Laurentina Nicacio: “Necesitamos intérpretes  en cada espacio público”

Laurentina Nicacio (25) es intérprete wichi, oriunda de General Ballivián, una localidad del departamento General San Martín, en el norte salteño.
La mujer suele viajar a Salta capital para intervenir en casos de emergencia como intérprete para las madres de las comunidades wichi de Ballivián, que son trasladadas al Hospital Público Materno Infantil y al San Bernardo.
Nicacio comenzó a acompañar a mujeres desde los 15 años de edad y está armando una fundación, que presidirá, que se llama Juala (Juntos unidos ante la adversidad), que laborará para las comunidades. 
Además, trabaja como tallerista en el Programa Alimentario Salteño (PAS), que lanzó la Provincia seis meses atrás para paliar el hambre.
Durante su última estadía en Salta dialogó con El Tribuno, en el marco de la emergencia sociosanitaria que declaró la Provincia de Salta en los departamentos San Martín, Rivadavia y Orán, tras la muerte de siete niños wichi en el lapso de un mes. 
Esto puso el foco en las comunidades originarias del Chaco salteño y en las dificultades que les impiden vivir con dignidad. 

El mes pasado se declaró la emergencia sociosanitaria, por la muerte de varios niños wichi...
Ahora, la focalización está en Santa Victoria Este, pero no veo que hayan solucionado la emergencia, porque no es solo ahí, sino incluso las comunidades que están alejadas del centro de Santa Victoria.
Desde General Ballivián hay otros parajes que pertenecen a Ballivián y que también necesitan el acompañamiento de profesionales, ya que supuestamente tienen que estar y cumplir ese rol. 
Deberían hacer participar a las comunidades mismas para decidir de qué forma trabajar. Eso sería lo fundamental. O sea, no conocés mi lugar pero decidís en el escritorio. No tendría sentido...

Uno de los niños que murió en enero era de una comunidad de Ballivián.
El chico que falleció en Ballivián estuvo internado en 2018. En 2019, le dieron el alta, pero no tuvo el seguimiento...
Desde el momento en que le dan el alta, tiene un largo plazo de medicamentos, de tratamientos y, al no recibir eso, es como que la madre lo ha dejado prácticamente en un abandono de persona, pero es por falta de conocimiento. 
Hay dirigentes de las comunidades, los caciques, que a veces tienen tantos casos que no los detectan. Otras veces, la madre dice: “Yo quiero estar acá, porque no recibo lo que tengo que recibir, que sería la atención inmediata”. 
Ahora lo que necesitamos es que haya intérpretes en cada espacio público, desde la Salud, desde el Poder Judicial... En todos los espacios, hace mucha falta. Incluso acá en Salta, que viene gente desde el interior y es peor porque a veces hay padres que tienen la obra social pero tampoco conocen... 
Hay otros que cobran, pero no saben leer, no saben expresarse o no se animan a preguntar. Hasta yo, que me informo, hay cosas que no tengo ni idea. 
Siempre es por falta de seguimiento de los chicos que salen del hospital... Que no le echen la culpa a la madre, porque es más el cargo...

¿Cree que debería seguirlos un agente sanitario?
Exactamente. Los agentes sanitarios tienen que cumplir. Por ejemplo, allá, en Ballivián, cada tres meses van y les dan la leche. Hay otros que ni siquiera lo cumplen. Hay chicos indocumentados también, que prácticamente están abandonados desde el Estado y desde todo... 
La madre, al estar indocumentada, empieza a tener hijos y sigue el problema con las identidades...

¿Cuántas personas hay indocumentadas?
Hasta ahora, de los casos que llevo, hay 15 madres y más de 30 niños indocumentados en Ballivián.

Dijo que deberían preguntarles a ustedes cómo trabajar. ¿Qué proponen?
Informarse. Hablar bien con los intérpretes, a ver qué soluciones, qué medidas, desde dónde partir, cuál es el caso que hay que seguir... Eso sería lo fundamental.

¿Por qué se llegó a que mueran los niños?
El problema siempre estuvo, pero ahora se está viralizando porque hay más jóvenes que pudieron salir a estudiar, a manejar redes sociales y exponerlo desde ahí. Para mi visión, por eso hizo el impacto, pero siempre lo hubo... Más ahora, que hubo el desmonte, que todos saben es peor, y más en la temporada de lluvia. No tenemos prácticamente ya nada.
Las mujeres antes no tenían a los chicos tan desnutridos porque tenían desde dónde sustentarse. No, desde los comerciantes, los súper y todo lo demás, sino desde el monte. Otras, que conocían cosas que se compraban desde el súper, hacían artesanías, vendían y así generaban... 
Se registraron ocho casos de los cuadros de desnutrición, pero hay muchos más. No se publican los de los indocumentados y es mucho más triste todavía. Te causa impotencia...

