Opinión: Tras el paso por los barrios, ¿el Milagro podría cambiar?

Ya nada será igual tras la pandemia. El recorrido de las réplicas del Señor y la Virgen del Milagro unió fuerte a la ciudad de Salta. Fue un hecho inédito y pude marcar un cambio o agregar otra muestra de fe, quizá fija, a las celebraciones de septiembre. 


En la crisis surge la creatividad. La idea puesta en práctica fue aplaudida por cada uno de los vecinos de los distintos barrios que vieron pasar las imágenes. 
El Milagro cobró fuerza en Castañares, Solidaridad, Grand Bourg, Juan Pablo II y en cada barrio que tuvo un 15 de septiembre emotivo, inolvidable. Cambió la lógica: se sintieron buscados, en vez de ellos ir hacia el Milagro, el Milagro fue hacia ellos. 


Los salteños viven tiempos duros. Hay menos changas, la plata para comer rinde menos, la educación está diezmada, la droga destruye a más familias y la pobreza estructural se hace más cruel porque posterga a más generaciones. Aunque la circulación de las imágenes en camionetas fue rápida, muchos vecinos se desahogaron al verlas. En los rostros se veía una conjugación de tristeza y esperanza. Para muchos fue una fiesta;, para otros, una sanación espiritual. 


Más allá de la cuestión religiosa, los salteños necesitamos construir más unidad, una sociedad más heterogénea e inclusiva. La muestra en las barriadas puede trazar un camino. 

Foto: Javier Corbalán.


Las réplicas del Señor y la Virgen del Milagro cargan infinitas plegarias por la pandemia. Desde el año pasado están afuera de la Catedral, y en la cuarentena más estricta era común fieles conmovidos o implorando por la salud y la humanidad. 

En muchos debates la Iglesia Católica se aleja de una o gran parte de la sociedad. Por tramos, Cargnello cayó en eso, por ejemplo, al referirse a un solo modelo de familia. Esa parte de su discurso choca con la realidad que se vive en los barrios, donde abundan las madres solas o familias ensambladas. Muchos de ellos buscan en la fe la fuerza para afrontar tiempos difíciles. 

Cada religión tiene su dogma, es válido y respetable. Pero el Milagro siempre se caracterizó por romper esas barreras y convertirse en un acontecimiento social único. 
Por otra parte, hubo un claro y necesario mensaje de Cargnello contra el abuso a los niños “Qué decir de los niños explotados sexualmente o que, incluso, en los lugares que tendrían que ser contenidos, sufren la humillante experiencia del abuso sexual, sea en la familia, sea en las escuelas, sea en comunidades o instituciones cristianas. Perdón a los niños por ello. Perdón”, dijo. 

Sin la procesión en 2020 por el coronavirus, “el prójimo” se sintió nuevamente abrazado, contenido a pocos metros de su casa. Estuvo ese accionar del buen samaritano. 


Más allá que en algunos barrios hubo aglomeración, en la procesión se logró cumplir las restricciones y protocolos que habían definido las autoridades sanitarias y la Iglesia. 
Para todos será un 2021 histórico, porque puede ser el comienzo de otra forma de celebrar el Milagro. 

 

 

 

 

 

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