Se operarán cardiopatías congénitas más complejas 

El jueves último, el Hospital Público Materno Infantil (HPMI) subió de categoría en la Red Federal de Atención de Cardiopatías Congénitas por haber aumentado la complejidad quirúrgica. 

Junto con el HPMI, fue recategorizado el hospital Santísima Trinidad, de Córdoba, y ese día se sumó a la red el hospital de niños Dr. Orlando Alassia, de la ciudad de Santa Fe, por lo que ya son 15 los centros quirúrgicos distribuidos en 9 jurisdicciones. 

La red federal nuclea a 40 establecimientos de diagnóstico en todas las provincias, bajo la coordinación de un centro de derivaciones administrado por el Ministerio de Salud de la Nación.

El jefe de Cardiología del HPMI, Alberto Robredo, celebró la recategorización dentro de la red, por la que trabajan desde hace 12 años: “Hemos demostrado que somos capaces de operar un nivel más alto y eso significa que menos chicos de Salta se van a ir a otras ciudades. Que se pueda operar acá un chico del interior es fantástico”.

El médico mencionó que el cambio de estatus “representa más dinero y más trabajo” para el servicio. Además de los 31 millones de pesos anunciados oficialmente, llegarán recursos accesorios.

“Va a haber más secretarías, más administrativos, más enfermeros... Se van a comprar equipamientos y esto va a mejorar otros aspectos del hospital”, manifestó Robredo.

Cómo es el trabajo en red

Cuando se detecta un bebé con cardiopatía congénita, desde el servicio tienen la obligación de denunciarlo al centro coordinador de la red federal, que está en Buenos Aires. Se informan las características del niño: su enfermedad y el estado general, para saber si se puede esperar o hay que tratarlo de inmediato.

Se notifica el estado clínico y el diagnóstico mediante radiografía, electrocardiograma y ecocardiograma. Se completa el aspecto social: si tiene madre y padre, si cuenta con obra social y cuáles son las condiciones de la vivienda, entre otros puntos.

En el centro se evalúa si la situación es urgente y si es posible operarlo en el hospital o debe irse a un centro de mayor complejidad. “Esto permite una distribución federal de los pacientes”, expresó Robredo. 

Durante las cirugías, tienen auditorías y supervisiones. “Queremos que vaya todo bien”, manifestó el médico. 

En 2011, el HPMI recibió de Nación un equipo de hemodinamia que es uno de los pocos que hay en el interior del país que sirven para diagnóstico y tratamiento. Con este se hicieron 1400 estudios, no solo para problemas cardíacos sino también para afecciones en otras partes del cuerpo. Años después, el servicio recibió la mejor mesa de anestesia que había en el momento. 

El HPMI debe satisfacer las exigencias de las normas nacionales de acreditación de calidad, que establecen rigurosos requisitos de infraestructura, equipamiento, capacitación de recursos humanos y resultados de la sobrevida de sus pacientes.

Un cambio fundamental

El viernes último, en el reporte de COVID-19 del Ministerio de Salud de la Nación, se anunció la consolidación y ampliación de la Red Federal de Atención de Cardiopatías Congénitas, que se puso en marcha en 2010.

Desde entonces, se realizaron más de 17 mil cirugías en todo el país y se redujo un 83 por ciento la lista de espera. El 99 por ciento de las cirugías se realizaron en los hospitales regionales asignados por la red y se aumentó un 110 por ciento el diagnóstico temprano en las primeras cuatro semanas de vida.

El secretario de Equidad, Martín Sabignoso, comentó que las encuestas que se realizaron a la población muestran una alta valoración de la calidad que ofrecen los hospitales públicos de la red.

En 2020, el programa Sumar extendió la cobertura a los mayores de 19 años con cardiopatías congénitas y aumentó las transferencias a los hospitales públicos en un 70 por ciento.

Para este año se proyecta invertir más de mil millones de pesos y realizar 3 mil intervenciones quirúrgicas dentro de la red.    
“Con el financiamiento del programa Sumar, se propone garantizar el acceso oportuno, integral y equitativo al tratamiento de estas patologías para la población que cuenta con cobertura exclusiva del sistema público de salud”, manifestó Sabignoso.    
Mencionó que antes de que existiera la red, las prestaciones de atención de las cardiopatías congénitas, sobre todo, de las cirugías, estaban insuficientemente financiadas en el sistema público y no existía mecanismo de coordinación entre las provincias.

Detección temprana

Uno de cada 100 nacidos vivos tiene cardiopatía congénita. Se trata de la malformación congénita más frecuente y una de las principales causas de muerte de bebés.
Los prematuros tienen más incidencia de cardiopatía congénita.

Por la trascendencia de esta enfermedad, se necesita equipamiento y mucho personal para que la detecte. “En ese momento, cada minuto es importante”, aseguró Robredo y explicó que es fundamental que el personal esté capacitado. En los recién nacidos se hacen pesquisas y los especialistas del HPMI viajan al interior a realizarlas.

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