Un mundo sustentable

Los gobiernos de casi todo el mundo se comprometieron en 2015 para la construcción de un mundo a escala humana: sin indigencia, con pleno acceso al agua, la vivienda digna y la energía. 
La médula de esta agenda es la educación. Todo, enmarcado en la preocupación por el cambio climático. En septiembre de ese año, al terminar el período de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, más de 180 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas, entre ellos Argentina, acordaron establecer la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, mejor conocida como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).


Allí se incluyen nuevas metas globales como el crecimiento sustentable, prosperidad energética con cuidado al medio ambiente, así como la seguridad, la paz y la igualdad de género. 
La agenda establece 17 objetivos y 169 metas que abarcan temas ambientales, de bienestar, económicos y sociales, entre otros, y que renuevan los Objetivos de Desarrollo del Milenio, promulgados en el año 2000 por la ONU.
Entre ellos, se ratifica la decisión de poner fin a la pobreza en todas sus formas, poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible; garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades; garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos; lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas; garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos; el acceso universal y equitativo a este recurso y también a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos. 
También se revitaliza el propósito de promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos; construir infraestructuras resilientes. 
Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos.
Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica
El objetivo direccional es construir sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
Un plan ambicioso. Y que compromete a cada país para erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria, la vida sana, la educación de calidad, la igualdad de género, el fortalecimiento de mujeres, el acceso al agua y la energía, el crecimiento económico sostenido, el combate al cambio climático la promoción de la paz y el acceso a justicia. 
 Para honrar este Acuerdo la Argentina tiene que asumir con políticas concretas :
* La lucha contra la desertificación degradación de tierras y mitigación de la Sequía, para lo cual se dicta la ley 24701 en el año 1996. Este proyecto contó con el apoyo del Fondo para el medio ambiente Mundial .
* Evitar la degradación de la tierra debida al manejo agrícola y ganadero no sustentables, la deforestación y avance de la frontera agrícola.
* Evitar el uso no sustentable del agua. 
* Considerar los factores climáticos: variabilidad, aridez, cambio climático y eventos externos. 
* Bajar la rentabilidad de la tenencia precaria de la tierra.
Para lograr estos objetivos a nivel nacional se realizarán acciones en lo educativo y en la concientización.     Acercar la ciencia, la tecnología y el conocimiento, se deben fortalecer las capacidades para la implementación en terreno, contar con recursos financieros y fuerte control, y estar ajenos a la corrupción.
Por eso es que desde el Instituto de Derecho Ambiental y de la Sustentabilidad de la Universidad Católica de Salta trabajamos fuertemente en la capacitación, y en la concientización. Porque fortalecer la salud de todos y las acciones para terminar con la pobreza, son cuestiones básicas para la vida misma. 
Y cuando hablamos de la vida, nos referimos a la de la tierra (la casa común), la Pachamama, la de los seres sintientes, tanto humanos como animales, la biodiversidad.
El desarrollo sostenible y sustentable, sin considerar el aspecto económico, social y ambiental, los tres interactuando, es imposible. 
Por ello tenemos que informarnos, capacitarnos y luego actuar solidariamente pensando en nosotros, y en las generaciones futuras, para dejarles un mundo mejor o por lo menos no peor que el que tenemos actualmente.
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