“De mi tierra salteña, puntos y nudos”, digna de asombro

Carl Honoré incluiría en su “Elogio de la lentitud” la experiencia de demorarse en las piezas que integran la muestra “De mi tierra salteña, puntos y nudos”, de las artistas Lilian Pernas y Viviana Montelongo. Qué propicios para dilatar el tiempo se presentan los diez tapices -instalados en el anexo centro de la Universidad Católica de Salta (Pellegrini 790)- para seguir con la mirada cada lazo que se estrecha, se cierra y que con dificultad se soltaría por sí mismo. También para percibir el pasado, presente y futuro, intrincados en cada tríada tejida. 

Haciéndole espacio a la fantasía uno concibe que en la hechura a cuatro manos debe de haber una sintonía, un compromiso con el sitio que da nombre a la muestra. 

“Pretendemos rescatar los valores que hacen únicos a los paisajes salteños, tanto a nivel cultural, como técnico: nuestra cultura y nuestros saberes, en definitiva, nuestra identidad”, definieron las autoras.

Añadieron que en cada diseño le habían dado mucha importancia a la composición del color, la armonía cromática o las texturas y la realización de bocetos. Y el cuidado proceso creativo ha moldeado cada tapiz para darle una inefable forma a los ojos del espectador. “Las técnicas que fusionamos tienen orígenes diversos y son usadas ancestralmente en nuestro país como el telar de bastidor y el croché, pero también hemos usado técnicas contemporáneas como el latch hook, de Inglaterra, o la técnica japonesa de amigurumi y el macramé, de Francia. Todas ellas (se conjugan) en paisajes de nuestra tierra salteña, punto de una red en que se unen varios conductores”, puntualizaron. 

Luego repasaron el camino desandado en cada obra, como la magnífica “De mi tierra”, central en la muestra, y para la que se inspiraron en “la exuberancia de las yungas salteñas, trepando cerros y quebradas”. Mientras que “Quebrada” es parte de un territorio reconocible, en el que ellas -como aquel arroyo o riachuelo que corre por la quiebra- no dejan de entender como un “paso estrecho, incómodo pero necesario hacia un cambio”. En esa misma línea contemplativa se sitúa “Tunal”: “despertar en un tunal, con el sol de la mañana y saborear sus higos frescos”.

Las hojas “que se desprenden, levitan y caen con sutileza”, en detalle. Pablo Yapura

Luego, toman del todo una parte, las figuras que un ojo artístico reconoce y recorta en el plano y el espacio del paisaje. Como “Círculos” -“geometría viviente en la naturaleza que en su simpleza representa el dinamismo de la realidad”-, “Otoño” -“hojas que se desprenden, levitan y caen con sutileza. Nos recuerdan el paso del tiempo y la transformación de la vida- y “Plumas”, “el vuelo, el ascenso nos remiten al movimiento, a la capacidad de transformarnos. Vida y trascendencia. Sanación”. Ya “ancestral” es un metapoema. “Tejer es oficio y arte. Es posibilidad de comunicarnos y manifestar el amor por nuestras raíces, conectándonos con nosotros mismos y con los otros”, reflexionaron sobre el propio hecho de tejer y sobre la relación entre ellas como autoras, las piezas y el público. Por último, “Nocturno” es empequeñecimiento humano ante una bóveda bruna en la que las estrellas brillan grandes como platos. “Si buscamos un sentimiento profundo lo encontramos en la noche, entre cardones y cerros con un infinito cielo”.

Una conjunción de talentos 

Viviana Adelveis Montelongo (41) nació en Uruguay, pero que fue criada en Salta desde los 6 años. Añadió que aprendió a tejer a croché y con dos agujas de forma autodidacta. “Fue un prueba y error hasta que salió”, sintetizó. Mientras que de la mano de Pernas se inició en latch hook. “Me atrevo a decir que ella es pionera en Salta con esta técnica, como así también tejido envuelto, macramé y telar de bastidor”, la elogió. Así como reconoció que Lilian para ella es un estímulo que la anima a la labor creadora en el arte. “Ella siempre fue mi inspiración por la calidad y la variedad de sus productos, a pesar de que mi inclinación fue en un comienzo por los amigurumis, con mi marca Vivigurumis, y luego los tapices, una pasión que compartimos”, destacó. 

