“Nuestra geografía es más rural que urbana: debería haber muchos más colegios rurales mediados por TIC”

Hace unas semanas, egresaron 31 estudiantes del Colegio Secundario Rural Mediado por Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) N° 5.212.

Creado en 2013 mediante un convenio entre el Ministerio de Educación de la Provincia y Unicef, esta institución -así como la N° 5240, que se creó este año- garantiza el derecho a la educación secundaria a estudiantes de parajes alejados.

Los adolescentes que egresaron este año asistían a las sedes del colegio ubicadas en Madrejones, Trementinal, Media Luna, Campo Durán, Pelícano Quemado, El Mirador, Ciervo Cansado, La Argentina, Santa Teresa, Pozo la Piedra y Pucará, desde donde se comunicaban con sus docentes, que estaban en Salta, por medio de las TIC.

En el acto de colación, el ministro de Educación, Matías Cánepa, aseguró que esta modalidad se va a seguir ampliando para llegar a más parajes de Salta. Estuvieron las secretarias de Gestión Educativa, Adriana Saravia, y de Planeamiento Educativo, Analía Guardo, y la subsecretaria de Desarrollo Curricular e Innovación Pedagógica, Mariel Vega.

Al hablar con El Tribuno, la directora del colegio N° 5212, María Cristina Gijón, se refirió a la importancia de este sistema que permite cambiar las historias de vida de cientos de adolescentes que antes no tenían la posibilidad de terminar el secundario ni de proyectarse de otra manera que la que conocían en sus lugares..

¿En qué consiste la educación rural mediada por TIC?

Este es un colegio secundario con orientación en Agro y Ambiente, con una sede central en Salta y 14 sedes en el interior de la provincia. Es mediado por la TIC porque trabajamos con nuestros alumnos mediante el uso de diferentes dispositivos tecnológicos: WhatsApp, plataforma Moodle, redes sociales, videollamada, entre otras.

Se creó en 2013 y busca dar respuesta a todos aquellos alumnos de las áreas rurales dispersas y muy alejadas para que concluyan sus estudios secundarios en lugares donde no había oferta educativa. 

Hubo dos procesos importantes en la creación de este colegio. Primero, la erradicación en toda la ruralidad de las escuelas rancho, en las que el Estado se comprometió a hacer grandes mejoras edilicias. 

El segundo es la obligatoriedad de la secundaria hasta los 18 años, mediante la Ley de Educación Nacional (2006). Cuando era obligatorio hasta el EGB 3 -alrededor de los 14 años-, las escuelas en la ruralidad llegaban hasta ahí. Cuando cambió esa ley, cubrían hasta séptimo grado y los chicos de 13 a 18 años se quedaban sin recibir educación.

El gran problema es cómo dar una educación que sea sostenida y de calidad en lugares donde hay muy difícil acceso y los costos para llegar, tanto de recursos humanos como de infraestructura, son muchísimos. Entonces, surgen propuestas alternativas, como este colegio.

Si no estuviera este colegio, debería haber un colegio secundario en cada paraje...

Claro. Tendría que haber 14 escuelas secundarias de primero a quinto año, con profesores de primero a quinto año en estas 14 sedes.

A raíz de la pandemia, la tecnología irrumpió en la educación en general y ustedes ya venían con eso...

Claro, sí... Con la pandemia, por primera vez la escuela tuvo que acordarse de que estaba la tecnología, a la que hasta entonces había ignorado.

El año pasado, sostuvimos desde marzo a noviembre un programa de radio que fue un trabajo conjunto con Cadena Máxima, que se llamó “A clases con la radio”. Los profes idearon módulos educativos de 8 minutos aproximadamente y cada uno hablaba de un proyecto educativo, de primero a quinto año. Todos los días, los de primer año tenían su proyecto; los de segundo, también y, así, sucesivamente.

