La profesionalización del sistema judicial

La capacitación, la actualización y la sensibilización son las mejores herramientas para el buen funcionamiento del Poder Judicial, con magistrados y funcionarios que sostengan la independencia de sus decisiones apoyados en el orden jurídico y los valores morales. Una de la cuestiones valiosas de la Reforma Constitucional de 1986 fue la disposición referida a la formación de los magistrados. Efectivamente en el artículo 153 (apartado l) señala que la Corte de Justicia dirige la Escuela de la Magistratura.

Recién en el año 1992, mediante la acordada 7303 de fecha 28 de julio se crea efectivamente dicha Escuela, bajo la presidencia de la Corte del Dr. Rodolfo Urtubey, excelente jurista, que honró la magistratura. Hace pocos días se celebraron los 30 años de su creación.

Fueron años de grandes cambios legislativos y constitucionales y grandes avances asimismo en acuerdos y tratados internacionales de la Naciones Unidas (ONU) y de la Unión de los Estados Americanos (OEA), de los cuales nuestro país forma parte. Cambios en la mirada de los derechos, en los litigios, y en la participación de las partes en los mismos. Así surgió la figura del particular damnificado, como nueva figura en las acciones penales, para permitir la participación de la víctima como parte en el proceso.

Aparece también el amparo como una figura importante, que se puede interponer ante cualquier juez, y no se permite reglamentarlo, para evitar así que se desnaturalice la figura.

Posteriormente se establecen los derechos colectivos, entre ellos, el derecho ambiental, y acciones colectivas, con un tratamiento procesal muy diferente y donde la función del juez es mucho más activa: se habla del "juez pro activo". Aparecen:

* La mediación y la conciliación como soluciones alternativas, entre partes y evitar las acciones judiciales.

* La informatización, el expediente digital y las notificaciones digitales a los abogados.

* Un nuevo proceso en el fuero penal y la modificación y unificación del Código Civil y Comercial.

* La violencia familiar y la violencia de genero.

* Los derechos indígenas y fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el tema.

* Mas nuevas normas ambientales, leyes de presupuestos mínimos, los principios de aplicación obligatoria.

Todo esto hizo necesario que fuera la Escuela de la Magistratura la encargada de procurar una nueva formación para los jueces, defensores, fiscales, profesionales del Poder Judicial y los demás funcionarios y administrati vos.

Y la necesidad surge de que las Universidades brindan la formación académica, pero hasta ese momento no se hablaba de mediación, ni de arbitraje, ni de derecho ambiental ni de derecho indígena. Y fue la Escuela la que debió encarar todo este trabajo de capacitación para la excelencia. Hoy, las carreras universitarias de grado han incorporado los nuevos derechos y el nuevo perfil jurídico que exigen.

Me correspondió dirigir el Departamento de Modernización de la Escuela, desde el año 2000 hasta el año 2004, y presidir el Consejo Académico desde el año 2004 hasta el 11 de abril del año 2012. En 2004, mediante convenio con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, se dicta el primer curso de Mediación, que a partir de 2008 se continuó con Fundación Libra.

Las Primeras Jornadas sobre Medio Ambiente se realizaron del 29 al 31 de mayo de 2003 en Rosario de la Frontera. Se reeditaron en mayo de 2004 y, a partir de 2006, se repitieron hasta 2011.

En mayo de 2005 se realizaron las I´ Jornadas "Hacer Justicia, una visión de género", a las que asistieron las entonces recién nombradas juezas de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Carmen Argibay y Elena Highton de Nolasco, las juezas de Cortes provinciales y magistradas de todas las instancias de los tribunales nacionales y provinciales. La experiencia se reiteró en 2010. En 2007 y 2008 se realizaron capacitaciones sobre violencia de Genero a jueces, funcionarios, empleados del Poder Judicial, policías, jueces de Paz e intendencias de toda la provincia.

El programa "La Justicia sale a las Escuelas" se inició en mayo de 2007 mediante un convenio con el Ministerio de Educación, Las escuelas públicas y privadas de toda la provincia se sumaron con entusiasmo. Es muy importante el acercamiento de la Justicia fuera del ámbito tribunalicio con los jóvenes . Era el momento adecuado de hacerles conocer sus derechos y sus obligaciones como ciudadanos. Se generan intercambios de ideas y los magistrados tiene oportunidad de saber cómo ven los jóvenes al sistema de Justicia.

La Escuela de la Magistratura abrió las puertas a la formación permanente de jueces, defensores, fiscales y funcionarios, pero también a los Jueces de Paz legos.

La Corte de Justicia dispuso que uno de los requisitos para el ascenso de los empleados judiciales, era el que realizaran su capacitación en temas puntuales en la Escuela, lo cual fue muy importante para el desarrollo con eficiencia de los juzgados.

Mientras me tocó presidir la escuela participaban del Consejo Académico y de todos los cursos de capacitación los defensores y fiscales y funcionarios del Ministerio Publico. Luego crearon su propia Escuela, y en consecuencia la capacitación se dividió.

En 2011, en cooperación con los contadores Elio de Zuani y Luis Martino de la UNSa. se llevó a cabo una Encuesta de Satisfacción Ciudadana sobre el servicio de justicia, orientada a conocer fortalezas y debilidades, un documento que se entregó a la Corte de Justicia.

En la Escuela se exhibieron los planos del nuevo edifico proyectado para del Poder Judicial, la Escuela de la Magistratura, del Consejo de la Magistratura y del Tribunal Electoral, una modernización edilicia que honra a Salta.

Es un recuerdo que ahora comparto, y que hice con el apoyo de las Memorias que cada año se publican, y que sirven para transparentar la gestión, y accionar de los poderes públicos.

Todo eso se pudo hacer porque existió un Consejo Académico que participó y acompaño todas las actividades, y de todos los empleados de la Escuela que siempre demostraron un compromiso extraordinario con los objetivos de la Escuela.

Sigo creyendo en la formación profesional y en la dimensión ética de la Justicia, una institución esencial a la democracia y a la dignidad humana.

La Escuela de la Magistratura, con tres décadas de historia, constituye ya un motor de la profesionalización, la responsabilidad y la independencia de los magistrados y funcionarios. Sostenerla en el tiempo es una responsabilidad de los poderes del Estado, y los ciudadanos debemos estar atentos para que esto no se quiebre.

* Ex presidenta de la Escuela de la Magistratura del Poder Judicial de Salta.

 

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