Tiempos de economía de guerra

En las esferas más altas del poder, la economía era lo primero... hasta que llegó la COVID-19.

El temor a que haga colapsar los sistemas sanitarios alrededor del mundo, desde los más precarios hasta los más avanzados, ha llevado a algo inédito: que por primera vez, los gobiernos defiendan la salud pública, no solo por encima de la economía, sino a costa de ella.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas, advierte que se avecina una recesión global que hará que el PIB de la región decrezca, el desempleo aumente y millones de personas se sumen a los índices de pobreza.

Una crisis tan profunda que nos obligará a repensar la globalización y nuestro sistema económico.

Alicia Bárcena dice que hay que pensar muy bien el modelo de desarrollo que va a salir de esta crisis: "Si va a ser el capitalismo, muy bien, pero un capitalismo diferente, un capitalismo mucho más inclusivo, mucho más sostenible".

Comparada con crisis económicas como la de 2008 "esta es definitivamente mucho mayor porque se nos avecina una recesión profunda que seguramente tendrá un costo de dos dígitos en los próximos dos trimestres de la economía. Y, para América Latina, esto es muy grave. Nosotros hemos hecho unas proyecciones preliminares y hemos visto que, simplemente calculando el impacto en China y Europa, que son dos de los principales socios comerciales de la región, [el PIB de] América Latina caerá un 1,8%", añade.

Y en términos de consecuencias internas de las economías locales, esto puede alcanzar el -3% sin ninguna duda. Además, nos enfrentamos a sistemas de salud fragmentados, donde lógicamente hay una serie de problemas porque hay grandes brechas en el acceso a estos. De las personas empleadas de 15 años o más, el 57,3% de la población tiene una cobertura de salud. Y en los niveles más bajos, los más pobres, tan solo el 34% tiene una cobertura de salud.

CEPAL calcula que si la economía cayera un 1,8%, esto provocaría una subida del desempleo de 10 puntos porcentuales. Esto impactaría fuertemente en las familias más pobres y en la desigualdad. "De hecho, también estimamos que, con esta caída del PIB y este aumento del desempleo, el número de personas que viven en pobreza se incrementaría de 185,9 millones a 219,1 millones", dice la experta. Y en pobreza extrema, aumentarían de los 67,5 millones a los 90,7 millones. Es decir, sí, estamos hablando de un impacto muy fuerte en los hogares, en las personas, en las pequeñas y medianas empresas y en quienes trabajan por cuenta propia.

Desde el punto de vista de la salud, la cuarentena se ve como un movimiento absolutamente necesario para salvar millones de vidas. Pero si lo vemos solamente desde una perspectiva estrictamente económica, parece un suicidio. La pregunta: ¿Estamos, en cierta forma, desarmando el sistema económico actual?, ¿vamos a poder volverlo a montar tal y como estaba?

"Yo creo que no, definitivamente. responde Bárcena -Se han roto las cadenas de valor. Uno de los canales de transmisión para nuestra región es la disminución de la actividad económica de China, que era un importante destino de nuestras exportaciones, pero también uno de los de los países manufactureros más importantes. Además, casi todo el mundo estaba importando partes y bienes intermedios de China. O sea, ha habido una ruptura o una interrupción de las cadenas de valor globales y volver a rearmar estas cadenas va a ser muy difícil... Hay una expectativa de que esta crisis sea temporal, de que dure alrededor de seis meses. Ojalá y así sea. Pero la verdad es que hay aspectos de la economía que, efectivamente, van a ser muy difíciles de recuperar. Entonces, hay que repensar la economía desde muchas perspectivas.

 

¿Qué te pareció esta noticia?

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Nacionales

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...