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Buscan donantes que quieran sumarse a transformar vidas desde la educación

Hace 26 años desde Fundación Anpuy trabajan para garantizar el acceso al derecho a la educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En la actualidad, otorgan becas a unos 250 chicos y chicas salteños, a quienes acompañan durante sus trayectorias educativas en los distintos niveles del sistema formal.

En un momento de expansión, en el que trabajan en nueve localidades de la provincia, necesitan que más personas se sumen con pequeños aportes económicos mensuales para sostener el funcionamiento del centro Anpuy, en Salta capital, adonde cada día decenas de chicos y chicas van a estudiar, a hacer las tareas y a seguir creciendo.

Quienes quieran colaborar pueden ingresar al sitio web https://www. fundacionan puy.org.ar/ y sumarse a la campaña "Transformá historias de vida", mediante una donación mensual.

"Lo que más necesitamos es gente comprometida con la causa, que se sume a transformar historias de vida", pronunció la directora ejecutiva de Fundación Anpuy, Valeria Scannone.

Cobertura

En la actualidad, Fundación Anpuy trabaja en nueve localidades de la provincia: Capital, La Merced, El Carril, La Silleta, San Antonio de los Cobres, Santa Rosa de los Pastos Grandes, Olacapato, La Unión y Cafayate.

Unos 250 chicos y chicas forman parte de sus programas; la mayoría asiste a escuelas de gestión pública y unos 50 estudian en la universidad o en institutos terciarios. Desde Anpuy los acompañan a ellos y a sus familias a lo largo de sus trayectorias educativas.

En la Argentina, a pesar de que la educación secundaria es obligatoria desde la Ley de Educación Nacional N´ 26.206, del año 2006, solo uno de cada dos chicos termina este nivel en el tiempo esperado.

Las escuelas no logran contener a los chicos, que deben ocuparse de tareas laborales, tanto fuera del hogar como dentro de él; a las chicas que cursan embarazos y a los que no pueden seguir el ritmo que les demanda el sistema educativo tradicional o que resultan con sobreedad y no pueden seguir cursando.

La directora ejecutiva de Fundación Anpuy, Valeria Scannone, mencionó que la situación se agrava en Salta porque casi el 60 por ciento de los chicos son pobres y no tienen garantizados los derechos básicos. En los sectores más vulnerables, solo 3 de cada 10 adolescentes terminan el secundario en el tiempo estipulado y en las localidades más alejadas de Salta capital las dificultades son más grandes y allí se nota mucho más la brecha generacional y la educativa.

Desde Fundación Anpuy acompañan a chicos y chicas para que terminen la escuela secundaria, puedan construir un proyecto de vida y quizás insertarse en un estudio de nivel superior.

"Buscamos romper el círculo de la pobreza", pronunció Scannone. "Queremos producir la movilidad de estos chicos y de sus familias. La educación es la vía más certera que tenemos para intervenir", agregó.

La experta advirtió que, para que esto suceda, se debe garantizar que la escuela secundaria les brinde a los chicos "educación de calidad", que les permita luego insertarse en la vida laboral o estudiar.

"La educación es lo que permite la movilidad socioeconómica y el finalizar los estudios hace que sea posible mejorar la calidad de vida", aseguró. Comentó que los chicos que acompaña Anpuy en sus estudios universitarios o terciarios representan la primera generación en sus familias que llega a este nivel educativo. Explicó que, entre los padres, hay algunos que no terminaron la escuela primaria y otros que pudieron terminar el colegio secundario.

"Los ayudamos a volar"

La coordinadora del programa "Futuros Egresados", Macarena Patrón Costas, observó que muchas veces a los chicos les resulta difícil planificar y organizar su estudio. "Son habilidades que se requieren y muchos no lo logran porque no tienen quién los acompañe", explicó.

Desde el programa que tiene a su cargo buscan fomentar la responsabilidad, la autoconfianza, la autoestima, la planificación, la organización y la toma de decisiones.

En los últimos años del colegio secundario trabajan para que los chicos proyecten su futuro y tengan más herramientas para lograr una mejor inserción laboral o en el nivel superior.

"Los chicos en situación de vulnerabilidad están atravesados por muchas problemáticas y a veces algo que parece fácil no es tan así", evaluó.

Desde Anpuy buscan que los chicos puedan sostener la escolaridad y darle importancia; que puedan pensar en el futuro cuando el presente los atraviesa de maneras a veces muy crueles. Buscan apuntalarlos ante las dificultades y acompañarlos a cambiar su realidad.

Las referentes de Anpuy reconocieron que las escuelas están desbordadas para atender a las necesidades de cada chico. Por eso, ellas apuntan a sostener lo emocional y las necesidades materiales para mostrarles que un futuro distinto es posible para ellos.

La experiencia que construyeron a lo largo de estos 26 años les permitió ver cómo los chicos siguen creciendo:

"Hay miles de historias que muestran que los ayudamos a volar. A veces están sumergidos y se hace difícil pensar que algo distinto es posible para ellos. El ver que otros chicos pudieron hacerlo es una motivación más para seguir".

Una segunda casa

La Fundación Anpuy tiene un programa para los chicos que asisten a la escuela primaria y van a contraturno a la sede de la fundación, en donde tienen todo lo que necesitan: adultos referentes, computadora, acceso a internet, materiales, desayuno y mayor bienestar para estudiar con más ganas.

En el Centro Anpuy, los chicos saben que tienen otra casa a la que pueden acudir. Según dijeron, allí se sienten bien, son tenidos en cuenta, se divierten y tienen a otros chicos con los que interactuar. "Es un lugar adonde pueden recurrir cada vez que se les presenta una dificultad u obstáculo", aseguraron

Muchos entran en primer grado y se van hasta que llegan a la universidad. "Muchos chicos llevan, 10, 15 o 18 años con nosotros", contó la directora ejecutiva.

"Somos su segunda casa y acá tienen su lugar de estudio, tienen profes... Cada vez más, se construye como lugar de referencia y como un espacio propio para ellos", agregó.

Desde Anpuy les dan un apoyo personalizado y tienen una ayuda económica en el sentido de que les facilitan todo lo que necesitan. Los chicos de primaria no reciben dinero, sino una beca "en especies".

Con los más grandes

En el nivel secundario acompañan a los chicos y a sus familias y los ayudan para que puedan transitar la escolaridad sorteando todos los problemas que se les presenten.

Trabajan para que desarrollen habilidades en el arte de ser estudiantes y sepan mejorar su forma de estudio también.

A nivel universitario, buscan que puedan expresarse mejor y tener recursos para transcurrir con éxito su vida universitaria y plantearse nuevos desafíos.

En el nivel secundario y en el superior, tanto universitario como no universitaario, las becas son monetarias. Estas garantizan un acompañamiento y solventar gastos en la trayectoria educativa.

Presentes en el interior

La última localidad a la que llegó Anpuy fue Cafayate, donde lograron que muchas empresas, sobre todo, bodegas, se comprometieran en el desafío de acompañar a chicos y chicas en sus trayectorias educativas. "Nuestro gran desafío era acercar estas oportunidades en el interior", manifestaron desde la organización.

Hace pocos meses comenzó el programa de secundario en esta localidad de los Valles Calchaquíes, por el que acompañan a 20 adolescentes.

 

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