Cruz, donde como desde hace varios años se realiza una breve procesión y la celebración de una misa.

A lo largo del recorrido por el Campo de la Cruz la imagen fue llevada en andas, con pequeños cortes donde los creyentes tenían la posibilidad de turnarse para cargar a la Virgen.

Entre los promesantes, El Tribuno se encontró con María del Carmen Palacios, quien llegó con la imagen de "La Mamita" en sus manos. "Agradezco a mi madre la salud. Desde hace cinco años tengo la imagen en casa como regalo de un pariente. No hacemos mucha fiesta pero sí la traigo a la procesión", expresó la mujer cargada de emoción.

Entre los presentes a la procesión también se sumó Nicolás Kripper, funcionario municipal, quien ofreció el apoyo de los miembros de Emergencia durante la ceremonia.

 Salud y trabajo, los pedidos

 La salud de los hijos, la personal, la posibilidad de seguir trabajando y cumplir los proyectos son algunos de los pedidos y agradecimientos que los creyentes de La Mamita llevaron en el corazón e hicieron presente en la ceremonia de ayer en la tarde en el Campo de la Cruz. 
Yamil es creyente desde hace 4 años. En un pasado no muy lejano, este hombre reconoció que era ateo. “Ella llegó como regalo de un amigo. Le pedí por la salud de mi hermana y lo cumplió. Desde entonces no falto para rendirle honores”, expresó. 
“Hace 3 años me regalaron la Virgen y desde entonces le pido algunas bendiciones que no deja de cumplirme. No falta el trabajo y la salud”, agregó Fátima con su imagen en las manos. 
En medio del Campo, una joven colocó una mesa con 15 imágenes. A su lado estaba su pequeño de 3 años y su pareja. Muchos se acercaron a preguntar si vendía las estatuillas, con una sonrisa, Noelia expresó: “No, las regalo”. Noelia hizo la promesa de rendirle honores la Virgen de Urkupiña en pedido por la salud de su hijo. 
“Mi mamá es devota y me dijo que le haga una promesa para que mi hijo pueda hablar. Todos los 15 de cada mes le llevo algo a la iglesia y ahora traje la mía y las 15 que voy a regalar. Estoy cumpliendo como ella me cumplió”, agregó la joven madre. 
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