El ministro de Economía, Agricultura y Producción de la Nación, Sergio Massa, cuando lideraba en el 2017 el Frente Renovador, expresó una frase metafórica consistente con la percepción de un segmento de argentinos que no se identificaban con la grieta entre kirchneristas y macristas: a esa franja la definió como "la ancha avenida del medio". Cinco años después, en marzo de este año, el concepto facilitó, en medio del enfrentamiento entre el sector duro del kirchnerismo y Juntos por el Cambio, la realización del acuerdo entre Massa como presidente de la Cámara de Diputados, y Gerardo Morales, gobernador de Jujuy y titular del radicalismo, para votar la refinanciación de la deuda con el FMI, evitando así el default.

Esta situación generó un espacio político alternativo a "la grieta" generada entre los líderes del kirchnerismo y el macrismo, espacio al que Larreta se sumó a esta oportunidad cuando se vislumbraba personalmente como una opción buscada por una importante parte de la sociedad. Es así que se observa la aparición de un sector de centro, con Massa, Morales, el radicalismo y Larreta, que se potenciaba como un espacio opcional para sumar a todos los actores políticos que pudiesen ofrecer a la sociedad un espacio diferente a los extremos duros planteados entre kirchneristas y macristas. Esto lo percibe cualquier actor político y, por ende, es lógico que un líder que aspire a jugar fuerte o captar este sector generado en la sociedad, busque la construcción de una nueva opción en una sociedad preocupada, en su mayoría (62%), por los problemas que atañen al país.

Si además de observar que el 62% de los ciudadanos encuestados está preocupado principalmente por esos problemas, es necesario tener en cuenta el humor social, el cual se observa que es adverso, 24% son pesimistas, no creen en nada, perciben todo mal a nivel nacional, provincial, municipal, barrial y hasta en el propio seno familiar, este grupo de personas no aceptará ninguna propuesta que provenga de los sectores formales tanto del Gobierno como de la oposición. Prácticamente no hay optimismo, solo el 5% reconoce ese sentimiento, lo que refuerza que no hay espacio para el discurso constructivo. Si seguimos analizando el humor social veremos que los denominados "los críticos" alcanzan el 38%, son aquellos que perciben una situación problemática y se caracterizan porque no son fáciles de convencer con el discurso político sin sustento para las soluciones planteadas. Pero hay un tercio de esperanzados (33%), son quienes dicen advertir lo complicado de la situación del país, pero confían en que es posible encontrar las soluciones correspondientes. Esas soluciones no se espera que puedan venir del gobierno ni de la oposición, es decir ni del kirchnerismo ni del macrismo, además cuando se les consulta por sus inclinaciones ideológicas, la mayoría se inclina por opciones moderadas entre izquierda y derecha, y se suma un 26% que no opina. Esto muestra claramente un espacio que comulga con el concepto de ideología de centro, o sea de ancha avenida del medio, que facilita, además, el diálogo transversal en todos los sectores sociopolíticos.

Si analizamos que la preocupación social son los problemas que atraviesa el país, que el humor social es adverso tanto al oficialismo como a la oposición, que no se percibe que ninguno de ellos resolvería los problemas, y que la identificación ideológica es de centro, se constituye un sector de más de la mitad de los argentinos. Este sector, ancha avenida del medio, aún no posee dueño en el espacio político, por el que los candidatos y partidos competirán para captar la preferencia electoral en las venideras campañas.

 

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