Esto nos permitió estar en contacto con los chicos, aunque fuera de manera asincrónica. El programa era de 15 a 16 y muchos de nuestros alumnos nos mandaban fotos o mensajes. En los lugares adonde la radio no llegaba, íbamos en cadena con las radios locales.

El programa fue declarado de interés educativo y cultural por la Cámara de Senadores de la Provincia a fin de año. 

¿Qué devoluciones tuvieron de la radio?

La radio tuvo una repercusión impensada. No éramos conscientes de lo exponencial que tiene: nuestra primera preocupación eran nuestros alumnos, pero había alumnos de otros colegios de la provincia que escuchaban el programa porque no podían ir a clases.

Los profesores del área de agro hicieron una huerta portátil. Entonces, había mamás u otras personas que seguían los procesos de la huerta y hacían preguntas a la radio que después los profes respondían.

La radio fue un servicio a la comunidad. Nos convertimos, sin quererlo, en un proyecto público que lo sostuvimos de marzo a diciembre. Eso fue lo innovador y lo bueno.

Usted habló de los proyectos. ¿A qué se refiere con eso?

En el colegio, los miércoles está todo el plantel de profesores, de primero a quinto año. Esto permite que se puedan tomar decisiones en forma conjunta: se juntan entre ellos y piensan en proyectos. Esa fortaleza del colegio hizo que pensemos en proyectos educativos interdisciplinarios. A partir de una situación problemática, las diversas áreas se unen para resolverla.

Eso permite al chico manejar su tiempo de otra forma, no tan fragmentada, como los horarios mosaico: dos horas de matemática, dos de lengua...; y pensar en el proyecto.

Al profesor le permite trabajar de manera colaborativa con otras disciplinas y, al hacerlo, las actividades son mucho más creativas, más innovadoras, más pensadas en las características del chico. Con la evaluación, lo mismo. Tratamos de superar esa evaluación que es un mero cuestionario, por una en la que el chico deje una evidencia de desempeño, que presente un resultado, una monografía o un trabajo, como el de la huerta, en el que registra en un Excel y después en un video los procesos de la germinación, por ejemplo.

Suena más interesante que lo que sucede en una escuela secundaria común...

La escuela tradicional sigue todavía lo disciplinar... Nosotros no pensamos disciplinarmente. Cuando te enfrentás a una situación en tu vida cotidiana, la resolvés desde la lengua, la matemática y la historia...

Las condiciones están dadas por las características del colegio, por la disponibilidad de los profesores que están interesados en aprender... La modalidad del colegio nos permite probar estrategias de mejora. 

¿Qué resultados destaca del colegio? 

Tenemos unos 200 graduados; es decir que hemos cambiado la historia de 200 chicos que antes no tenían la posibilidad de pensarse de otra forma, que no fuera reproducir las condiciones de supervivencia de sus lugares. Nosotros les abrimos al menos una posibilidad.

Creo que estos proyectos que vienen a dar respuesta a situaciones puntuales deberían servir para pensar en la escuela tradicional de otra forma. Estas instituciones, que atienden a poblaciones vulnerabilizadas y que no entran en el sistema tradicional, son las que van a dar respuestas a algunos modos de enseñar que la escuela tradicional no puede y no sabe cómo porque no puede salir del engranaje tradicional en el que está.

Nosotros, frente a nuestras carencias, que son muchas, y, como no tenemos nada escrito, hacemos teoría al andar, con nuestros pequeños aportes. Creo que eso debería servir pero, si el Ministerio no lo considera como algo para ser estudiado, cuidado y ayudado, somos como los locos de la azotea, como los de la radio.

Están dadas todas las condiciones, pero depende también de políticas educativas y eso excede al colegio.

Este año se inauguró otra escuela rural mediada por TIC.

Nuestra geografía es más rural que urbana. Todavía hay muchos ciudadanos que no reciben la educación porque el Estado no llega, la escuela no llega... Creo que, por la geografía de nuestra provincia, debería haber muchos más colegios como este.

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