Polémica en Jesús María: "Los jinetes saben que al subirse a un caballo llevan las de perder"

La muerte de un jinete aplastado por su caballo durante una doma en Jesús María, volvió a reabrir la polémica sobre las jineteadas. Como en todas las discusiones, hay dos posturas, y en este caso, la grieta se encuentra entre las asociaciones proteccionistas que piden prohibirlas y la de los fortines de gauchos que son custodios de este tipo de tradiciones.

Francisco Aráoz, presidente de la Asociación Tradicionalista Gauchos de Güemes, en dialogó con El Tribuno, lamentó el fallecimiento del jinete Norberto Eric Cossutta, de 40 años, que participaba para la delegación de Catamarca, sin embargo manifestó su postura en defender las jineteadas.

"Todos los jinetes saben que al subirse a un caballo llevan las de perder siempre contra el animal. Un jinete pesa 80 kilos y un caballo pesa entre 400 y 650 kilos, entonces la diferencia física es muy grande. Cuando empiezan con el tema de jineteada si o jineteada no, hay gente que opina alegremente sin conocer la actividad diciendo que no es un deporte o que es una barbarie subir a un caballo a jinetear. La consulta de que si deben seguir las jineteadas, es algo que no debería ni siquiera tratarse", expresó.

Francisco Aráoz explicó que cualquier jinete que monta en el lomo de un "reservado" (caballo de jineteadas) es un "atleta", y al igual que el animal, son preparados físicamente como "atletas de alta competencia".

"Muchos se preparan durante muchos años para poder llevar a la última instancia que vendría a ser Jesús María, que es como el mundial de las jineteadas. Realmente representar a tu provincia es algo que llevan con mucho orgullo los cuatro jinetes que van representando a las provincias", añadió.

Aráoz también defendió su postura expresando que no existe maltrato animal, y afirmó que un caballo de jineteada es el animal que "menos va a trabajar" a lo largo de su vida.

"Es un caballo que tiene un temperamento especial, por lo cual no va a ser nunca un caballo manso. Es un animal que es manso en el palo, pero cuando se lo suelta trabaja durante 8 o 12 segundos como máximo dos veces al mes. O sea, que a lo largo de su vida laboral, por decirlo de alguna forma, no va a juntar cinco minutos de trabajo pero si va a tener un estado sanitario, nutricional y un entrenamiento especial para poder estar en eso", expresó.

El representante de los Gauchos de Güemes afirmó que por el entrenamiento que reciben los animales, es muy raro que un caballo se lesione y es mucho más común que se lastime un jinete, ya que la gran mayoría de las veces, terminan en el suelo y no en el lomo de los caballos, con lo cual se van con un golpe. "Son conscientes y responsables de lo que están haciendo", agregó.

"Cuando se habla de maltrato animal, siempre les pido que se informen. El destino de un caballo de este carácter, si no estaría en la jineteada, terminaría en un frigorífico, ya sea para fertilizante o alimento para perros. Cuando se habla de proteccionismo, también habría que saber cuál es la finalidad. El caballo de jineteada, jamás sería un animal manso, por lo cual el destino de estos animales sería otro", finalizó.

En contra

La Asociación Protectora de Animales (APAN), en su página de Facebook pidió la prohibición de las jineteadas. El Tribuno intentó comunicarse con algunas de los representantes de la organización, sin embargo no obtuvo respuesta.

"Todos los años ocurre alguna tragedia. Este espectáculo violento provoca un gran sufrimiento al caballo, y pone en riesgo vidas humanas, como pasó anoche (por el lunes) que murió un jinete. El argumento de la tradición cae por su propio peso, no tiene lógica que lo sustente. La jineteada conlleva en su esencia actos de violencia: espuelas, rebencazos, latigazos, atar al animal al palenque con los ojos vendados, son actos crueles", dijo en la red.

 

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