San Martín, Dorrego, Güemes y la guerra gaucha

Por Martín Villagrán San Millán
Magíster en historia de la guerra


Ahora, en tiempos en los cuales se ha instalado en los centros académicos civiles y militares la reflexión y la enseñanza de las denominadas guerras de cuarta o quinta generación, mejor llamadas “guerras asimétricas”, que refieren a enfrentamientos militares entre fuerzas de muy distinta organización y poderío, en la cual las fuerzas de menor significación se manifiestan más eficaces y eficientes en la consecución de sus objetivos, las Provincias Unidas del Río de la Plata ofrecieron desde 1814 a 1821 el mejor ejemplo de la aplicación de sus principios fundamentales.

Por razones de brevedad, nos referiremos aquí solamente a algunos de ellos de mayor significación didáctica.

Estrategia: Como es sabido, el pensamiento y discusiones estratégicos tienen diversos niveles. En cuanto a las decisiones de los órganos del Estado, se refiere a los poderes institucionales llamados a resolver según su esfera de competencia. Define el qué... La estrategia asimétrica refiere al arte de planificar y conducir las operaciones militares de un Estado, para destruir paulatinamente a la fuerza de una potencia que lo ha invadido, sin comprometerse resueltamente en combate, manteniendo con firmeza su poder y control político.

Táctica militar: Es la correcta ejecución de los planes militares y las maniobras de las fuerzas de combate en la batalla. Estrategia es hipótesis; táctica es certeza. Ambas se complementan y concurren para lograr el éxito en la guerra.
Tácticas de combate asimétrico: Son las acciones de combate ejecutadas por una fuerza inferior que evita dar combate resuelto, con un enemigo superior, y sus acciones se caracterizan por el secreto, el espíritu ofensivo, la sorpresa, el sigilo, la rapidez, el hostigamiento a la retaguardia enemiga, la contundencia, procurando causar el mayor daño posible al enemigo, sus materiales e instalaciones, todo ello para debilitarlo progresivamente minando su poder intangible como moral, espíritu de lucha y voluntad de vencer. Si a ello se suma la constancia junto a la aplicación de máximas de la guerra de guerrillas, el éxito puede ser previsible. Son las referidas máximas: 1) Si el enemigo ataca, desaparecer. 2) Si el enemigo se defiende, hostigar. 3) Si el enemigo se retira o en cualquier momento es vulnerable, atacar.

Territorio: El exacto y pormenorizado conocimiento del territorio en el cual se desarrollarán las acciones de la guerra asimétrica, como así también el conocimiento de clima, vientos, régimen de lluvias, etc., son fundamentales para la comprensión y aprehensión del teatro de operaciones. En este sentido puede inferirse una ventaja a favor de la fuerza más débil, habida cuenta de que lo usual en la guerra asimétrica es que el enemigo más fuerte sea quien invade el territorio del más débil.
Población: La guerra asimétrica es una guerra de tiempo indeterminado por su propia naturaleza. Ello implica la participación necesaria y hasta protagónica, en su caso, de la población civil. Las complejidades de este tema nos llevarían a abundar hasta abusar inmisericordemente de la paciencia del lector. Pero en homenaje a su paciencia y a la memoria de San Martín, Dorrego y Güemes, en el bicentenario de la muerte de este último, transcribiré los documentos fundacionales de la aplicación de la guerra de recursos en jurisdicción de la gobernación intendencia de Salta desde 1814 a 1821, haciendo referencia en este caso al momento inicial de esa guerra constante, maravillosa y popular que se llamara también guerra de montaña y a la que Güemes, el más brillante jefe táctico y comandante general de vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú y, finalmente, general del Ejército de Observación sobre el Perú, función en la que falleció, le diera, con su conducción e impronta, su definitivo nombre de guerra gaucha.

Ejemplos de la historia

Las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma motivan el relevo de Belgrano.

El 3 de diciembre de 1813 el coronel San Martín es nombrado general en jefe del Ejército Auxiliar del Perú.

El 6 de diciembre de 1813 Güemes pide incorporarse al Ejército del Perú. Se acepta su petición.

El 9 de diciembre de 1813 sale la vanguardia de refuerzos rumbo a Tucumán.

El 11 enero 1814 San Martín está en Tucumán y el 29 de enero se lo reconoce como general del Ejército.

El 18 de febrero de 1814 llega Güemes a Tucumán. San Martín ya tiene el informe de Dorrego y Güemes es comandante general de la avanzada sobre el Juramento.

