Buscan mejorar la comercialización de frutos del bosque

En la localidad salteña de Coronel Juan Solá (Estación Morillo) funciona la planta Tayhi K‘os Lhay, en wichi significa frutos del monte, un establecimiento molino y fraccionador de harina de algarroba, mistol y chañar. En la sala trabajan siete operarios y se benefician directamente con la venta de la algarroba alrededor de 100 familias de Los Baldes, La Cortada y Pozo El Chañar, pertenecientes a las comunidades Lewetes Kalehi (Los Baldes), Lewetes (La Cortada), Lewetes Letsenkwat (Pozo El Chañar) y a la asociación civil Tepeyac.

Un equipo de trabajo del Ministerio de Producción y Desarrollo Sustentable de Salta mantuvo una reunión en el lugar con directivos de la planta con el objetivo de conocer sus necesidades productivas y de comercialización, y trabajar para potenciar la actualidad y futuro de la actividad en la zona.

El Director de Planeamiento y Control de Gestión, Carlos Fallo, recorrió la planta, observó el proceso productivo e intercambió ideas con los emprendedores, quienes solicitaron asistencia para mejorar la comercialización de los productos que elaboran en el establecimiento y coincidieron en la importancia de encontrar nuevos mercados de venta.

La algarroba

Es uno de los alimentos autóctonos más antiguos utilizados en Sudamérica, representando uno de los productos forestales no madereros principales de la Argentina. Su consumo está vinculado a costumbres ancestrales, en que las comunidades elaboraban la harina de algarroba con mortero de madera.

Se extrae de los frutos o vainas que dan los algarrobos, los que son cosechados entre noviembre y febrero. 

De cada árbol se pueden obtener anualmente entre 15 y 40 kilogramos de harina de algarroba. La cadena de valor comienza con la recolección, la clasificación, el lavado, el secado, el molido y el posterior envasado.

 

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