¿Desde cuándo hay desmonte y qué significa eso para ustedes?
Desde siempre hubo el desmonte. Hasta ahora, no le veo la solución... El monte no podríamos recuperarlo, porque es el mismo círculo. Son cosas que se hacen por ambiciones personales, pero que cuestan vidas... La idea es seguir y seguir, hasta no sé dónde...

¿Las respuestas que les da el Estado les alcanzan?
No, prácticamente no. Por ejemplo, ahora que se les da las tarjetas Alimentar pasa lo mismo que con la Asignación Universal por Hijo, porque hay gente indocumentada, que no va a poder acceder a eso que se les brinda.

¿Los bolsones de alimentos les alcanzan?
Tampoco, porque también llegan cada tres meses y, si tenés seis chicos, te dan dos... 

¿Cuál es la mejor solución para ustedes?
Por lo menos, para aliviar lo de todos los días, que una la pasa mal -no sería la solución, pero para empezar-, sería un comedor comunitario en el centro de las comunidades, porque en los parajes no todos tienen para pagar el combustible, un remís o un vehículo que los lleve 60 kilómetros... Para las personas que no tienen esas distancias, incluso desde la ciudad o desde el pueblo, también es imposible.
Además, en el comedor podés tener a los chicos ahí y aprovechar el espacio que compartís con ellos...

¿En qué sentido?
Hay violencia de género en las comunidades y nadie lo focaliza. Sería bueno tener un comedor comunitario, porque en ese espacio se pueden detectar casos de emergencia. Hay mujeres que se animan a hablar y te cuentan que pasó esto y aquello...
Si hay un chico que va todo el día, es muy activo, se sube a cualquier lado y de un día para otro está mal, detectás ahí y le preguntás. Si no quiere decir, vuelve al otro día y le seguís insistiendo y preguntándole o camuflando las preguntas hasta que te abraza y te dice que pasa esto o aquello. 

¿Eso lo pueden denunciar en la Policía?
No, porque a veces nos exigen las pruebas y hay madres que te confiesan y después no se animan.

Tampoco hay intérpretes en la Policía...
Exactamente, así es. 

Para el corto plazo, propone un comedor comunitario. ¿Cuál sería una solución de fondo?
Deberían parar el desmonte, pero una se da cuenta de que al final te ponés a la par de una persona con la esperanza de que te pueda dar una solución y te das contra la pared...

¿Tienen todavía el río, algo de monte...?
Sí, pero está contaminado... 

¿Por qué dijo que es peor en verano?
Porque hace bastante calor y encima, si no hay agua, que sería lo fundamental, no hay ni para hidratarse y la contaminación de todas las frutas silvestres con glifosato te da como que no habría ninguna solución... 

¿Le parece buena la idea de hacer pozos de agua? 
No sé si sería tan buena, porque también habría que ver el tratamiento del agua, por ejemplo, las contaminaciones. Si estuvieran las cisternas que quieren poner y hubiera sequía, ¿de dónde vamos a obtener el agua? Seguiríamos con el mismo problema.
Si llegan poner pozos, deberían ser de los que no tienen que tener combustible, porque, si se les acaba el combustible, tampoco sería la solución. Tiene que ser algo que permanezca. 
Hay personas y organizaciones que quieren ayudar y siempre dependen del Gobierno que está, por el permiso del territorio, entre otras cosas... Al final, seguimos en el mismo problema, pasan los años, cambia el gobierno y tenemos que volver a empezar... 

¿Qué más necesitan?
Lo que se necesita urgente en Ballivián es una ambulancia. Tenemos una sola médica. Ahora, supuestamente, hay una que desde Embarcación va a trabajar ahí, pero hacen falta muchos más. El centro de salud no está apto como para atender a tantas personas: hay como 5 mil habitantes en Ballivián. Habría que seguir insistiendo a quien corresponda atender la situación de emergencia. 
Tenemos la escuela Nº 4307, que ahora le quedó chica a la comunidad. Hay chicos que no van porque ya no da abasto.
Hay chicos que van a la secundaria, a los que les podrían dar becas porque van hasta el primer año y después no porque no les alcanza para fotocopias o para el uniforme...    

¿Qué otras situaciones son prioritarias?
Hay otros casos que tienen que cumplir un tratamiento porque tienen leucemia y tienen que venir desde Ballivián hasta acá, que quizás tampoco tienen movilidad o no tienen para el pasaje... A veces les dan una sola vez desde Acción Social del municipio y después nunca más... Hay varios chiquitos que son discapacitados que no tienen la ayuda.
Son casos en los que habría que enfocarse...    
 

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