Esperan una lenta reactivación de la construcción para este año

El sector inmobiliario salteño estima que la reactivación de la construcción este año será lenta durante los primeros meses, habida cuenta de la caída de permisos de construcción gestionados el año pasado en el marco de la pandemia por COVID-19.

No obstante, hay optimismo sobre la posibilidad de que la situación mejore. En primer lugar, porque ven difícil volver a tener un año tan malo como el 2020, y en segundo lugar, porque el Gobierno anunció un ambicioso plan de reactivación de la obra pública a partir de recursos provinciales y nacionales.

En diálogo con El Tribuno, el doctor en Ingeniería, vicepresidente del Copaipa y director del Observatorio Inmobiliario del Colegio de Corredores Únicos Inmobiliarios de Salta, Felipe Biella, reveló que "al igual que muchos sectores privados de la economía, el inmobiliario y los corredores terminaron el 2020 cumpliendo un rol de contención social muy importante dada la cantidad de contratos que había para renegociar a lo largo de la pandemia".

"Con cambios de marcha intempestivos desde el Gobierno, que un día decía una cosa y al otro día otra, el rol de los corredores fue fundamental para aproximar a las partes para que fuera algo equitativo, proponiendo en algunos casos quitas en los alquileres, sobre todo en la parte comercial que es la que más sufrió, porque los alquileres de viviendas prácticamente no tuvieron mayores variaciones", indicó.

Biella recordó que "lo que fue comercial y rubros particulares como hotelería, gastronomía, gimnasios y otros, el golpe ha sido tremendo, entonces estuvimos tratando de acercar las partes y, en términos generales, considero que se ha hecho un trabajo muy bueno porque se han evitado cantidades de conflictos partir de llevar adelante una política de consenso y de contención de todas las partes".

El referente del sector inmobiliario provincial admitió además que, al igual que la mayoría de los sectores de la economía, en el "sector inmobiliario y particularmente los actores relacionados con el corretaje ha sido un año muy difícil en términos generales porque, al igual que la mayoría de los profesionales independientes, durante un buen tiempo no han podido desarrollar su actividad normalmente", y que a ello se ha "sumado que la crisis económica generó situaciones dispares".

"Sin embargo -resaltó Biella- hubo algunos brotes verdes, por llamarlos de alguna manera, por el hecho de que al haber una gran incertidumbre por la mala praxis económica del Gobierno nacional en términos de lo que tiene que ver con el dólar y las expectativas que hay en cuanto a inflación y, entonces, esta desconfianza ha hecho que muchos, en vez de ahorrar en dólares, se han volcado a los lotes".

Destacó en este sentido que "se han vendido gran cantidad de lotes, aunque de montos bajos y en la periferia", pero que "eso, en algún punto, podría marcarse como algo positivo".

No obstante, consideró que "en términos generales el sector ha sufrido y va a seguir sufriendo porque esta no es una crisis que haya pasado ni mucho menos".

Biella señaló que "hubo una caída muy importante en los permisos de edificación de la construcción en el sector público, mucho más que en el privado, eso implica que, al haberse aprobado menor cantidad de proyectos, este año va a arrancar con menos actividad", pero que "de todas maneras hay expectativas a partir de los anuncios que hace el Gobierno acerca de que intentarán reactivar la economía a partir de la obra pública"

"Tenemos expectativas de que eso pueda generar una inyección interesante ya que la industria de la construcción es la madre de todas las industrias por su efecto multiplicador, que es el más importante; por lo que, si los anuncios del Gobierno se llegan a cumplir, sería interesante", pero dijo que "por lo pronto se puede visualizar que la obra pública, que deriva de fondos nacionales, está desacelerada completamente".

De cara a la situación que enfrentará el sector este año, Biella dijo que es "optimista siempre. Por un lado, porque sería muy improbable que sea un año peor que el que ya pasó, pero también teniendo en cuenta que el sector no solo inmobiliario sino el industrial y de la construcción empezaron a reactivarse".

"Por supuesto, tampoco se puede esperar que sea un año sumamente positivo, pero seguramente será mejor que el anterior", vaticinó y destacó que "los diferentes actores que forman parte en el rubro están trabajando ya para proyectar nuevos emprendimientos porque, evidentemente, el sector privado tiene iniciativa". Pero advirtió que hay problemas por subsanar, como el desabastecimiento de materiales.

El mercado inmobiliario se autorreguló en la pandemia

El decreto que impedía desalojos “no tuvo efecto positivo ni negativo” .

A fin de mes quedará sin efecto el decreto que la Nación había dictado para impedir los aumentos en los valores de los alquileres y los desalojos, siempre que los mismos estuvieran originados en la mora del pago por la imposibilidad de los locatarios de cumplir con la obligación como consecuencia de la caída de su actividad por la pandemia de coronavirus. 

La medida de la Nación, dictada en marzo y prorrogada en septiembre del año pasado, exceptuaba a aquellos alquileres que representaran el único ingreso y medio de subsistencia para el locador, quien debía poder comprobar que necesitaba contar con ese ingreso.

Consultado por El Tribuno sobre el efecto que el final de esta normativa podría tener en la actividad del sector, el director del Observatorio Inmobiliario del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Salta, Felipe Biella, indicó que “la realidad es que este decreto no ha tenido un efecto muy importante en Salta porque, realmente, los diferentes actores, sin necesidad del decreto, se sentaron a negociar a través de las gestiones de los corredores y a renegociar los contratos”.

Biella puso como ejemplo que “el decreto no preveía ninguna quita, y nosotros hemos renegociado con algunas partes, sobre todo en el área comercial, quitas en algunos meses del 100%, en otros casos del 50% o 70%”. 

“Realmente el decreto no tuvo un efecto ni positivo ni negativo, ha dado un marco que realmente cualquiera, con un mínimo de criterio, sea propietario o inquilino, se ha allanado a contemplar esta situación de emergencia y a encontrar soluciones que sean justas y equitativas, dependiendo siempre del rubro que se trate”.

Por ejemplo, indicó que “en el rubro viviendas, el decreto preveía un congelamiento, el cual, cuando llegara el 31 de diciembre mandaba que todo lo que no se había incrementado se sume a ese mes, pudiéndose negociar en cuotas. Pero la mayoría de los inquilinos de vivienda nos han solicitado que se hagan los incrementos porque, si no, después se les iba a hacer mucho más pesado”.

“Además, no eran aumentos altos porque iban en consonancia con la ley de alquileres anterior, donde los incrementos iban de la mano de los aumentos salariales, por lo que no había, en términos generales, una situación de alta complejidad”, detalló.

Biella dijo que “en la generalidad de los casos ha sido indiferente el efecto del decreto”, y que “por otra parte, ningún propietario en su sano juicio inició o pensaba iniciar un juicio de desalojo en medio de semejante hecatombe”.

“Lo que sí pasó es que muchos inquilinos, sobre todo de locales comerciales, los han devuelto para no generar deuda porque había una incertidumbre terrible acerca de si iban a poder mantener la actividad o no”, reveló Biella.

 

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