Ritos que ayudan a preparar mente y espíritu para recibir la Navidad 

Diciembre viene con varias fechas marcadas en rojo en el calendario. Algunas instituidas como feriados inamovibles como el 8, Día de la Inmaculada Concepción de María; 24, Nochebuena; 25, Navidad; y 31, Nochevieja. Transversalmente se van difundiendo conmemoraciones y ritos populares entre los ámbitos metafísico y holístico para no dejar pasar en vano el 6, Día de San Nicolás; o el 21, descenso del Espíritu de la Navidad. Incluso el prefacio a este tiempo de prosperidad, alegría y paz podría escribirse antes: más precisamente cada cuarto jueves de noviembre, cuando en algunos países se celebra el Día de Acción de Gracias. 
Este 2020 -mientras aún no existen vacunas ni tratamientos efectivos para el Covid-19, se desconoce la duración de las medidas restrictivas para frenar los contagios y no se puede mensurar el impacto económico, social y sanitario de la pandemia- podemos proponernos reconquistar la Navidad. Podemos proponernos recuperar la valoración, el afecto y la obra que siempre nos encuentra unidos con nuestros afectos. Porque si de algo se trata este tiempo es de recordar que las materialidades del mundo y la actividad laboral pueden tentarnos a lo contrario, pero nunca dejan de ser los afectos lo imprescindible. 
El Tribuno consultó a Zulma Valfré, facilitadora de la Escuela Metafísica de Salta, quien señaló que durante la época de Navidad es palpable un espíritu de alegría, musicalidad y prosperidad que reina por doquier, aunque siempre va a depender de la actitud que tenga cada persona para conectarse con esa radiación.


“Desde el conocimiento de la metafísica comenzamos el proceso consciente de la Navidad a partir de Acción de Gracias, que tal vez por desconocimiento está relacionada con una festividad de América del Norte, con comer pavo, que es una costumbre de allá, pero que en realidad es una práctica trasladada por nuestra abuelita espiritual Conny Méndez, y a través de ella entendimos la importancia de dar gracias”, señaló Valfré. 
Méndez, autora del besteller “Metafísica 4 en 1”, fue una compositora, cantante, actriz y escritora venezolana. En 1946 fundó el Movimiento de Metafísica Cristiano de Venezuela, difusor de las enseñanzas del Conde de Saint Germain, maestro ascendido y figura del ocultismo europeo. Justamente ella celebró el primer Día de Acción de Gracias en Sudamérica en 1972, en el Caracas Hilton, y la transmitió en herencia a quienes se formaban con ella. El músico venezolano, conferencista internacional y especialista en Metafísica Rubén Cedeño, discípulo de Méndez, refiere en su libro “El Espíritu de la Navidad” que el Día de Acción de Gracias se celebra con la finalidad de “agradecer a Dios, a la vida y a los seres humanos por los bienes recibidos durante el año que está a punto de concluir” y que a partir de entonces comienzan las siete semanas de festividades navideñas. “Es una época de balance, en la que tenemos que ser conscientes de la importancia del perdonar, del no tener anclas negativas como los rencores ni todo aquello que nos causa sufrimiento. Hay que hacer un balance, pero no calificar el año de positivo o de negativo, sino que ese orden previo a recibir al Espíritu de la Navidad se manifieste de una manera consciente, que cada uno se dé cuenta de la importancia de un espíritu navideño, y que lo contagie a los demás”, sintetizó Valfré.

Santa Claus

Hoy es el Día de San Nicolás, un personaje central que nos va a conectar con La Navidad. En el sitio Aciprensa.com señalan que su nombre significa “protector y defensor de los pueblos” y que fue tan popular en la antigüedad que se le han consagrado en el mundo más de dos mil templos. 
Por su parte Cedeño refiere que Nikelaos, tal su nombre de bautismo, nació hace unos 1.500 años en el pueblo de Pátara, en las costas del mar Mediterráneo, en Asia Central. De cuna de oro y huérfano en la adolescencia se dedicó a hacer el bien al prójimo. 
Según la tradición, escrita por el Arzobispo de Constantinopla San Metodio, en la ciudad de Mira (Turquía) los obispos y sacerdotes se encontraban en el templo reunidos para la elección de un obispo que sucediera al anterior, que había muerto. Vencidos por la falta de consenso pronunciaron: “Elegiremos sacerdote al próximo que entre al templo”. En ese momento y sin saber lo que ocurría, ingresó Nicolás y cumplieron el voto. Luego de haber concedido un sinfín de milagros, el obispo Claus murió el 6 de diciembre del año 345. 
Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía, ha llegado a nuestros días, de acuerdo con estudios de Cedeño, a través de la imagen que un pintor llamado Habdon Sudblom, por encargo de la Coca-Cola, le dio. 
Él ideó al San Nicolás barbado, de vientre prominente y trajeado de rojo, de mejillas rosadas y rasgos bonachones que porta una bolsa rebosante de juguetes y que vimos reproducir cientos de veces por el cine de Hollywood. 
A él también por la filmografía en su honor lo sabemos de lo más ocupado durante el adviento en su taller de construcción de juguetes de madera, rodeado de gnomos trabajadores, lustrando el trineo con el que recorrerá toda la esfera celeste haciendo incursiones en las casas para dejar presentes a los niños que se portaron bien durante el año y que le han expresado sus deseos en una carta puesta en el árbol navideño. 

