"El 90% de los abusos infantiles se da en el círculo más cercano" 

Cómo afrontar, cómo poner en palabras, cómo denunciar y cómo esperar la justicia en los casos en que las víctimas son los más vulnerables y en la mayoría de los casos los victimarios son personas del propio entorno familiar; estos fueron algunos conceptos de quien se autodefine como un sobreviviente de uno de los hechos más aberrantes e incalificables que puede vivir un niño o una niña y que en el caso de Sebastián, quien con su esposa Silvia Piceda crearon la entidad Adultos por los Derechos de la Infancia, fue parte de un guión cinematográfico multipremiado a nivel mundial y cuya difusión, al igual que sucedió con el chico de Tartagal, busca el loable propósito de visibilizar el infierno que en silencio padecen tantos niños y niñas. 

¿Qué es Adultos por los Derechos de la Infancia?
Es una asociación civil conformada por personas adultas que fuimos víctimas del delito de abuso sexual en nuestra infancia o adolescencia y que en el presente luchamos por acompañar a niños y niñas víctimas de este mismo delito . Nacimos en el año 2012 en la ciudad de Buenos Aires en el momento en que personalmente logré el juicio y la condena de quien había sido el abusador en mi infancia, después de 20 años de ocurridos los hechos. Después de una odisea en búsqueda de reparación y justicia logré que el religioso católico y docente del Colegio Marianista de la Ciudad de Buenos Aires Fernando Enrique Picciochi fuera condenado a 12 años de cárcel por el delito de corrupción de menores calificada y reiterada. Tenía 36 años cuando hice pública mi historia y ahí sentí que ese largo camino de dolor y de lucha no debía quedar solo para mí, sino servirle a los demás y que mi historia trascendiera colectiva y públicamente. 

¿Las víctimas sienten que hoy es menos difícil hablar del tema?
Nuestra experiencia en todo el país así lo demuestra y lo que pasó en Tartagal con el testimonio que hizo público Luis Katz es un claro ejemplo de eso. Es muy esperanzador ver que la conciencia crítica, la sensibilidad va creciendo en toda la sociedad y cómo estas injusticias tienen cada vez mayor visibilidad en la opinión pública, por eso nuestra tarea permanente es recorrer el país y brindar testimonios a la comunidad. Desde nuestra experiencia personal y desde nuestra práctica corroboramos que cada vez se abren más espacios a la comprensión y a la solidaridad para con las víctimas. Esta es una causa colectiva que a nivel internacional no para de crecer y eso es esperanzador.

¿Cuál ha sido la respuesta del Estado y las instituciones para con las pequeñas víctimas de este delito? 
Por contraste con lo que sucede a nivel social, los que estamos en este camino de lucha sentimos una gran deuda en general, a nivel del Estado y de las instituciones con respecto a la infancia víctima de este delito. Todavía hay una gran deuda del Poder Judicial porque en líneas generales lo que nuestra experiencia corrobora es una gran impunidad. Siempre según nuestro criterio es fundamental que podamos lograr que en nuestro país se haga plena realidad la ley de educación sexual integral y que a 15 años de su sanción todavía está muy lejos de ser una realidad. Si el conjunto de la comunidad educativa se capacitara y se comprometiera les estaríamos dando a las niñas, niños y adolescentes de hoy un contexto de verdadera protección. Pero como fruto del avance de nuestro trabajo colectivo, en el año 2015 en nuestro país logramos la sanción de una ley de respeto a los tiempos de las víctimas. Si bien no se trata de la imprescriptibilidad propiamente dicha, la norma establece que los plazos de prescripción corren a partir del momento en que se presenta la denuncia. Si una niña o niño está siendo víctima hoy, el día de mañana en el momento en que se sienta preparada o preparado para poder denunciarlo, pedir ayuda o poner en palabras lo que le sucedió el Poder Judicial deberá investigarla como si hubiera sucedido ese mismo día. 

¿Cuál es el poder que ejercen los abusadores al punto que logran silenciar a sus víctimas por tantos años?
El abuso de este tipo es el que perpetran las personas de máxima confianza; el que abusa es a quien el niño o niña quiere, que lo necesita para que lo cuide y lo proteja. Es algo muy complejo a nivel emocional y psicológico. Recordemos que según una campaña pública realizada por el Consejo de Europa, 1 de cada 5 niños o niñas son víctimas de abuso sexual, es decir es el 20 por ciento de la población; el abuso sucede en todos los sectores sociales y en la gran mayoría de las veces -en el 90 por ciento- en el ámbito intrafamiliar o sea son perpetrados por personas de la máxima confianza y cercanía de las víctimas; y el 50 por ciento son incestuosos, es decir que los que abusan son sus progenitores -en este caso no les llamamos padres- padrastros, abuelos, tíos, hermanos mayores, etc.
 
¿Los niños no exteriorizan de algún modo, con tristeza, apatía, angustia lo que les está sucediendo?
Puedo hablar desde mi experiencia y lo que me pasó a mí como a la mayoría de los sobrevivientes adultos del abuso sexual infantil, es que justamente mi familia no tuvo esa actitud de cuidado con ese niño que yo era. Claramente yo di señales al pasar de ser un chico muy extrovertido y con muchas relaciones, a meterme para adentro. Y eso no le llamó la atención a ninguno de los adultos que conformaban mi familia y yo tenía papá, mamá, hermanas, abuelos, pero me sentía desamparado ante el mundo lo que estaba viviendo. Y este tipo de cuestiones son las que las víctimas las sufren tanto o más que el abuso en sí mismo. Esa falta de cariño, de cuidado, de atención de las personas que debían tenerlo, ese haber pasado desapercibidos con nuestro dolor a pesar de que fuimos dando signos pero que nadie de nuestra familia reparó para tratar de ver qué nos estaba pasando.

La pobreza y la marginalidad, ¿tienen que ver con este flagelo?
Nada porque es transversal a la sociedad y uno de cada 5 niña, niño o adolescente es víctima de este delito. Estamos hablando del 20 por ciento de la población y sucede en todos los sectores sociales. La vulnerabilidad, la indefensión de la infancia en general frente al poder de los adultos trasciende los sectores sociales y económicos. Silvia Piceda, cofundadora de esta entidad, mi pareja y con quien recorremos juntos el país y a quien conocí al hacer púbica mi historia, es médica y había sido víctima de abuso en su infancia, pero como mamá tuvo que salir a defender a su hija de su expareja que era un abusador. Cuando recurrió al Poder Judicial en la provincia de Buenos Aires se encontró con una gran injusticia al punto que debió escaparse con su hija para que la niña no sea entregada con orden judicial al abusador denunciado.

 En la zona el testimonio de Luis Katz representó un antes y un después en el tema del abuso de menores...
A partir del testimonio de Luisito Katz, que forma parte de nuestro grupo, hemos transcurrido toda la semana respondiendo a los medios de comunicación de Tartagal, de Orán y de Embarcación. Esto no hace más que corroborar la creciente conciencia que están manifestando estas comunidades frente a este delito y la necesidad que hay de hablar del delito de abuso sexual en la infancia, de que el estado como garante de los derechos de la infancia se comprometa y lleve adelante esa protección a través de políticas públicas. Todo a partir de este joven víctima de este delito que lo había denunciado en los primeros meses de este año y que decidió hacer público su testimonio con el sentido de que su historia pueda servirle a los demás y sobre      todo proteger a los niños y niñas de hoy.
 

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