Historia de amor y hockey en medio del coronavirus

Leandro Tolini, uno de Los Leones del hockey, estuvo casi dos meses en Bélgica sin poder conseguir un pasaje para volver a la Argentina pero, sin que él lo supiera, la esposa -embarazada de su primera hija- contactó a la Embajada belga para contar su situación y logró que se subiera a un vuelo de repatriación desde París.
Tolini llegó a Buenos Aires el viernes pasado, junto con otros 170 argentinos, y está haciendo la cuarentena en el quincho de la casa de sus padres, en la localidad bonaerense de Olivos, a la espera de que se cumplan dos semanas para reencontrarse con su pareja Emilia -exjugadora de hockey- y su futura hija. “Cuando el embajador me dijo que me estaba subiendo al avión gracias a mi esposa me dio una emoción gigante”, confió el defensor del seleccionado argentino y del club Gantoise, de Bélgica.
Los Leones jugaron su último encuentro por la FIH Pro League el 7 de marzo, en Perth, Australia, frente al combinado local. Tolini volvió a Bélgica y, apenas dos días después, se suspendió toda la actividad por la pandemia del coronavirus.
“Si bien quedé varado y mi esposa estaba sola en Buenos Aires porque sus padres son grupo de riesgo, yo tenía un techo y no me faltaba nada en Bélgica. No quería insistir a la Embajada sabiendo que mucha gente está en una peor condición, sin plata o lugar donde dormir. Así que Emilia se encargó de todo y me dio una gran sorpresa”, contó Tolini.
“Suerte porque no quería ver más cómo le crecía la panza por videollamada, con la incertidumbre de no saber cuándo iba a poder juntarme con mi familia, que es todo”, agregó el jugador, que aguarda ansioso el nacimiento de su hija para el 28 de agosto.
Tolini, integrante del equipo que ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima y la clasificación a los Juegos de Tokio, en los que Los Leones defenderán el oro olímpico logrado en Río 2016, está acostumbrado a cantar el himno nacional en los estadios de hockey. Esta vez, el himno lo cantó en el Aeropuerto Charles De Gaulle junto a otros repatriados en el embarque.
“Fue el viaje más raro que me tocó vivir. Nunca me imaginé que iba a ser un repatriado. Mi drama era subirme al avión porque en los días previos ya fue un lío ver cómo llegaba de Bélgica a Francia. Hasta me compré un boleto de tren que finalmente no usé. Una vez en París, estuvimos horas y horas de cola para hacer el check in, te tomaban la fiebre... Recién en el avión me pude relajar”, expresó Tolini.
El vuelo tuvo que parar a cargar nafta en San Pablo porque debió hacer una vuelta para esquivar una tormenta grande en el océano. “La espera se alargó un par de horas más, pero ya estaba camino a casa y era todo lo que me importaba”, indicó.
 

¿Qué te pareció esta noticia?

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Deportes

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...