Alertan sobre el riesgo que implica para los niños el encierro junto a fumadores

La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria alertó sobre el riesgo para la salud de los niños que implica compartir el encierro de la cuarentena con personas fumadoras.

Concretamente, alertaron sobre lo que denominan como "humo de tercera mano" y que tiene a los más pequeños como población más vulnerable, porque suelen gatear o sentarse en el piso, tocan todo y se llevan las manos a la boca reiteradamente.

  • "El humo de primera mano es aquel inhalado por el fumador, que genera un daño local, en las vías áreas, y también general, en función de su absorción por forma sistémica. El humo de segunda mano, por su parte, es la suma del humo exhalado por el fumador más el producto de combustión de la colilla de cigarrillo. Éste contiene más de 69 partículas tóxicas cancerígenas, metales pesados y otras sustancias", explicó la entidad.
  • En cuanto al denominado "humo de tercera mano", indicó que "corresponde a todas las partículas provenientes del humo de segunda mano a las cuales se le suman otras generadas mediante reacciones químicas entre la nicotina exhalada y productos del aire ambiental que se depositan en todas las superficies de los ambientes donde hubo tabaquistas".

Población vulnerable

"Cuando el humo de tercera mano está en el hogar, los niños son la población más vulnerable, porque suelen gatear o sentarse en el piso, tocan todo y se llevan las manos a la boca. Cuando un niño abraza a una persona tabaquista inhala y absorbe partículas del humo de tercera mano adheridos a la ropa, piel y pelo del fumador", señaló en un comunicado.

  • El humo de tercera mano produce un incremento de la severidad y de la frecuencia de las infecciones respiratorias, como neumonías, bronquiolitis y otitis.
  • Por otra parte, los chicos expuestos al humo de tercera mano presentan mayor cantidad de enfermedades alérgicas tanto a nivel de la piel -eccema- como a nivel respiratorio -rinitis alérgica-.

Ese humo persiste más de 19 meses en la ropa, las telas y las distintas superficies cercanas donde una persona fumó.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, durante el lapso de casi 10 años, descendió de forma significativa (un 25%) el hábito de fumar en restaurantes y también en el ámbito laboral. Sin embargo en los hogares solamente bajó el 8.8%.

"Es hora de entender que existe otro enemigo que podemos estar ingresando nosotros mismos a casa, y que una campera colgada en el perchero que pertenezca a un fumador, padre, madre o alguna visita, está dejando en ese ambiente humo de tercera mano que puede afectar al resto del núcleo familiar, especialmente a los más pequeños", alertó la asociación.

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