Los Reyes Magos y una tradición de fe palpable que se ha ido perdiendo 

Esta noche los niños en Argentina colocarán sus zapatos junto al pesebre, al lado de un tentempié para los Reyes Magos y agua y alfalfa para los camellos. de estos. Y mañana, al despertar, saltarán de sus camas y se dirigirán sin dudas a ese sitio para ver qué presentes les dejaron los Sabios de Oriente. 
Más allá de lo atractiva que pueda resultar la fecha para ejercitar la imaginación o lo propicia que se pueda presentar para el consumismo desmedido, no hay que olvidar que la Epifanía del 6 de Enero es un acontecimiento religioso en que los cristianos conmemoran la adoración de Jesús por los Reyes Magos y su aparición y manifestación al mundo. En diálogo con El Tribuno el padre Dante Bernacki, vicario general de la Arquidiócesis de Salta, analizó los símbolos del Día de Reyes. Así, señaló que según la Biblia los Magos de Oriente se dejaron guiar por la estrella de Belén (Mt. 2 versículos 1 al 12). También explicó que la estrella es “un auténtico signo de Dios para toda la humanidad. Brilla, indicando con su luz el nacimiento de aquel que es la luz. Como signo, la estrella dejará de brillar solo cuando despunte el sol de salvación, que es Jesucristo. Las estrellas, que adornan el cielo de la noche, dejan de brillar cuando sale el sol”.
Añadió que se puede hacer un paralelismo y establecer que la estrella guía hacia Jesús y deja de brillar cuando los hombres se encuentran con él, que es “la luz esplendorosa”.
“Este signo, que corona el árbol de Navidad, nos está indicando la presencia del Niño Dios. A la vez, en el pesebre, nos dice que el salvador ha nacido, que vayamos hacia él para ofrecerle lo que somos y tenemos, especialmente nuestros corazones”, indicó.
Los Magos de Oriente, agregó, estudiaron la estrella y se pusieron en camino, obedeciendo la invitación de Dios. Peregrinaron para encontrarse con el salvador. Por ello, dijo que “la invitación es a buscar siempre a Cristo, al Niño Dios. Sigue la estrella, te lleva a él. Sigue esta luz que te ilumina. Sigue esta luz que te llena de esperanza. Prepárate para celebrar una verdadera Navidad”.
Luego se refirió al cuadro que encontraron los Reyes Magos a llegar a destino. “En la gruta encuentran a José y María. Ella tiene al Niño en su regazo. ¡Cuál no sería la sorpresa cuando ven llegar estos personajes! María, humildemente deja que lo adoren. De sus alforjas sacan y ofrecen tres dones: oro: porque este niño es rey, el esperado de Israel. Incienso: porque este niño es también Dios, el hijo de Dios encarnado. Mirra: que se utilizaba para embalsamar a los muertos, porque este niño es hombre y como tal, mortal”, especificó.
Agregó que en nuestros días podemos “como los Magos de Oriente acercarnos al pesebre con corazones humildes y dispuestos a adorar al Niño. Quizá no podamos llevarle de aquellos dones: oro, incienso y mirra, pero sí podremos acercarle nuestros corazones, para compartir con él nuestras alegrías y dejar que en los sufrimientos sea nuestro consuelo”.
En síntesis, los Reyes Magos constituyen un símbolo inequívoco del reconocimiento del mundo pagano. “Estos magos son orientales y paganos, signo de que la misericordia divina, ofrece la salvación no solo a un pueblo o una raza, sino a toda la humanidad”, dijo.
También señaló que por un equívoco la gente cree que el 6 de Enero constituye el fin del periodo navideño, cuando en realidad este se extiende hasta el día del bautismo de Jesús, fechado el domingo siguiente a la Epifanía. Es decir, que este 2022 sería el 9 de enero. 
Por último, llamó a las familias a dejar de lado el materialismo y sustituirlo en lo posible por experiencias más significativas. “A los papás les recomendaría no vivir la fe como una ilusión como se suele hacer también con Papá Noel, que en realidad es un mundo de fantasía, y la fe no es fantasía. El centro de la fiesta no son los Reyes Magos, sino Jesús que se manifiesta como salvador de todos los hombres. 
Hay que poner el centro en esto: equiparar el don que nos dio Dios a nosotros, el Mesías que vino para nuestra salvación, con el don que pueden recibir los chicos sin necesidad de ir a la ilusión, aunque los chicos de hoy hace rato que tienen la cuestión muy clara”, expuso. Por ello, para él los padres deben presentar a sus niños una fe palpable. 
“Una fe real es salir al encuentro del niño que necesita con ropa o juguetes para hacer presente el tiempo de la Navidad como don para los hombres”, concluyó. 

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