Digitalizar la radio en Argentina

 La radio digital, su sistema, se basa en el procesamiento de sonidos y su mutación a dígitos, ceros y unos. En las radios analógicas los sonidos tienen un proceso de conversión hacia patrones de señales eléctricas, algo así como las ondas de sonido, las legendarias ondas hertzianas. 
En el caso digital, la información que debe transmitirse lo hace también por una frecuencia del espectro, pero modificada a un código binario.
Las ventajas son similares a las que hemos visto en el caso de la televisión digital, ya que, al comprimir la información emitida, mediante su digitalización, el espacio adquiere economía y como en los MHZ televisivos puede aumentar la cantidad de señales dentro de una misma frecuencia. No es menor el ahorro energético para todo el espectro. Este proceso es aplicable a las AM y a las FM. Lo digital optimiza el sonido y en el caso de las FM brinda mayor cobertura territorial.
Hay distintos estándares para digitalizar la radio. En Estados Unidos y desde hace casi 20 años se utiliza el In Band On Channel IBOC, modo que no precisa mudar de las mismas frecuencias que usan la AM y las FM. Este sistema cuenta con el multicast, o sea puede emitir en forma simultánea señales analógicas y digitales.
El estándar Digital Radio Mondiale-DRM es europeo y en realidad se aplica más en la protección de la variante de ondas cortas y medias. También funciona en simulcast, lo cual garantiza una transición sin costos inmediatos para el usuario, ya que no obliga al cambio de dispositivos de recepción. 
Otra variable europea es la Digital Audio Broadcasting, que es un estándar de la Unión Europea. Existe un estándar originado en Japón, que es el Integrated Services Digital Broadcasting ISDB, que se impulsó para el desarrollo conjunto de la radio y la televisión. 
Por supuesto, existen variables alternativas a la radio analógica que no se enmarcan en la oferta digital, como son las radios por Internet y las que utilizan satélite y otras de menor cuantía. 
Destaco que digitalizar la radio no ha sido motivo de interés en Argentina. Al menos no de la misma forma con que en 2009/15 se trabajó, con singular y notorio éxito en la digitalización de la televisión. La RDT, radiodifusión digital terrestre, tuvo algunas pruebas en nuestro país por parte de privados del medio, sin avanzar mucho (se hizo con el IBOC) y el Estado nacional no dedicó esfuerzos a investigar las prelaciones que, para un mejor aprovechamiento del espectro y ventajas de optimización para los usuarios, tendría. El organismo regulador, en sus diversas nominaciones y fases (Comfer-Afsca-Enacom) no adelantó tareas para un plan técnico de frecuencias de radio ni definió el estándar mediante el cual dar esa modificación.
La Ley de Comunicación Audiovisual (26522) expresa que “la incorporación de nuevas tecnologías y servicios que no se encuentren operativos a la fecha de entrada en vigencia de la presente ley será determinada por el Poder Ejecutivo Nacional...”. Y solicita tener en cuenta la armonización del uso del espectro radioeléctrico y las normas adoptadas por el Mercosur y otros 30 países.
También el Art. 93 de esa ley habla sobre un “ Plan Nacional de Servicios de Comunicación Audiovisual Digitales, que será aprobado por el Poder Ejecutivo Nacional”.


O sea que la normativa más importante que tuvimos sobre medios electrónicos, la ley SCA, brinda algunas pautas sobre la digitalización de la radio y no avanzar en ese sentido tiene que ver con la ausencia de objetivos estratégicos más claros en torno a un “sistema de comunicaciones, convergencia y telcos” que funcione en armonía con los intereses del sector, bajo la égida del Estado nacional, la industria (privada, comercial, pyme), la academia y las universidades.
La digitalización de la radio, así como fue pensada para la TV, debe abrir un espacio de más protagonistas y no de menos intervinientes en el uso del espectro. No debe hacerse para consolidar posiciones tradicionales y dominantes poderosas, sino que deba abrir el mercado a nuevos medios sostenidos desde las frecuencias comprimidas. Sin el impulso de una política pública desde el Estado es difícil que se avance en la digitalización radial. El Estado, pero la industria también, debieran tomar con cierta urgencia esta tarea.
Pero la comunicación es un derecho humano, y como tal debe haber un Estado garante del mismo y la digitalización asegura mejor uso del espectro, limpieza del mismo, calidad de recepción en el usuario y sobre todo la ampliación del universo infocomunicacional sostenido en nuevas ventanas de información, entretenimiento, cultura y educación, con lo que se mejora la perspectiva para una más positiva ciudadanía. Y desde ya abre modelos de negocio que con audacia y creatividad pueden implementarse.
El aparente conflicto de intereses debe resolverse en cordialidad y en coincidencia sobre lo correcto de un avance tecnológico que también deber beneficiar a los privados.
En tiempos de Cambridge Analytica y entrega de datos por parte de Facebook, la radio digital puede garantizar algo importante: lo anónimo del oyente y la gratuidad. 
No es poco.

    * El autor preside el Foro Nacional por la Comunicación, el Mundo Digital y las Nuevas Tecnologías es un colectivo integrado por 50 profesionales, idóneos e indagadores del tema.

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