Lilian Gabriela Pernas (42) comenzó en 2007 con su marca, Tejido Bonito, con la que participó de varias ferias nacionales e internacionales. “Luego me capacité en mil cosas, en todo lo que tenga que ver con el diseño, porque yo no soy diseñadora”, dijo, con humildad. Agregó que en 2021 había ganado una beca del Mayma, un grupo de personas que potencia una economía más humana y consciente a través de la formación, conexión y visibilización de emprendedores de Latinoamérica, con su línea ecoamigable. 
“Teníamos clases que eran geniales con gente de toda Latinoamérica que hace proyectos que tienen inclusión social, cuidando el medio ambiente. La verdad es que fue muy completo con unas herramientas informáticas espectaculares que no había visto acá en otros talleres”, describió. 
Este 2022 la convocaron desde la Municipalidad para dar un taller de latch hook durante el verano y actualmente está dictando uno de ocho meses sobre reciclado. 
“Si el Señor tiene caminos misteriosos”, le señaló el de la docencia a Lilian de una manera particular. Un viaje reparador y que venía programando hacía mucho tiempo ella en Perú se le transformó en una pesadilla al filo de la pandemia. De improviso quedó varada en un país extranjero y allí, alojada en la casa de una amiga, pudo reconectar con su labor y con nuevos aprendizajes a través de tutoriales de YouTube. Cuando consiguió retornar, debió cerrar en Salta un local compartido con otras diseñadoras de autor. Y en una capacitación que dio sobre técnicas de telar, conoció a Viviana, el croché de esta y sus amigurumis. “De Vivi admiro que teje unas cosas divinas, unos muñecos hermosos, pero sobre todo que es una mujer resiliente, con mucho empuje, y yo siento que por algo nos conocimos. Ella es más mandada y yo soy más retraída. Yo no me animo a hacer muchas cosas que ella sí. A mí me gusta producir, pero después la parte de hablar e ir para adelante, de buscar, ahí entra ella. Nos complementamos en ese sentido y yo sé que a esta muestra no la hubiéramos hecho si no fuera por ella”, describió Lilian. 
Juntas impartieron cursos en la Fundación Danzarte y ahora los están dando en el taller de Pernas. Y, lo más importante, gestaron la muestra. 

A cuatro manos 

“Cada pieza es para mí una obra de arte donde pienso hasta el más ínfimo detalle. En el caso de los tapices tengo muchas satisfacciones, desde que bocetamos hasta el final del trabajo. Es punto a punto con una aguja mínima. Así es que la emoción es punto a punto. Hacemos piezas hasta de 1,75 por 1 metro. Son aproximadamente 60 horas de trabajo de ambas, que al ser muy puntilloso no son más de dos o tres horas al día las que podemos emplear”, reveló Viviana. 
“A lo que no se puede poner precio es a la satisfacción que tenemos con cada tapiz que hacemos. Es inexplicable, es como cuando te esforzás tanto en hacer algo y a medida que lo vas haciendo te vas enamorando del tejido y lo vas modificando y a pesar de hacer bocetaje lo vamos cambiando”, coincidió con ella Pernas. 
Y en las miradas cómplices de ambas se notó aquel sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y la unión con otro, aquel sentimiento tan parecido al amor y la amistad, y que en esta muestra hace notar pieza por pieza una muy buena convivencia y comunicación que se ha transmitido a la creación. “Más allá del trabajo manual que conllevan, quien adquiera una se lleva una pieza única. Aunque quisiéramos no saldrían dos iguales”, cerró Viviana.

Inexcusable invitación 

“De mi tierra salteña, puntos y nudos”, de las artistas textiles Lilian Gabriela Pernas y Viviana Adelveis Montelongo, se puede ver en el anexo de la Ucasal (Pellegrini 790) hasta el 17 de junio. La entrada es gratuita y hay que ir de lunes a viernes, de 16 a 20. 
 


 

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