Hacia una final limpia, pero bajo la sombra de lo ya vivido

Ni bien pasan las horas la ansiedad va tomando mayor temperatura de cara a la histórica definición de la Fórmula 1 que se vivirá el próximo domingo en el Gran Premio de Abu Dhabi entre Max Verstappen (Red Bull) y Lewis Hamilton (Mercedes). Ambos llegan igualados en puntos, 369,5, después del triunfo del inglés días atrás en Arabia Saudita, pero con una ventaja para el neerlandés por las nueve victorias que suma en la temporada contra ocho del séptuple campeón del mundo.
La categoría está llena de carreras que definieron a un campeón en la pista, con rivales en roles de caballeros, aceptando el destino. Pero también tiene unas cuantas páginas con otras resoluciones, ásperas, con roces y con ninguno de los candidatos cruzando la meta. 
En Yas Marina podrían repetirse los duelos que en otros tiempos protagonizaron el francés Alain Prost, el brasileño Ayrton Senna y hasta el alemán Michael Schumacher. 
La rivalidad entre Senna y Prost se hizo evidente en el Gran Premio de Japón (Suzuka) de 1989. Ambos corrían para McClaren y Senna necesitaba ganar para mantener su esperanza de campeonato. 
En la primera curva, Prost se puso adelante y en la vuelta 46, Senna atacó con todo, pero chocaron cuando el francés cerró la puerta. Ayrton volvió a la pista, pero fue descalificado por cortar pista y ahí se decidió el título para Prost.


El encono creció y ya en diferentes equipos, Prost se cambió a Ferrari, volvieron a estar en posición de todo o nada en Suzuka en 1990, que no era la última del año, pero sí flotaba la nube negra que anunciaba que, si ambos quedaban sin puntos, el título sería de Senna.
Prost ganó la largada y Senna se fue hasta adentro en la frenada de la primera curva por dentro y los dos terminaron en el escape de arena. El brasileño, con toda la sorna del mundo, caminó de regreso a pits sin culpa; es más, con orgullo de cobrársela a su rival. No hubo sanción que le quitara el título esta vez.
Schumacher estuvo envuelto en un par de carreras sobre las que aún pesan las sospechas. La primera fue en 1994 en el GP de Adelaida, última fecha de ese año; el alemán “perdió el control” de su Benetton impactando contra el Williams del inglés Damon Hill, su rival al título. Schumi no pudo volver, Hill llegó a cumplir algunos giros más, pero debió abandonar. Así Schumacher ganó el primero de sus siete títulos.
Tres años después, en 1997, en la última carrera de esa temporada, en Jerez de la Frontera, Schumacher (Ferrari) llegaba con un punto de ventaja sobre el canadiense Jacques Villeneuve (Williams). En una de las curvas Villeneuve supera al alemán, que en un intento desesperado para que eso no suceda choca intencionalmente su unidad contra la de su rival para sacarlo de pista. Por su suerte para Villeneuve el golpe fue leve, pero la máquina de Ferrari quedó hundida en la leca y más tarde Schumi recibió una durísima sanción: se le quitaron todos los puntos de ese campeonato. 
Verstappen podría disimular algún tipo de incidente como un último esfuerzo desesperado para impedir que Hamilton se quede con el campeonato. Sin ninguno de los dos llega a la zona de puntuación se mantendrá el empate y el campeón será el neerlandés por ese triunfo extra sobre el inglés. 
 

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