“Hay que trabajar para el mejoramiento social, intelectual, cultural y económico de las mujeres”

María Elena Castillo es la gran maestra de la Gran Logia Femenina Argentina. Es abogada especializada en fideicomisos y pionera de la masonería femenina en Mendoza. Su conducción marca un hito histórico, ya que es la primera vez que una mujer del interior del país, precursora en su propia tierra, tiene a su cargo la dirección del movimiento femenino en Argentina. Fue elegida el 6 de marzo del año pasado.
Recientemente visitó la provincia de Salta para posesionar a las mujeres autoridades que formarán parte de la logia.
En diálogo con El Tribuno Castillo explicó cuáles son los objetivos de la institución y la importancia de las “subjetividades femeninas”. También aportó su visión sobre la sociedad salteña.

¿Qué busca la masonería?
La masonería busca conformar ciudadanos comprometidos con sus geografías y su tiempo histórico a través de un proceso de búsqueda del perfeccionamiento, autoconocimiento, de poder descubrir cuáles son nuestras virtudes, defectos y nutrirnos de valores para sacar las mejores potencialidades que los seres humanos tenemos. En esta búsqueda trabaja el progreso espiritual, pero con compromiso social, por eso la masonería no es una institución de claustros, es una institución ciudadana, fundamentalmente cívica, que busca este objetivo.

¿Cuándo comenzaron a incluirse mujeres en la masonería?
El 6 de julio cumplimos 20 años de vida institucional, pero empezamos a transitar 10 años antes más o menos el proceso de conformación de las logias en el país, puntualmente en 1993, cuando seis mujeres empezaron a ir de Buenos Aires hacia Chile a tomar los grados masónicos.
Luego, un grupo de mujeres, de las que fui parte, fuimos las pioneras en conformar la masonería femenina en la provincia de Mendoza. Fue también la primer logia del interior del país.
Actualmente hay 19 logias en el país e instalaremos tres más en el próximo mes y medio. 

Cuentenos sobre su vida y su profesión...
Yo soy una orgullosa mamá de tres hijos. Mi hija mayor, Daniela, es procuradora; mi segundo hijo, Nahuel, es médico y mi tercer hijo, Fernando, es psicólogo. Tengo tres nietas. Son mi gran universo junto con mi compañero desde hace muchísimos años. 
Soy abogada. Amo el derecho administrativo y constitucional y me terminé especializando en fideicomisos públicos y privados. Tuve a mi cargo el primer fideicomiso público, financiero, de la provincia de Mendoza con Banco Nación y el Gobierno de la provincia de Mendoza. Además, ejercí en forma liberal durante muchos años. También fui parte, ad honorem, del Ministerio Público de la Defensa en Mendoza, dictaminando expedientes desde lo administrativo.

“Vamos en la búsqueda de la verdad y no sujetamos nuestras investigaciones a ningún dogma, religión o autoridad. La gente joven viene con una mirada muy distinta a la que nosotros teníamos. Son más libres. Hay que acompañarlos”.

¿Qué la llevó a trabajar ad honorem?
Que estaba dirigido por mujeres y que fue un espacio de estos que muchas veces se conforman casi sin presupuesto y no tenían quién se dedicara al derecho administrativo. Conocía a las colegas que lo dirigían. Era una cuestión de empatía, de darle a la sociedad también lo que uno tiene. Me pareció que si yo podía aportar saberes en ese espacio iba a ser útil entonces, durante dos años, hasta la pandemia, lo hice, después, y por problemas de salud, dejé de ir.

¿Cómo ve el rol de las mujeres en la sociedad?
Hablo fundamentalmente de subjetividades femeninas más que de mujeres, y creo que debe ser en pie de igualdad. Considero que todavía hoy existen saldos insolutos en la sociedad relacionados con las subjetividades femeninas y que nos debemos poner a trabajar juntos para el mejoramiento intelectual, social, cultural y económico de las mujeres para que sean libres realmente. Hay grupos de alta vulnerabilidad.

¿Cuáles son las premisas de la masonería?
Es una institución que ensambla saberes filosóficos y también toma el arte de la construcción y las herramientas de esta para enseñarles, a través del símbolo, a sus integrantes a que vayan en un proceso de ensamblaje desde algo concreto que puede ser la geometría a determinadas abstracciones. Vamos en la búsqueda de la verdad y no sujetamos nuestras investigaciones a ningún dogma, religión o autoridad.

¿Cuál es su visión sobre Salta?
Amo Salta. Voy a ser poco objetiva. Creo que todas las sociedades tenemos saldos insolutos en educación, trabajo. Salta no escapa de esta realidad, como muchas provincias del interior. Creo que todavía estamos atravesadas por viejas tradiciones que nos cuesta mirar la nueva sociedad, entender los fenómenos que se van dando.

¿Cómo ve las nuevas generaciones?
La gente joven viene con una mirada muy distinta a la que nosotros teníamos. Son más libres y ojalá que esa libertad les posibilite ser plenos y felices. Nosotros debemos acompañarlos, escucharlos en este proceso, no juzgarlos porque los tiempos cambian y una de las grandes cosas que enseña la masonería es a liberarnos de los prejuicios. 

¿Qué motivó su visita a Salta?
Vengo a instalar las autoridades de nuestra logia Pachamama número 12, que han tenido elecciones. También vengo a trabajar con ellas en estos debates. Son mujeres muy valiosas que tiene Salta, plurifacéticas. El ensamblaje que tienen es muy lindo. Desarrollan una fraternidad muy armónica. Salta se merece tener mas logias femeninas porque creemos que el método masónico realmente es eficiente y eficaz para lo que buscamos: una sociedad integrada, integral, respetuosa, humanitaria y plural.
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