Atrayendo la prosperidad

Así como existe la costumbre entre los niños de redactarle una carta a Papá Noel, los adultos le escriben al Espíritu de la Navidad una misiva que incinerarán el 21 de diciembre. Según el libro “Espíritu de la Navidad”, de Cedeño, Natívitas es un ángel cuya existencia se debe al movimiento de la energía del Sol. De una radiación inmensa desciende a la Tierra cada 21 de diciembre, en coincidencia con el solsticio de invierno en el hemisferio norte. Además, su resplandor es tan grande que se expresa como una estrella de nueve puntas, verde, blanca y rubí. La emanación rubí produce prosperidad, deseos de regalar, de hacer grandes banquetes y decorar el hogar. La radiación verde insume alegría y entusiasmo. Por su parte la blanca irradia pureza, belleza, paz y elevación e impulsa a las personas a ir a los templos, vivir en paz, meditar y estar en familia. De acuerdo con Cedeño, “durante la época de Navidad la atmósfera de la Tierra está llena de polvo de estrellas, sustancia que la gente aspira inconscientemente, pero que produce en su interior una sensación de bienestar, paz y felicidad que atribuyen al Espíritu de la Navidad”. Así, continúa, Natívitas es una emanación de amor que contiene las cualidades perfectas de los ángeles, los maestros ascendidos y los seres de luz. Además, su potente presencia es sentida por las mentes más superficiales e incrédulas. Zulma Valfré explicó que el Espíritu es susceptible a los adornos navideños como el árbol, las figuras de la Sagrada Familia y de Papá Noel, el dar regalos y tarjetas, y el cantar villancicos.

La facilitadora Zulma Valfré, de la Escuela de Metafísica de Salta.
“La carta al Espíritu de la Navidad es un decreto profundo y preciso en la que se invoca a los seres que trabajan en la Navidad: al Niño Dios, a la Virgen María, a San José. Hay que pedir en armonía, para todo el mundo, sin pretender lo que el otro tiene, sino sabiendo que vos tenés la posibilidad de suministrarte todo lo que en ley esté para que eso se precipite a través de la radiación que tiene este espíritu, a través de la felicidad. Bajo la gracia y de manera perfecta”, destacó. Añadió que se pide en ley de lo bueno, puro, bello y perfecto, y que a eso se lo merece todo el mundo, pero que hay que demandarlo. 
“Cada día uno se despierta agradeciéndole a la vida el poder hacer cosas buenas y constructivas, toma la carta y la repite tres veces al día. Se la puede tener en la cartera, la billetera y abrirla en el trabajo, en el colectivo. No tiene una fórmula precisa, lo que sí hay que hacerla”, expresó. 

La carta a Natívitas

En una hoja blanca se escribe: “Yo soy invocando a la Divina Presencia de Dios en mí y el amado Espíritu de la Navidad, de prosperidad, alegría y paz, para que en armonía para todo el mundo, bajo la gracia y de manera perfecta se manifieste en mí este regalo de Navidad... (se ponen los deseos). Gracias, Espíritu de la Navidad, porque ya me diste este regalo para hacerme feliz y a todos los demás”.
Valfré conminó a bendecir los dones que nos tocan en nuestro presente y a confiar en que lo mejor para cada uno llegará. “Hay que trabajar bien, honrar el trabajo, pero mientras haya gente que odia donde está porque cree que gana poco... Entonces, hay que comenzar por bendecir los lugares: tu trabajo, tu casa y tu carta, y todo esto no tiene que ver con la fe, sino con la certeza del bien que es ir un poco más allá de la fe. Vos pedís, pero sabiendo que eso te lo merecés y que es para un bien común, confiando en Dios porque las creaciones mentales son mis miserias y mis carencias”, detalló.
 

 

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