El recuerdo de la fuerza de todo un pueblo que levantó su voz en defensa del río Paraná

 

 


Israel Cinman
Consultor Estratégico Motivacional


Desde niño se sabía que estaba llamado a ser alguien diferente. Se lo recuerda con sus pies mojados, de juegos de río, sus rodillas que tienen la fortaleza de la flexibilidad, ese deshilachado pantalón corto, su camisita desprendida a cuadros, que deja ver su piel obriza maquillada por el sol, sus manos curtidas por la tanza pescadora y sus ojos pequeños respetando al río portentoso. Ese niño se acerca a toda la gente que puede y a todos les extiende sus manos pidiéndole:
¿Me da una cosita?
Desde niño te ganaste el nombre Luis “Cosita” Romero, entrañable luchador de la vida ex-entrenado, amigo y maestro. 
Escucharte es siempre un placer que enseña... o se tiene resultados o se tiene excusas, no es posible tener las dos Y mientras algunos duermen otros están despiertos.
Como aquella mañana cuando te enteraste de que Menem y Bush, en otro negociado -de los tantos- cerraban un acuerdo para represar el Paraná medio, entregando la soberanía mínimamente por 50 años o un siglo.
Y allí saliste con el otro compañero pescador y poeta, Raulito Rocco, a la patriótica remada desde otro ícono de la corrupción estatal, Yacyretá, hasta el puerto de Paraná.
“Cosita, ¿cómo te inspiraste en esta lucha? ¿quién te llamó?”, le pregunto, mientras tomamos unos mates sobre la lancha movediza.
“Isra... fue el río... fue el grito del río que me decía, ‘hacé algo, Cosita, me quieren poner preso, destruirán miles de hectáreas, anularán mi identidad, matarán las posibilidades de los pescadores, transformarán el clima y perderemos nuestra soberanía...”.
“Tenía un sueño, como vos luego me enseñaste Isra... mi sueño era Entre Ríos SI, entre represas NO... Y salimos en plena tormenta con nuestra canoa, La enamorada del río. Al principio nadie nos tenía en cuenta, pero después de Itatí, el primer municipio que declaró de interés la lucha... todo cambió. Goya nos recibió con estudiantes que nos apoyaban, empezaron las firmas de apoyo y los ofrecimientos de descanso en cama limpia. Al llegar a La Paz hasta un festival musical por la protesta hicimos. Nos íbamos quedando sin folletos, pero con muchas más firmas y en vez de estar cansados más fuerza teníamos.Y seguíamos remando río abajo y esperanza arriba... En Santa Elena había alrededor de 400 personas esperándonos. Los bomberos nos invitaron a subirnos a la autobomba y fuimos saludando por las calles de la ciudad, como si hubiéramos ganado el campeonato mundial de fútbol o de boxeo. Esas fueron las sensaciones más fuertes que tuvimos”.
Mientras me cuenta, los ojos de Cosita se hacen más chiquitos, mientras los míos, más grandes. 
“Llegamos aquí al balneario de Paraná, un Día del Padre, de aquel año 1996, hace una punta de años, parece que fuera ayer... Llovía mucho pero la ciudadanía dijo presente y eso cambió todo”.
Como buen líder, Luis se acuerda de todos los compañeros y agrega: “Fue un pueblo que se movilizó en una gesta histórica. Nosotros simplemente hicimos un aporte más a una lucha de miles de personas entrerrianas que adhirieron a esta lucha. Hubo muchos que entregaron muchísimo, como María Lourdes Cura o Anacleto Llosa. ¡Le pusimos visibilidad a la sombra, Isra!”
“Aguas Vivas fue una murga que armamos, y salimos en los carnavales llevando a La enamorada del río por el corso”.
Raúl Rocco se mandó un poema que sigue siendo el himno de la resistencia, me cuenta, mientras prepara la voz me da otro mate que explota mi mate y me deleito...
“Dicen que harán la represa/, que hasta un decreto han firmado/ declarándolo a este engendro/ de interés provincial. Hablan mucho del proyecto,/ de progreso y qué sé yo/ ¿Pero es que nadie ha pensado en el pobre pescador?/ ¡NO!, No me han de cambiar la vida/ No sin que yo alce mi voz/. Porque con mi humilde voto/ yo ayudé a que ese señor/ obtenga su investidura/ y hoy sea gobernador/. Escuchen los gobernantes/ dicen me darán trabajo/ que me hará vivir mejor./ Ahora yo les pregunto: ¿Qué hago mi amor por el río y mi orgullo de pescador? Mire, viá ver si me explico./ Lo siento casi un igual,/ diría que es algo vivo/ cuando veo que se mueve/ como una serpiente el río./ Mas no le he temido nunca,/ lo considero mi amigo,/ siento que corre en mis venas/ su sangre muy dentro mío./ Y ya no me pertenezco,/ soy parte de él y él es mío./ Los dos nos pertenecemos,/ los dos nos sentimos ricos./ Yo, porque mi pobreza de pescador no percibo,/ porque me hallo millonario en su brillo de platino,/ porque tengo las riquezas de mil perlas de rocío,/ y él porque sabe que es dueño de estos sentimientos míos./ Cuando voy en mi canoa acariciando el destino/ siento que vibra debajo su enorme lomo bravío/. Escucho su claro murmullo, como si hablara conmigo./ Somos cómplices en eso porque los dos lo sentimos./ Porque ambos hemos sellado con sangre nuestros destinos./ NO!, no me pidan que abandone mi rancho de junto al río/ ni que acepte el trabajo que me hará vivir mejor./ Me siento muy orgulloso viviendo así como vivo/ porque aquí nunca estoy solo, y en mis noches de vigilia canoa, espineles, mallas y el río son mi familia./ Ya sé que es un trabajo modesto/ tal vez no sea el mejor/, pero es mío y siendo libre, yo elegí ser pescador./ Cuando estas cosas comprenda no insistirá en su pedido./ Es por eso que le ruego, ¡no me lo cambie a mi río!, Y, si no, nunca me pida que diga que soy su amigo”.
Nos quedamos en silencio, Cosita tomó aire y exultante me cuenta: “¡¡¡Logramos parar el apresamiento Isra, se pudo aprobar la ley 9092/97, conocida como Ley Anti Represas !!! Fueron tiempos de lucha desde las ranchadas hasta donde fuere... Una lucha única sin antecedentes en el planeta. Todo un pueblo que se levantó para defender un río y sentó precedente”
Llegamos al puerto nos despedimos como siempre con un abrazo de los nuestros, él sigue en el río, yo camino por tierra firme y compruebo una vez más. Tener un sueño, formar equipo, concientizar para enrolar, llegar a lugares de decisión y el milagro se logra. Y liderazgo es hacer con lo que hay.
Lo miro a la distancia me saluda agitando la mano, la misma que pedía, simplemente, una cosita.
Se que me leerás, Cosita querido, mandale saludo a mi querida Paraná que también me acunó en mis momentos de resistencia.

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