En días de pandemia, los votantes  llevaron su esperanza a las urnas

La jornada electoral en las escuelas del municipio de San Lorenzo se vivió con mucha tranquilidad. En el establecimiento 4055 José Manuel Estrada, sobre la avenida San Martín, el clima fue calmo.

Nicolás D'Andrea, de 35 años, comerciante y uno de los electores, expresó: "Este es un día de pura democracia. Ya tenía decidido mi voto. Espero un cambio. Creo que lo va a haber. Tengo mucha esperanza y todos tenemos que seguir trabajando y luchando por lo que queremos".

Había 12 mesas en una escuela que se destaca por pintoresca: dos pisos, estilo de casona antigua en tonos rosas y verdes, árboles alrededor, arbustos, flores, hamacas y toboganes.

Se aprovecharon los dos patios al aire libre, uno grande y otro chico, para organizar las mesas de manera de prevenir contagios.

Macarena Corrales, una docente de 24 años, manifestó que le llamó la atención ver poca gente. "Está todo demasiado tranquilo. Espero que todo salga bien. Ya había pensado mi voto. Quiero que las cosas mejoren, que los políticos lleven adelante buenos proyectos y que el futuro sea mejor".

El delegado de la Junta Nacional, Juan Martín Montaldi, señaló que todo transcurrió con normalidad y que la mayor afluencia de votantes se dio a las 12.30 y a las 16.30.

Temprano, algunos votantes hicieron escuchar algunas quejas en la entrada. "El único reclamo que hay es el tema de los padrones, porque la totalidad de la gente que votaba acá en las elecciones provinciales vota ahora en el colegio de la entrada y al revés. Consultaron el padrón provincial y no el de Nación. Hay una falta de información también del votante", sostuvo la docente.

María Ferreyra, de 54 años, contó: "Con tantas elecciones ya tenemos bastante experiencia. Yo solo espero que la situación empiece a mejorar, que los candidatos se tomen en serio su trabajo porque muchas veces llegan a un puesto y no tienen idea de sus funciones. Espero que se hayan preparado".

Y añadió que las problemáticas actuales que más le preocupan son la desocupación y la educación, pensamiento que trató de plasmar en su elección en el cuarto oscuro.

En Finca Las Costas

En la escuela 4317 Teniente Coronel Calixto Gauna, de Finca Las Costas, también se vivió una jornada de tranquilidad. Solamente había tres mesas, en un establecimiento pequeño, que abarcaban desde la letra A hasta la L. Varias madres con bebés en brazos o en coche confluyeron a la mañana para emitir su voto.

Jésica Cruz, de 32 años, fue a votar acompañada de su hija Rosario, de siete años, quien la ayudó a colocar el voto en la urna. "Estamos en una situación difícil por la pandemia y venimos a poner el voto. Esperamos que haya un cambio para todos. Quisiera que haya más seguridad", manifestó Jésica.

La directora de la escuela, Mirta Costilla, expresó que en general las jornadas de elecciones son pacíficas. Explicó que el resto de las letras, desde la L en adelante, se había distribuido en otras escuelas de San Lorenzo. También refirió que hubo problemas porque los ciudadanos consultaron el padrón de la Provincia y no el de Nación. "No coinciden y entonces hubo reclamos", finalizó.

Protocolos y normas de bioseguridad

Tanto en la escuela 4055 José Manuel Estrada, sobre la avenida San Martín, de San Lorenzo, como en la escuela 4317 Teniente Coronel Calixto Gauna, de Finca Las Costas, se observó el respeto por los protocolos y las normas de bioseguridad e higiene. En el ingreso, agentes tomaban la temperatura con termómetros digitales y le proporcionaban alcohol en gel a los votantes. La organización fue óptima y la gente respetó el distanciamiento social. Por la mañana hubo menor afluencia de votantes, en comparación de la tarde. 
En la escuela Estrada personal del Ejército repartía alcohol en gel a cada una de las mesas. En ambas instituciones se había aconsejado al votante llevar su birome. 
“Yo traje mi lapicera y mi alcohol. Vine con mi voto decidido. Quería venir más temprano, pero por mis niños no podía. Espero que después de estas elecciones todo sea para mejor”, dijo María Espeche, desde la escuela Calixto Gauna de Finca Las Costas. La institución está rodeada de grandes árboles y juegos para niños. 
Alberto, un votante de 81 años, consideró que “votar es una obligación moral. Lo hago siempre y con mucha fe. No entiendo a la gente que no viene a cumplir con su deber y derecho”.

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