San Martín y Dorrego

El 21 de enero de 2014 el coronel Manuel Dorrego y los Granaderos a caballo, en la retaguardia de Belgrano, se enfrentan con los realistas al mando de Saturnino Castro con más de 900 soldados en las lomas de San Lorenzo. Dorrego sigue hasta la quinta grande de Isasmendi y avanza por las costas del río Arias hasta Guachipas.

El 31 de enero San Martín consulta a Dorrego desde Tucumán: “¿Será útil que permanezca la fuerza que está a las órdenes de usted guardando la jurisdicción de Salta y hostilizando por cuantos medios pueda al enemigo?”.

“¿No podría ejecutarse esto mismo con menor fuerza como la de cien hombres y la reunión de las milicias?”.

“¿Acaso no podría dejarse a cargo de solo estos el evitar que saquee el enemigo ganados y cabalgaduras y que estuviesen de observación para saber y darse cuenta de sus movimientos?”.

“Espero que usted desempeñe este cargo con celo y conocimientos que le asisten, y con la franqueza que le caracteriza y es análoga a mis deseos”.

El largo oficio de Dorrego en respuesta a las preguntas de su jefe, por su importancia substancial no puede ser resumido, ya que sobre las ideas allí expuestas -economía de recursos, movilidad, iniciativa, unidad de mando- se asentarán las acciones de la guerra gaucha.

En sus partes destacadas, dice así: “En cuanto a lo primero, no solamente es inútil que permanezca esta división, sino que se halla en grave peligro. Inútil, porque toda no puede obrar, tanto por la falta de buenas cabalgaduras, cuanto porque su objeto, que es el de impedir la pacífica posesión de estos puntos al enemigo, lo puede hacer igualmente una partida de cincuenta hombres y con mayor facilidad, como que es independiente. Peligrosa, porque para cubrir como se debe estos puntos debe situarse en el Rosario, Chicoana o Bañado, y en tal caso con una marcha forzada se vería atacada sin poder libertarse de emprender acción antes de llegar a las cuestas; a más de que si tiene cabalgaduras, el arreo de ellas la demoraría, y si no las tiene, a la segunda jornada quedaría a pie, y estando apostadas pueden ser cortadas". 

"Actualmente ha hecho el enemigo un gran acopio de animales, en especial de la frontera del Río del Valle, y puede montar la gente que le agrade. Peligrosa, porque la tropa se va aburriendo y ya comienza la deserción, igualmente que las enfermedades, pues pasan de cuarenta los enfermos, a más de que los movimientos prontos y las aguas continuas han inutilizado e inutilizan una parte del armamento.

A lo segundo: cincuenta hombres de tropa armados con las carabinas y fusiles cortados que existen en esta división, que deberán ser los partidarios y soldados hijos de estas inmediaciones, a cargo del capitán de partidarios don Pablo de la Torre, el alférez de ídem don Pedro Arias y el de igual clase de caballería de línea don José Antonio Suárez, situados en Caraguasi y cubriendo con pequeños piquetes los puntos de Alemania, chacras del Algarrobal y los churcales del Simbolar, guardan completamente el camino del Brete; a lo que se agrega que todas las haciendas y cabalgaduras [que] existen de Alemania para adelante. A esta fuerza podría agregarse la compañía de Milicias de Trancas. En Bichimi, una partida de paisanos con sus avanzadas en la cumbre de la cuesta y en Ablomé, a cargo de don Facundo Zuviría y su segundo don Pascual Coronel, sería suficiente. A don Pedro Zabala nombrándosele capitán del Bañado, Chicoana y Guachipas, y quedando a su arbitrio el elegir los subalternos, que podría reunir una porción muy considerable de paisanos, los que podrán aproximarse, entrar a Salta y adquirir noticias individuales y perseguir a los comisionados y partidas pequeñas, siendo auxiliados en caso de necesidad por la fuerza armada. Tanto el paisanaje como la tropa puede ponerse a disposición del coronel don Pedro José Saravia, quien debe situarse en Caraguasi o el Algarrobal, teniendo consigo a su hijo don Apolinar y a su pariente don Saturno. Establecidas las partidas en este orden, el coronel Zelaya podrá tener noticia anticipadas siempre que se atente contra él. Pues, conceptúo que sólo en la extrema debe retirarse, por ser los Valles el granero de Salta, tránsito preciso de todas las bebidas y los únicos lugares donde se puede hacer recluta. El capitán Santos Rodríguez y el teniente Ferreyra deben quedar a las inmediatas órdenes del coronel Zelaya sin que por esto peligre, pues, en cualquier caso la retirada del Valle es muy fácil, y la proximidad del enemigo puede saberse con anticipación. Los gastos e incomodidades que le demandaría al enemigo una persecución hasta Caraguasi o Bichimi contra esta fuerza, creo que nos les compensaría el resultado, a más de que dentro de poco el río Guachipas, la Alemania y la cuesta de Bichimi con la continuación de las aguas son casi intransitables a los que no sean muy prácticos. Con cien lanzas de las que hay en los almacenes del ejército podría armarse al paisanaje. Este podrá traer noticias diarias de Salta, como que los paisanos entran y salen francamente, e impedir la recolección de caballos y ganado; con lo que queda contestado lo segundo y lo tercero. Lo que es de absoluta necesidad es que se les den unas instrucciones del modo cómo deben hacer la guerra de recursos, sin comprometerse jamás a ser destruidas de un solo golpe.

