Se inicia el juicio al  alemán que envenenó a sus peones

Un productor ganadero de origen alemán será juzgado desde hoy acusado de haber envenenado en 2018 a dos de sus peones, uno de los cuales murió, en una finca de su propiedad en Palomitas, General Gemes.

Se trata de Hartmut Torsten Theobald (48), quien está imputado del homicidio calificado por el uso de veneno u otro elemento insidioso de Ramón Ignacio Casas (55) y del mismo delito pero en grado de tentativa en perjuicio de Benito Soraire (53).

El debate comenzará hoy a las 9 y se extenderá hasta el 23 de junio próximo en la Sala VII del Tribunal de Juicio de Salta, presidida por el juez Francisco Mascarello e integrada por sus pares Paola Marocco y María Livia Carabajal.

Las audiencias se llevarán a cabo por las mañanas y con todas las medidas de bioseguridad. Habrá restricción al ingreso de público a la sala.

Según las fuentes, unos 60 testigos están citados a declarar durante el debate, en el que intervendrá el fiscal 4 de la Unidad de Grandes Atentados contra las Personas, Gustavo Torres Rubelt.

En tanto, la querella estará representada por los abogados José Teseyra y Alejandro Tapia, mientras que el imputado, que llega preso al inicio del juicio, contará con la defensa particular de Marcos Molina y Luis César Fernández.

La investigación del hecho que se ventilará en el debate comenzó en octubre de 2018, cuando Torsten Theobal denunció que encontró a Casas muerto en una de las habitaciones de su finca.

De acuerdo a los peritos el cadáver se hallaba en avanzado estado de descomposición y la víctima había muerto por un paro cardiorrespiratorio tras intoxicación con veneno, en este caso un pesticida, lo que coincidió con el contenido de una botella y un plato encontrados en la mesa del peón.

Ante estos elementos, el fiscal que tuvo a su cargo la investigación, Ramiro Ramos Ossorio, sumó la declaración de familiares de la víctima, quienes en forma coincidente dijeron que Casas trabajaba hacía varios años para el alemán, al cuidado de la hacienda, y que mantenían malas relaciones laborales con aquel desde hacía algún tiempo.

Los familiares revelaron que Casas había radicado una denuncia ante la AFIP contra su empleador, lo que fue verificado por los pesquisas.

Denuncian otro caso

Otro trabajador rural que prestaba servicios en la finca del acusado desde 1985 y que vivía en una casa que éste le facilitaba también había sido envenenado.
Este peón contó que el 8 de octubre de ese mismo año encontró muertos a cuatro de sus perros, por lo que los enterró.
El lunes siguiente, su patrón le entregó una bolsa con carne, de cuyo buen estado dudó porque al abrirla sintió un olor extraño. La cocinó y se envenenó. Fue la hospital y al regresar el peón le dio a otro perro la carne sobrante y el animal también murió.
Dentro de la vivienda los pesquisas secuestraron restos de ese alimento, que al ser analizado por el Servicio de Toxicología Forense del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) se le detectó que contenía el mismo pesticida que había matado a Casas. El peón increíblemente sobrevivió.
 

 

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