Una verdadera “familia” azabache de solidaridad

“La familia, en las buenas, y en las malas mucho más”. En Central Norte, como en otros clubes del país, la suspensión de Federal A por la cuarentena obligatoria debido al coronavirus, agrandó y unió la familia de jugadores foráneos, quienes por diferentes motivos se quedaron en Salta.
Una historia muy particular y poco común se desarrolla en un edificio ubicado en el macrocentro de la ciudad, donde reside parte del plantel cuervo que llegó de otras provincias.
El compañerismo, la amistad y solidaridad, construyó una nueva y numerosa familia adoptiva integrada por Ezequiel Medrán (DT de Central), Leandro Beterette, Enzo Gaggi, Leandro Basterrechea, Juan Gabriel Rivas y Guillermo Cosaro. A su vez, varios de estos hombres conviven con su pareja e hijos.
“Nos quedamos con mi novia (Gimena Piuzzi) en Salta, obviamente preocupado por la familia que está a la distancia, mis viejos, hermana, sobrina y cuñado, todos están en Rafaela. Hablamos permanentemente para saber como están”, expresó Ezequiel Medrán, quien también dedica su tiempo a entrenar.
El técnico azabache también ocupa su tiempo en “ver videos, repasar todos los partidos que jugamos y mirar a los rivales y mejorar la metodología de trabajo”, dijo el DT cuervo, y agregó: “Hablo con los referente para ver cómo se van sintiendo con los entrenamientos y la verdad que están muy bien”.
Luego Medrán se tomó unos segundos para dejar un mensaje: “Tenemos que estar unidos, con un gran respeto por el otro y la vida”.
En esta nueva familia azabache, Juan Rivas es uno de los jugadores foráneos que atraviesa la cuarentena en su departamento sin compañía y lejos de su casa.


“No me pude ir a mi casa, pero lo importante es que mi familia está en cuarentena y bien. Hablo todos los días con mis viejos (Juan y Marta) y mi hijo (Román)”, contó el volante santafesino con cierta resignación. 
“Lo bueno es que en el edificio vivimos varios. La paso más con ellos, entrenamos en la terraza o el estacionamiento con Gaggi, Basterrechea y Cosaro”, contó Rivas.
Otro de los integrantes del numeroso grupo familiar que se construyó es Guillermo Cosaro, quien también abrió la puerta de su hogar y compartió: “Estoy con mi señora (Florencia) y mis dos nenas (Pilar y Alma) en casa, tratamos de hacer actividades todos juntos, hacemos actividades del colegio y estudiamos inglés. Aprovechamos para estar en pareja y poder charlar tranquilos”, destacó el defensor oriundo de Laboulaye (Córdoba).
Basterrechea es otro de los miembros del numeroso clan cuervo. “Estamos guardados con mi señora (Mariela) y mi hijo (Leonidas), metiéndole mucho balcón”, describió entre risas Leandro. “Uno extraña la pelota y el día a día, pero estamos tratando de disfrutar otras cosas que a veces no tenemos cuando viajamos y debemos concentrar”, remarcó el defensor de Central Norte nacido en La Plata.
El Vasco tiene una gran amistad con Rivas, alguien con quien pasa mucho tiempo: “En la puerta de enfrente está su departamento, tomando los cuidados necesarios nos juntamos a tomar mates o a ver la tele, él está solo, tiene su familia lejos y debe ser complicado. Todos saben que si necesitan algo pueden contar conmigo. Se agrandó un poco la familia en todo sentido”, concluyó.

Son una gran familia.
 

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