Tras una semana de polémica y controversias, la Selección argentina de rugby, Los Pumas, empataron ayer con Australia 16 a 16, y terminaron segundos en el torneo Tres Naciones, en un hecho histórico, y el título quedó en manos de Nueva Zelanda. El resultado final y la ubicación en la tabla fueron una muestra de temperamento y convicción para sobrellevar una semana previa en donde los conflictos alteraron la preparación del compromiso.
Los tantos de Argentina se concretaron con un try de Bautista Delguy, una conversión y dos penales de Domingo Miotti, y un penal de Nicolás Sánchez. Para el local, Hooper hizo un try y Reece Hoodge tres penales más una conversión.
Los All Blacks finalmente ganaron el certamen con 11 unidades, seguido por Argentina con ocho (-28 de saldo de tantos), quedando tercera Australia con ocho (-36). El goleador del torneo fue el tucumano Nicolás Sánchez con 43 puntos, 25 contra Nueva Zelanda, 18 frente a Australia. 
En lo estrictamente deportivo, la performance de Los Pumas en el Tres Naciones fue muy buena. Un gran balance con un histórico triunfo ante All Blacks (25-15), los empates ante Wallabies (en 15 y 16 puntos) y la única caída frente a Nueva Zelanda (38-0).
Ante los Wallabies, el máximo rival de Argentina fue el clima que precedió el partido por lo sucedido en una semana previa en la cual enrarecieron el ambiente de trabajo las disidencias por el homenaje a Diego Maradona, los viejos y erróneos mensajes xenófobos y discriminatorios proferidos en redes sociales de Pablo Matera, Guido Petti y Santiago Socino, ocho años atrás, sumado a las malas decisiones de los directivos de la UAR.
Ese fue el mayor mérito del equipo dirigido por Mario Ledesma, más allá de su tenaz defensa: pasar por alto todo lo malo vivido, lo que no pudo practicarse en forma adecuada y así y todo jugarle de igual a igual a una potencia como Australia.
El desarrollo del encuentro fue condicionado por una pertinaz lluvia. Fue el personaje principal del partido, cambió el juego y los planes. La pelota se hizo difícil de controlar, complicada para manejar y ante esa realidad ambos equipos debieron apostar al kicks como manera de avanzar al terreno adversario.
La defensa volvió a ser el destacado aspecto del juego argentino, férrea, con buen tackle, implacable en el contacto y con actitud, pero esas virtudes se vieron afectadas debido a las constantes infracciones cometidas que sumaron siete en los primeros 20 minutos.
Fue el final del Tres Naciones con un saldo altamente positivo para Argentina, más allá de lo dificultosa que fue la preparación previa, sin partidos oficiales ni amistosos debido a la pandemia de coronavirus.
El equipo dejó claro en el Tres Naciones que está lejos de encontrar su techo, tuvo muchos debutantes que no desentonaron y consiguió un sólido crédito teniendo como objetivo al mundial de Francia 2023.
 

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