SOS: Los padres piden auxilio  con las tareas escolares

El dictado de clases en forma virtual, desde la educación inicial pasando por la primaria y secundaria, es una realidad que en algún momento se creyó pasajera y que -muy posiblemente- se extienda en alguna modalidad hasta 2021. 
En el medio, los padres y chicos se encuentran tratando de participar de todas las clases por zoom, tener todas las impresiones de cartillas que se enviaron y los links con los videos explicativos de cada tema, pero a esta altura del año ya no es suficiente. Y los padres salieron a pedir auxilio. 
Alguien que ayude con las explicaciones de los temas que se están tratando, que organice las tareas que se acumulan en el correo o el Whatsapp del celular y que de alguna manera logre crear en el chicos el compromiso con el estudio. 
“La disciplina de estudio es muy difícil de lograr en al ámbito de la casa. Y en muchas ocasiones los padres no logran tener la autoridad que el docente tiene el aula”, expresó Lucía Ruiz, licenciada en Psicopedagogía. 
Durante los últimos meses de pandemia Lucía comenzó a ver las necesidades que comenzaron a tener los padres. Si bien durante 2019 la atención estaba más destinada a los chicos con problemas de aprendizaje, a lo largo de este año escolar la mayoría de los estudiantes están con complicaciones. “La situación se centró en el auxilio de apoyo escolar por el tratamiento de alguna problemática en particular. Los padres no saben cómo ayudar a los chicos”, expresó Lucía Ruiz en su diálogo con El Tribuno. 
Entre las situaciones que la psicopedagoga advierte en esta nueva normalidad escolar se destacan que algunos padres desconocen temas de la currícula, los niños que no logran centrarse en la tarea escolar y la gran cantidad de tarea con la que no pueden ponerse al día. 
Desde la segunda semana de marzo las necesidades de los padres y los chicos también fueron cambiando. Ruiz recuerda que en marzo los padres se comunicaron para pedir asistencia pedagógica con la realización de las tareas. “En aquel momento, el primer impedimento que tuvieron los padres fue el tecnológico. No tenían computadoras, o tenían un solo teléfono y varios chicos”, detalló la profesional, que además agregó que algunos sectores no conocían lo que era un PDF, o cómo pasar para imprimir las tareas. 
La segunda problemática, en aquel momento, fue que “las madres” no tenían tiempo para ayudar a los chicos porque además trabajaban o tenían otras situaciones personales. En la primera etapa de la cuarentena, Lucía Ruiz iba a domicilio a realizar asistencia dos veces a la semana, un hora y media. “La cantidad de trabajo era impresionante, así que buscábamos en ese tiempo realizar las tareas de las áreas que estaban próximas a vencer y en el caso de las áreas especiales se resolvía en la medida del tiempo que se tenía”, detalló la profesional, que además debió tener en cuenta la situación económica de las familias en el contexto de pandemia. Ahora ya se está trabajando con presencia en el consultorio, donde incluso se trabajó con chicos de prejardín, y en forma lúdica para poder acceder a objetivos que se planteaba el docente. 
En el caso de los chicos con capacidades diferentes, los pacientes de Lucía recibían una menor cantidad de tarea y solo reciben asistencia una vez a la semana. 

 

 

Zoom, no más de 4 minutos


Si bien la educación no presencial se apoyó en la tecnología para poder avanzar con los contenidos que se espera que los estudiantes logren aprender este año, los más pequeños e incluso los adolescentes no logran mantener la atención en la conexiones virtuales. “Los padres me contaban que los chicos no logran estar conectados más de 4 minutos, luego se levantan o comienzan a jugar y las explicaciones de los docentes en este contexto caen en el vacío”, detalló la licenciada. 
En consultorio, Ruiz notó que el problema que se daba en la mayoría de sus pacientes era la falta de atención, por lo que tuvo que buscar nuevas estrategias de estudio, nuevos caminos para que logren adquirir el conocimiento que planteaban las maestras. En consultorio el trabajo no supera los 45 minutos, e incluso a veces menos tiempo porque los chicos solo llegan para hacer las tareas. Entre las confesiones que hacen los pequeños, el recreo para jugar con los amigos, las maestras y el hacer la tarea entre amigos es lo que más extrañan. 
“La situación requiere de mucho amor y paciencia porque los chicos están sufriendo, a lo que se suma lo que les espera el próximo año”, reflexionó Lucía.
“La situación actual de los chicos exige que el próximo año se trabaje con un prediagnóstico porque las realidades del aprendizaje en casa están siendo muy diferente para todos”, analizó Ruiz, que desde la psicopedagogía recomendó analizar cada uno de los casos, ni pretender que todo el contenido enviado esté aprendido porque la realidad es otra. “El impacto psicológico también deberá tenerse en cuenta”,   expresó. 

 

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