Abuso desmedido en los operativos de seguridad 

La imagen de un hincha de Juventud Antoniana que se viralizó por las redes sociales cuando recibía un trato exagerado de la policía el domingo por la noche en el sector de ingreso al estadio Padre Martearena recibió un repudio generalizado. Dos uniformados montados a caballo procedieron a utilizar el rebenque o algún otro elemento sobre la humanidad de esta persona que trataba de levantar una gorra desde el piso y dejaron atónitos a los seguidores de Twitter. Incluso se observa cómo los policías lanzan sus caballos con una violencia inexplicable, que no se justifica bajo ningún punto de vista. 
Pero este tipo de acción de parte del personal de seguridad no es nuevo y se repite recurrentemente, no solo utilizando los caballos sino también ante una consulta o algún intercambio de opinión, como le pasó al presidente de Central Norte, Héctor Defrancesco, quien tuvo una acalorada discusión con un oficial para la ubicación en un sector de plateas del estadio Gigante del Norte, en la disputa del clásico salteño con Gimnasia y Tiro por el Federal A, en la fecha pasada. El dirigente cuervo adujo que el lugar solo estaba autorizado para la presencia de unas 30 personas, y la concurrencia era de alrededor de 300. Eso sí, el estricto control en aquel clásico mostró una falla, porque en el final, con el triunfo del albo, desde el espacio donde se encontraba la gente de Central se vio cómo un envase con agua llegó hasta la otra zona y que generó un momento de tensión que no pasó mayores.
De una forma u otra la iniciativa por corregir este tipo de desaciertos en la organización de los operativos para los espectáculos futbolísticos, en diferentes estadios salteños, sigue siendo una cuenta pendiente. Y en cierta forma la falta de atención para recibir un mejor trato de parte de los uniformados exige que el sistema debe analizar más a fondo el inconveniente y brindar una pronta solución. 
De ningún modo se comparte que con los ánimos exacerbados se busque revanchismo ante la falta de cordialidad, pero es necesario salir de semejante atolladero que preocupa.
Sumado a ello, no es ajeno que los hinchas no colaboren, por sus internas y divisionismo, en clubes como Central Norte y Juventud Antoniana, con los que el organismo de seguridad deberá arbitrar los medios para alejar a los violentos de las canchas, lo que realmente acarrea una dificultad más grande. Por lo tanto, las medidas tendrían que ser más ejemplificadoras.

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