Halloween pandémico: festejar en casa versus salir a jugar a las calles

Halloween desde hace una década divide a los salteños. Los subgrupos son varios: quienes practican ritos esotéricos de magia negra o blanca y la gente no iniciada. Los que animan a sus hijos a disfrazarse y recorrer la vecindad pidiendo golosinas y los que argumentan razones religiosas o de tradición para aguarles la celebración. Incluso desde hace trece años existe un movimiento en contra: la Noche Blanca de Todos los Santos, que organiza la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de Rosario de Lerma, cada 31 de octubre desde las 20, víspera del Día de Todos los Santos. Y también los padres enfurecidos con que se la aborde en el aula como contenido en el marco del estudio del inglés, debido a que tiene gran arraigo en Estados Unidos, Canadá e Irlanda, de donde es originaria. Cualquiera diría que para no ser natural de nuestro país a la Noche de Brujas la hemos hecho muy propia: para amarla, odiarla o temerle.

La Noche Blanca, en vivo por Face: La parroquia Nuestra Señora del Rosario transmitirá por el Facebook homónimo mañana, a partir de las 20, la Noche Blanca. Invitan a enviar un video a través del WhatsApp 387 6854521 y dejar datos y domicilio para participar de un sorteo. Hay que vestirse de blanco o caracterizarse como algún santo y contar por qué se es devoto de este. 

Halloween es el resultado del sincretismo originado por la cristianización de los pueblos paganos, que, según la wiccana Carolina Fernández, “creían que esa noche los espíritus podían ingresar al terreno de los vivos. Entonces se ponían cabezas y cueros de animales para que no se les acerquen, apagaban las fogatas de las casas y cerraban las puertas y las ventanas para que no ingresen. Cuando llega el catolicismo, para ir incorporando gente iba tomando costumbres de cada lugar”, detalló. Así “hallow” significa “masa”. El 31 de octubre los cristianos iban puerta por puerta para pedir una masa que se hacía con pasas de uva. Los pobladores las entregaban para que los cristianos elevaran plegarias por las almas de los muertos. “De ahí surge lo de dulce o truco. Si vos no dabas la masa, te hacían un truco que podía ser esconderte una pala que tenías afuera”, definió Carolina.
Pero en 2020 en las redes sociales el “dulce o truco” con que abordan los niños a quienes los reciben en su travesía de golpear puerta por puerta se había transformado en la ominosa advertencia “truco o Covid”. Pero incluso a través del vitral pandémico muchos se las han ingeniado para que Halloween siga siendo atractivo. Por ejemplo, en los grupos de Facebook de los barrios entre vecinos se dirimía cómo identificar a quienes sí querían participar de quienes no iban a prestarse al juego. En el denominado Barrio Santa Ana una publicación proponía que los comercios y viviendas donde los niños sí fueran recibidos con golosinas colocaran como llamadores globos negros y naranjas, colores propios de la fecha. Por otro lado, en el grupo Vecinos de Huaico y Mirasoles consensuaban que los detractores de la fiesta pusieran un cartel amarillo con la leyenda “No participo” y que se respetara el protocolo para intercambiar golosinas. Los consejos preponderantes eran disponer los dulces en bolsitas rociadas con alcohol en gel, entregarlas con guantes de látex y barbijo puestos, y que los padres sanitizaran el contenido de la bolsa de los niños apenas llegaran al hogar. Entre los montones de posteos irrumpían fotos ofreciendo combos de minutas saladas y pastelería temática, caretas, bolsas adosadas a un palo extenso para ir a la cacería de dulces y películas de terror. ¿Qué ocurrirá con las familias que mañana salgan a caminar las calles en plena pandemia? No hay estudios de futurología que puedan aplicarse para dilucidarlo, ya que esta emergencia sanitaria es una hoja en blanco que se está escribiendo con la suma de la solidaridad y el respeto comunitarios. La certeza es que todos terminaremos donde la conciencia y la razón nos lleve.
 
