El drama de los propietarios,  la contracara del problema

La contracara del problema que atraviesan los inquilinos que no pueden cumplir con los gastos mensuales y se enfrentan al riesgo de quedarse en la calle es la realidad de propietarios que ponen sus viviendas en alquiler y poco pueden hacer, salvo resignarse a la espera, cuando dejan de pagarles. El conflicto se agudiza cuando esa renta representa el único ingreso para una familia que, de buena fe, puso una propiedad en el mercado inmobiliario.

En este complejo escenario confluyen casos de familias que realmente se encuentran en una situación económica difícil que se agudizó con la pandemia y no tienen cómo pagar el alquiler y personas que conocen las dilaciones que pueden tener los juicios de desalojo y lo usan para incumplir con el compromiso contractual que asumieron más allá de no tener problemas financieros.

Del lado de los propietarios, en tanto, son miles las historias de los que ofrecen para rentar un departamento que compraron con el esfuerzo y el ahorro de toda una vida o que heredaron y buscan generar un ingreso que necesitan para vivir.

Martín Saab es uno de los salteños que vive una pesadilla con dos inquilinos que no puede desalojar pese a que dejaron de pagar y no muestran voluntad de cumplir ni de devolver la vivienda. Se siente desamparado por la Justicia.

Pese a haber agotado todas las instancias legales y cumplir con todos los pasos judiciales, aún no puede obtener ninguna resolución favorable. Obviamente, presentar una demanda tiene su costo y tuvo que afrontar esos gastos, que se suman a la pérdida de no poder cobrar los alquileres.

Después de luchar en la Justicia durante casi dos años, Martín Saab simplemente quiere recuperar sus departamentos. Tiene dos inmuebles ocupados de manera ilegal y nadie hace nada para devolverle sus propiedades.

"Tengo dos departamentos bloqueados, con la gente metida adentro porque no se quiere ir. No solo se están aprovechando de esta circunstancia sino que están perjudicando a sus garantes porque a ellos le van a caer los embargos. Mi idea no es perjudicar a nadie, sino resolver este tema", expresó el propietario.

En el primer caso, se trata de una mujer que vive en uno de los inmuebles y con el tiempo dejó de pagar. Se realizó la mediación que exige la ley para estos casos y se acordó un convenio en el que la inquilina iba a pagar un monto mensual y, en un plazo establecido, desocuparía el inmueble. Sin embargo, ese convenio nunca se cumplió. No pagaron ni se fueron en el período acordado.

"El acuerdo que sale de la mediación se homologa y se supone que el juez, ante esa situación, tiene que dictar sentencia pero nunca quedó claro si el juez dictó el desalojo y cuando se cumplió el tiempo entró en vigencia el decreto de Nación que suspendía los desalojos por la pandemia. De todo esto, ya pasó como un año y esta mujer sigue viviendo gratis en el inmueble", explicó Martín Saab.

Pero las injusticias no terminan ahí. Como en el edificio hay medidor de agua y de luz compartido, los inquilinos pagan proporcionalmente los servicios. El dueño de cada de departamentos tiene que abonar lo que le corresponde a su unidad para que no les corten los servicios a los demás.

Martín Saab contó que la garante de la propiedad es una mujer con hijos pequeños y fue a las audiencias de conciliación. "Nosotros queríamos arreglar porque, si no, le iban a embargar el sueldo y buscábamos no perjudicarla. La garante fue a ver a la inquilina y terminaron agarradas de los pelos. Una situación muy fea", aseguró.

El dueño de la propiedad se lamentó de tener que tratar con una mujer a quien "no le importa nada". Pero lo que más lamenta es que la Justicia no haga "absolutamente nada" con una situación que ya tiene más de dos años.

El segundo caso es similar. Una pareja que rentó la vivienda empezó a retrasarse. Se les notificó de la deuda y no hubo respuesta. "Yo siempre, ante esta situación, les planteo rescindir el contrato para que no generen deuda porque a la larga terminan perjudicando al garante", añadió.

Después de unos meses, la pareja se rompió y el varón se fue del departamento. La mujer se quedó en la propiedad, decidió no pagar para presionar a la expareja, aduciendo que se tenía que hacer cargo del alquiler.

"En un principio mostraron voluntad de solucionar el tema pero cuando quedábamos para resolver nunca se presentaban. Entonces tuve que ir a mediación, hicimos el convenio, llegamos a un acuerdo y quedamos en que se iban a comprometer al pago de la deuda. También iniciamos el juicio de desalojo anticipado y esta chica no se quiso ir cuando venció el contrato, el 4 de julio", expresó Martín Saab.

Cuando finalizó el contrato no fue un oficial de Justicia para ver que se cumpla el acuerdo y que la mujer devuelva el departamento.

 

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