El festejo fue solo de los antonianos en el Martearena

Juventud Antoniana, al vencer anoche a Central Norte por 1 a 0, se quedó con el clásico salteño, en la disputa de la jornada 26 de la zona Norte del torneo Federal A, en el estadio Padre Martearena, que se vio colmado por una multitud de hinchas, con los colores azul, blanco y marrón. El único tanto de la victoria del santo, que se tomó revancha, fue obra de Matías Pato y de esta forma prolongó una serie de dos partidos, que en forma consecutiva sumó los 6 puntos que estuvieron en juego.
Además, el presente del once antoniano le sonríe porque se ubicó a 2 puntos de la zona de clasificación y empezó a respirarle en la “nuca”,a aquellos equipos que aspiran ocupar un lugar entre los 8 primeros.
Fue un arranque bastante alentador para Central Norte, que con un juego más profundo y las corridas del “Sacha” Diego Magno se acercó hasta el área contraria. Juan Capurro de media distancia exigió una buena respuesta en dos tiempos de Nicolás Sequeira.
Pero lo del cuervo fue perdiéndose por lo que había propuesto y al mostrar cierta superioridad en las acciones. Y Juventud pasó a ejercer el control del juego presionando bien arriba. Ese recorrido para tomar posesión de la pelota en campo contrario fue interesante a partir del orden y la concentración, sobre todo con esa idea de sostener el funcionamiento en base a lo que entrenador Pablo Martel pregona durante la semana y es lo que se busca para obtener buenos dividendo durante los partidos y que últimamente resultó productivo porque en esta instancia del campeonato, al fin y al cabo lo que más interesa es sumar. 
Juventud comenzó a prevalecer con serias intenciones de llegar al gol y esa actitud le permitió merodear la valla defendida por Fabricio Hass. Entre los tiros de esquina y avances constantes las jugadas de peligro se sucedieron en el área azabache hasta que Matías Pato, tras una serie de rebote venció la resistencia de Hass.
El gol envalentonó a los antonianos y desacomodó a los dirigidos por Cristian Zurita, que sintieron el golpe y si bien se apostó a que Augusto Berrondo se constituyera en el hombre capaz de abastecer jugadas con pases profundo a Diego Magno o Gonzalo Ríos, pero la pelota no llegaba limpia a los delanteros. Entonces la última línea de Juventud respondió con acierto cerrando todos los caminos que pudiera entorpecer la labor del uno antoniano. El dibujo táctico de Cristian Zurita no fue efectivo y desde el banco de relevos el técnico buscó encontrar la formula para cambiar el resultado en contra. Los ingresos de Hernán Rosales y Germán Lesman no respondieron de la manera esperada y en ese propósito faltaron ideas más claras. Juventud se fue aferrando a la ventaja parcial, defendiendo a capa y espada el 1 a 0, a favor.
Todo el desgaste que hizo Juventud en la parte inicial provocó mucho cansancio en sus jugadores para la parte complementaria quienes se fueron refugiando convencidos de que el éxito no se iba a escapar.
Central estuvo cerca de lograr la igualdad, pero el santo ya lo tenía escrito de que el festejo debía trasladarse hacia la Lerma y San Luis. Así lo entendieron sus hinchas que en los minutos finales alentaron con más fuerza y con el último pitazo de Fabricio Llobet, el carnaval que se desató en todo el predio fue solo antoniano.

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