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Personas con depresión presentan entre 30 y 50% más riesgo de cardiopatías

Así lo afirma la Sociedad Argentina de Cardiología, en el marco del Día Mundial de Lucha contra la Depresión que se recuerda hoy.
Martes, 13 de enero de 2026 20:52
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En el marco del Día Mundial de Lucha contra la Depresión, que se conmemora cada 13 de enero, desde la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) afirmaron que presentar síntomas depresivos incrementa entre 30% y 50% el riesgo de desarrollar infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca. Adicionalmente diversos estudios señalan que 8 de cada 10 personas que padecen depresión no reciben diagnóstico ni tratamiento oportuno, lo que hace que transiten años de sus vidas con un riesgo cardiovascular aumentado sin siquiera saberlo. “Estos hallazgos han modificado de manera profunda la comprensión del vínculo entre mente y corazón”, sostienen desde la SAC.

“La depresión es hoy una de las experiencias humanas más extendidas y, al mismo tiempo, más invisibles de nuestra época. No siempre se expresa en forma de llanto o tristeza manifiesta; muchas veces se esconde detrás del cansancio persistente, el insomnio, la irritabilidad, la pérdida de motivación o de esa sensación cotidiana de estar ‘funcionando en automáticoº. En ese silencio, que suele naturalizarse, el cuerpo comienza a hablar, y el corazón es con frecuencia uno de los primeros órganos en expresar las consecuencias”, informó el Dr. Omar Prieto, médico cardiólogo, exdirector y actual asesor del Consejo de Aspectos Psicosociales de la SAC.

Trasciende lo afectivo

“La evidencia científica actual, de alcance tanto nacional como internacional, es concluyente: la depresión trasciende lo afectivo. Se trata de un fenómeno multidimensional: biológico, cognitivo, conductual, físico y social que ejerce un impacto directo y significativo sobre la salud cardiovascular”, explicó por su parte la Dra. Alejandra Ávalos Oddi, cardióloga, asesora y ex directora del Consejo de Aspectos Psicosociales de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

Lo más novedoso es que la ciencia ya no mira a la depresión como una condición estática o aislada, sino como un proceso dinámico. Investigaciones recientes muestran que cuando los síntomas depresivos persisten o empeoran a lo largo del tiempo, el riesgo cardiovascular aumenta de manera progresiva, como si el organismo fuera acumulando una carga silenciosa de daño biológico.

En modo alerta

Podría decirse que el cuerpo no logra “apagar” el modo de alerta. El cerebro permanece bajo estrés emocional crónico, se activan de forma sostenida las hormonas del estrés, aumenta la inflamación de bajo grado, se altera el equilibrio del sistema nervioso autónomo y los vasos sanguíneos pierden su capacidad natural de adaptarse. El resultado es un corazón que trabaja exigido, arterias más rígidas y un terreno fértil para la aterosclerosis y los eventos cardiovasculares mayores.

El Consenso de Aspectos Psicosociales en Enfermedad Cardiovascular de la Sociedad Argentina de Cardiología señala que la depresión, junto con el estrés, la ansiedad, la soledad y el aislamiento social, constituyen un factor de riesgo cardiovascular relevante, frecuente y potencialmente modificable, cuya detección debería formar parte de la práctica clínica habitual.

Mente y corazón, una relación bidireccional y recíproca 

El Consenso Clínico 2025 de la Sociedad Europea de Cardiología sobre Salud Mental y Enfermedad Cardiovascular dio un paso histórico al afirmar que la relación entre mente y corazón es bidireccional: la depresión incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular y, a su vez, la enfermedad cardiovascular favorece la aparición y cronificación de la depresión. Este círculo vicioso impacta directamente en la calidad de vida.

“El documento europeo introduce además un concepto clave y profundamente actual: la necesidad de equipos integrados de psi-* cología y cardiología capaces de abordar de manera conjunta la salud mental y la cardiovascular. No se trata de sumar consultas ni de medicalizar las emociones, sino de cambiar el enfoque, porque cuando una persona está deprimida, no solo sufre emocionalmente sino que duerme peor, se mueve menos, se alimenta de manera desordenada, abandona tratamientos y pierde la motivación para cuidarse. Todo eso, inevitablemente, impacta en el corazón”, insistió el Dr. Prieto.

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