La salteña que se destaca en el mundo explica el impacto de la Internet de las Cosas:

El año pasado, la startup de la salteña Cecilia Flores ganó dos millones de dólares en el concurso “Female Founders Competition” organizado por M12 Venture Capital de Microsoft junto a Mayfield y Pivotal Ventures, fundada por Melinda Gates.

El objetivo del concurso es fomentar la participación de mujeres en el rubro de la tecnología, en el que predominan los varones. Cecilia resaltó el lugar en el que la ubicó el reconocimiento: “Para que otras mujeres se animen a aprender”, indicó ya que aseguró, “a las mujeres en tecnología nos falta modelos a seguir” y aseveró que ella también pasó por esa etapa de “falta de referentes”. 

Sin embargo, Cecilia resaltó entre 1500 mujeres de todo el mundo con Webee, la empresa que fundó junto a su marido, Lucas Funes, que es ingeniero electrónico. El trabajo los llevó a residir en Silicon Valley, en Estados Unidos. De esta forma, la salteña que fue la primera argentina en recibir este premio internacional pudo, aseguró, dedicarse a pulir el producto: “El premio nos ayudó a acelerar el negocio sin tener que preocuparnos tanto por las finanzas y así poder avanzar con el producto”.

La startup que comenzó a funcionar en el 2013, se propuso trabajar en dos rubros: agricultura y procesos de manufactura, más precisamente en la industria de alimentos, con soluciones de Internet de las Cosas (IoT) e Inteligencia Artificial (AI). “La belleza de esta tecnología es que une las obras de las diferentes máquinas rotativas. Si bien tenemos focos en la industria de la alimentación, aplica a cualquier industria, porque las máquinas son las mismas”, explicó la graduada en Marketing y Comunicaciones. Con la simpleza que la caracteriza, Cecilia aseguró que el objetivo es poder hacer más eficientes los procesos productivos, y de esta manera no caer en despilfarros innecesarios. 

Las proyecciones para Webee eran de todos modos auguriosas por su innovadora propuesta, pero el premio logró que otros potenciales clientes miren con atención a la startup que tuvo que plantearse nuevos desafíos, como adecuar el servicio de seguimiento y control de funcionamiento de máquinas para un nuevo rubro. “Tenemos una empresa petrolera de Estados Unidos con la que estamos trabajando un proyecto de monitoreo de las extractoras de petróleo. Lo que hacemos es monitorear el estado de las máquinas para poder prevenir las tareas de mantenimiento en lugares muy remotos. Ellos pueden saber que la máquina tendrá una falla y prevenirlo”, contó la empresa    ria que evitó dar nombres, pero aseguró entusiasmada que los contactaron desde “corporaciones reconocidas internacionalmente”.
El servicio ofrecido por la startup argentina que ofrece trabajo a más de 20 personas, despertó interés también en el país y ya los contactaron proveedores de empresas petroleras del sur. 

Empresas educadas

Cecilia, además, relacionó los frutos de Webee a que “el mercado está mucho más educado”, en referencia a los usos tecnológicos acelerados por la pandemia. “Por sobre todo en empresas con disrupción de la cadena de suministros que se vieron obligadas a incursionar en soluciones tecnológicas, en estos escenarios: donde se pierde la conectividad o los empleados no van a trabajar” explicó la salteña.

En este contexto de falta de recurso humano, indicó, uno de los problemas más frecuentes de las empresas es poder tener el seguimiento “minuto a minuto” de las máquinas auxiliares. “Por ejemplo, si la máquina tiene una falla y la empresa no tiene alguien cerca para prevenir o arreglar, se puede hacerlo mediante la conectividad que es super ágil”, ahondó. 

Otros de los inconvenientes que se volvieron cotidianos en este atípico contexto mundial, es el de poder hacer el seguimiento de los empleados para, en caso sospechoso de COVID-19, poder establecer sus contactos estrechos dentro de la empresa. “Tenemos casos que se ponen trackers para saber donde están o estuvieron los empleados”, precisó Flores.

Como todo logro, detrás hay un gran esfuerzo y el de Cecilia y Lucas, su marido, es el desarraigo que viven hace 8 años. “Se super extraña, uno se acostumbra a una vida diferente y quizás con una comunidad de amigos que se vuelve la familia, pero el corazón está allá”, confió la emprendedora que no solo encaró proyectos profesionales en el medio del desarraigo, sino también personales con una maternidad primeriza. “Mi hija hoy tiene 4 años, pero nació en un momento de mucho trabajo, no fue sencillo. Además sola, sin la contención de tu círculo familiar, por eso los amigos se vuelven la familia y nos auxiliamos cuando necesitamos ayuda, por sobre todo en la pandemia”, contó.

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