La casa revestida de monstruos

Edith Giménez es estudiante avanzada de Ingeniería Agronómica en la UNSa y restauradora de muñecas. Dice que siempre sintió atracción por los hechos paranormales. “Me encanta Halloween. Octubre es un mes mágico, lleno de misterios y cargado de ciertas energías”, definió. Añadió que otros años esperaba a los chicos para darles golosinas, pero muchas veces los veía desde su ventana pasar y tocar en las puertas equivocadas, donde los recibían con cara de desconocimiento o con un sermón. “Me encanta verlos disfrazados caminando por el barrio y me gustaría ser niña para poder disfrazarme también y salir a jugar”, agregó. Como ella y su madre Yolanda Rodríguez extreman los cuidados para no contagiarse de coronavirus, este año se propuso con más ahínco decorar su casa, aunque no interactuarán con nadie. Por sus redes sociales, Casita de Muñecas y Cueva de Muñecas, subió dioramas y personajes creados este año a base de material reciclado, maña e ingenio. A un maniquí, al que llamó espectro, le colocó una tela negra encima y lo va cambiando de lugar para que se lo pueda ver desde la calle, como atisbando al que pasa. Luego hizo una versión de la primera edición de catrina que Mattel sacó en homenaje al Día de los Muertos mexicano en 2019. Se trata de una pieza de colección que vale 325 dólares en Amazon y a la que Edith emuló interviniendo una Barbie básica. También puso a tres muñecas Monster High con el fondo de un tranvía de calabazas. Y, por último, un primoroso ambiente que representa una escena de La Bella Durmiente: Aurora en su sueño eterno, Maléfica triunfante y la muerte, inadvertida por la bruja oscura, acechando. 

En este se detuvo y compartió parte del proceso con El Tribuno. Para enmarcar a los personajes empleó la carcasa de un televisor Telefunken que ya no funcionaba y al que un técnico electricista había desmantelado previamente. Con unas planchas de cartón duro hizo la pared posterior. Para diseñar el dibujo de fondo se inspiró en música dark que escuchó por YouTube. El resultado fue una catedral gótica con virtuosos haces de luz escurriéndose a través de los vitreaux. “Después descubrí que ese lugar existe. Es un monasterio que en determinados momentos queda aislado del mundo al subir la marea como pasa en aquella casa de la película ‘La dama de negro’”, comentó. Luego pintó laterales y techos con acrílico, le hizo la cama a la princesa, la rueca, y el cuervo posado sobre el hombro de la villana. La ropa de esta fue confeccionada por su mamá, que se encarga de vestir muchos de los muñecos a los que dan una nueva vida. Conseguir luces a Edith le llevó dos meses y tuvo que sortear las restricciones de la cuarentena. “Me encanta crear ambientes tétricos y subir fotos a las redes sociales. Luego me gusta leer las reacciones de la gente”, comentó. Rodeada de muñecas antiguas que a muchos les quitarían el sueño, su colección principal, la joven confesó: “Creo en las brujas totalmente. Que las hay las hay, aunque no vuelen sobre escobas, porque ahora son modernas y andan en autos... De chica he tenido un suceso paranormal en una casa antigua, ubicada en pleno centro, por lo cual creo en fantasmas y aparecidos”, finalizó, y aunque excede los objetivos de esta crónica contarlo cabe aclarar que en ese episodio que refiere estuvo presente hace 35 años el Telefunken cuando aún funcionaba como aparato receptor...

“Las familias quieren vestir de fiesta su mesa en este día”
Durante Halloween las redes sociales se llenan de fotografías sobre delicias temáticas. Panchos con ketchup que simulan dedos amputados y sangrantes, palitos para broquetas en los que se pinchan uvas verdes que semejan gusanos... El ojo artístico se aplica para reconocer las formas menos pensadas. Verónica Ovejero con su emprendimiento DulceAr estuvo ofreciendo packs de minitortas y seis cupcakes que resultaron un éxito de ventas. Sus fantasmas, calabazas, ojos cadavéricos y brujas llevan con su apariencia a hacer perder el carácter virulento a lo sobrenatural. Tal vez este estilo sea intencional porque sus destinatarios son niños o tal vez se deba a que ella es escéptica. 
“No soy partidaria de Halloween, pero leí un poco sobre el tema y no creo que tenga el trasfondo maligno que muchos creen. Hasta pensé en presentar una alternativa para los que celebran la Noche Blanca, pero los tiempos no me daban”, contó a El Tribuno. 

