"Putin es el  único culpable  de la crisis energética y alimentaria"

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró ayer que el modo "más tangible"" de poner fin a las actuales crisis energética y alimentaria es terminar con la guerra en Ucrania, y responsabilizó al presidente ruso, Vladimir Putin, de ambas problemáticas.

"La razón de las consecuencias que impactan los mercados globales de energía y alimentos, la responsabilidad de eso la tiene el presidente Putin. El modo más fácil de terminar con todos estos problemas es simplemente poner fin a la guerra y que el presidente Putin retire sus fuerzas y deje de atacar una nación soberana independiente", afirmó el político noruego durante un foro organizado por el Real Instituto Elcano, entre otros.

Además, recalcó que el incremento de los precios de los alimentos y las dificultades para exportar cereal desde Ucrania "no es por nuestras sanciones económicas. No hay sanciones de los aliados de la OTAN contra las exportaciones de cereales, así que la razón por la que es difícil extraer cereal de Ucrania, comida fuera de Ucrania, es la guerra, es el bloqueo ruso", expuso. No obstante, admitió que las sanciones económicas occidentales "sobre partes de la industria rusa en los sectores financieros también tienen ramificaciones globales, también para los mercados energéticos. Por tanto, los aliados europeos de la OTAN, EEUU, los socios pagan un precio. No hay modo de negar eso, pero ese precio es mucho menor que el precio que pagarán si Putin se sale con la suya usando la fuerza militar contra una nación independiente", comentó. Stoltenberg afirmó que "siempre" ha creído en el libre comercio, pero reconoció que una dependencia "demasiado fuerte sobre algunas materias primas específicas puede crear vulnerabilidades para nuestras sociedades libres y abiertas. No es como si el libre comercio siempre promoviera la libertad. A veces tenemos que tener cuidado y un ejemplo es la dependencia demasiado fuerte con respecto al gas de Rusia. Eso no era evidente para todos antes de Ucrania, pero ahora es evidente para todo el mundo que la alta dependencia de los aliados europeos con respecto a las importaciones de gas de Rusia los ha hecho vulnerables de un modo que nunca deberían haberlo sido en la situación en que estamos ahora con la brutal invasión de Ucrania", ilustró.

También advirtió sobre una posible dependencia "demasiado fuerte" de las tierras raras chinas y de los riesgos de que Pekín controle infraestructuras críticas. "Seguimos estando a favor del libre comercio, pero también tenemos que tener algunos límites y directrices sobre cómo no crear nuevas vulnerabilidades como las que hemos visto, por ejemplo, con una dependencia demasiado elevada con respecto a las importaciones del gas ruso", explicó. Sobre la necesidad de que los ejércitos contaminen menos, aseguró que "no será bueno para las fuerzas armadas si termina siendo el único sector del mundo basado en los combustibles fósiles en unas décadas. Eso debilitará nuestras capacidades militares", constató. En cuanto a la entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN, que Turquía bloquea al considerar que apoyan a organizaciones kurdas terroristas, confió en que se logre "algún progreso".

El G7 condena a Rusia

En la reunión de ayer en Alemania, el G7 amplificó la condena del club de los poderosos a Rusia y refrendó su apoyo ilimitado a Ucrania, en una reunión volcada a mostrar su cohesión sin fisuras y a modo de puente hacia la siguiente gran cita, la cumbre de la OTAN en Madrid.

"Tras el inicio de invasión de Ucrania el 24 de febrero no hay camino de retorno para Rusia", afirmó Olaf Scholz, tras tres días de deliberaciones con los líderes de EEUU, Canadá, Japón, el Reino Unido, Francia e Italia, en su calidad de anfitrión por ejercer Alemania la presidencia de turno del grupo.

 

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