Cabalgaduras jamás le faltarán, y si a vuestra señoría le agrada, les daré las instrucciones. El parte de una partida enemiga que se aproxima a la Puerta me suspende la pluma, y sólo sí digo, quedo esperando las órdenes de vuestra señoría para poner en práctica todo lo propuesto, si fuese de su superior agrado, e inmediatamente pues a divisiones pueden marchar a cargo de sus comandantes. Dios guarde... Guachipas, febrero 2 de 1814. Manuel Dorrego”.

Los pilares

 Con estos antecedentes a la vista bien puede decirse que en la génesis de la guerra gaucha estuvieron San Martín, Güemes y Dorrego.

Queda de tal modo instrumentada la informada decisión de San Martín de que la vanguardia de su ejército operaría según la organización, métodos y características de la guerra de montaña. Prontamente sería designado Güemes jefe de la línea del Pasaje y más luego comandante general de la vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú, en cuyo cargo se luciría bajo el comando general de San Martín, en parte con Rondeau, bajo Belgrano desde 1816 hasta la disolución de este ejército en Arequito, y finalmente en soledad y aceptando la responsabilidad nacional de oponerse al enemigo realista, desde 1819 hasta su muerte el 17 de junio de 1821.

La gesta 

Luego de informado San Martín por Dorrego se sucedieron los siguientes hechos directamente vinculados con lo que fue la guerra gaucha:

5 de febrero de 1814: Combate de Chicoana. Pablo de la Torre vs. realistas. Estos dejan 5 muertos, varios heridos, armas, monturas y caballos.

18 de marzo de 1814: Dorrego se retira a Tucumán. En la vanguardia del pasaje queda el coronel Pedro José Saravia y, en Guachipas su hijo Apolinar Saravia. 

9 de marzo de 1814: combate de El Carril del escuadrón de Pedro Zavala. 

18 de marzo de 1814. Combate de San Bernardo, cerca de Cobos y Campo Santo, ocupado por el realista Santivañez, quien es atacado por tropas de Sardina. Se extermina la fuerza realista.

24 de marzo de 1814: Combate de Sauce Redondo. Saturnino Castro había salido de Salta el día 12 para buscar hacienda en dirección al río Guachipas. A las 4 de la tarde, Castro rechaza una partida patriota, pero luego recibe el ataque de Saravia, con un saldo de 11 muertos, 14 heridos y 27 prisioneros que son remitidos a Tucumán, mientras que los fugitivos son largamente perseguidos.

25 de marzo de 1814: Encuentro del pasaje. Güemes en persona derrota a una partida realista en las márgenes del Juramento.

28 de marzo de 1814: Güemes baja la cuesta de La Pedrera y se sitúa al sudeste de Salta.

29 de marzo de 1814. “Combate a la brusca” (así lo define San Martín en el parte posterior) de Güemes vs. Castro en El Tuscal de Velarde. Los realistas son perseguidos hasta los suburbios de Salta y Gorriti no puede tomar a Castro.

25 de abril de 1814 Güemes es designado por San Martín como comandante general de todas las avanzadas.

Nacía así en 1814, bajo el pensamiento estratégico de San Martín, la guerra de recursos, que se conocería y se llenaría de gloria como la guerra gaucha, conducida por el más brillante jefe táctico de lucha asimétrica que tuviera la guerra de la independencia: el general Martín Güemes.
 

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