Verónica Ovejero muestra los productos que hizo para esta fecha. Foto: Pablo Yapura
Añadió que su propuesta fue muy bien recibida por sus clientes. En las charlas para acordar los motivos, sabores, tamaños y precios con ellos se suelen colar anécdotas y planes personales, de los que Verónica pudo deducir que las familias están preparando juegos dentro del lugar, decoraciones y disfraces; pero, sobre todo, desean que la mesa se vista de fiesta. “Si bien llevo tres años haciendo productos dulces para vender y me reconocen por mis cheesecakes, desde junio comencé un movimiento más fuerte a través de las redes sociales. Por eso me sorprendió la recepción de los clientes de la línea de Halloween. Para mí la satisfacción más linda es ver reflejada la alegría y la sorpresa en los rostros de los niños y también de los adultos. Y con ello, intuyo cómo mis productos van a marcar ese momento tan especial”, cerró. 

“Es una oportunidad de trabajo para muchos”

A mediados de octubre la asesora de imagen y make up pro Natalia Blanco Figueroa advirtió en su cuenta de Facebook: “Arrancó la temporada de delirios y desmadres”. Luego empezó a subir increíbles transformaciones. Ella da clases de maquillaje y aprovechó el interés que suele despertar Halloween para enseñar técnicas a sus alumnos. Como cumple años el 30 de octubre sus familiares y amigos le pedían modelos para imitar y volver más terroríficos sus disfraces, pero por falta de tiempo no había podido darles una mano. “Aproveché esta época para crear distintos personajes”, definió. Después dijo que las horas que insume la elaboración van a estar condicionadas por la complejidad del personaje y las técnicas empleadas. “Podemos realizar solo maquillaje artístico si buscamos representar un personaje, por ejemplo un payaso; o maquillaje FX cuando buscamos modificar los rasgos faciales, generar cortes, golpes o heridas, o técnicas mixtas, combinando ambos. Podremos demorar un mínimo de 20 minutos a 3 o 4 horas. También va a incidir en el tiempo que lleve la preparación de los materiales”, instruyó.

Un perfecto zombie

Además, detalló que los materiales más usados son pinturas cremosas, pigmentos, sombras de maquillaje, bases y correctores, sangre artificial, papel tissue, ceras modeladoras, látex y espuma de látex, y elementos de pasamanería. “En Salta no se consiguen siempre la materia prima o la venden a altos costos, así es que promuevo que los reemplacemos por otros que podemos tener en el hogar, o que son de menor costo e hipoalergénicos y generan a nivel visual el mismo impacto. Por ejemplo, en vez de salir corriendo a comprar sangre artificial, la pueden remplazar por miel o gel para el cabello y colorante de tortas o jugo en sobre de frutilla”, ejemplificó.

La mujer lobo

Natalia opinó que Halloween -como otras fechas igualmente importadas como Pascuas, Navidad y Reyes Magos, que tienen un enorme despliegue comercial- es temporada alta para muchos sectores. “Actualmente es un foco de entretenimiento y distracción, y a la vez genera oportunidades de trabajo para maquilladores, fotógrafos, vestuaristas y en bares, boliches o ámbitos de encuentros sociales donde colocaban Halloween como temática”, expresó.

 

Una marioneta viva
Una fiesta en familia

Las fiestas de disfraces son el acontecimiento medular de la Noche de Brujas. También la oportunidad de crear un diálogo intergeneracional y que se valoren las habilidades y saberes de cada miembro de la familia en la confección de los atuendos, la decoración y la disposición de la mesa dulce y salada.
Justamente Rosalía Vega, mamá de tres niñas, impulsó a su hermana, que también tiene una hija, y a sus padres a celebrar a lo grande, pero por el brote de Covid-19, en la seguridad de la hogar. 
“Hace ocho meses que las chicas no pueden ver a sus amigos y parientes con los que no conviven. Tampoco les hemos festejado los cumpleaños. Para nosotros verlas entusiasmarse con qué se pondrán y cómo se maquillarán ha sido maravilloso. Y claro que festejaremos Halloween”, comentó. Tal vez de eso se trate, de asumir que las nuevas generaciones están influenciadas por la cultura pop, que pueden dotar de significados sanos a cualquier tradición si son bien conducidos por sus familiares y de ver en el contexto actual a Halloween como una ocasión propicia para que se oxigenen del oscurantismo de la pandemia. 
 


 

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