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El primer gol con sello argentino de 2026 no tardó en llegar y finalmente tuvo nombre y apellido. Este viernes 2 de enero, Tomás Valdecantos fue el encargado de inaugurar el año para el fútbol nacional. El delantero convirtió en el triunfo de la Reserva del Al Ain ante Al Jazira, por la Pro League Sub-21 de los Emiratos Árabes.
El tanto no sólo abrió el calendario, sino que también volvió a poner el foco sobre una historia de formación y recorrido poco convencional. Valdecantos nació en Gran Canaria, España, durante una etapa laboral de sus padres, Silvia y Diego. Sin embargo, a los tres años regresó a la Argentina para echar raíces definitivas en Salta.
Allí comenzó su camino futbolístico en Gimnasia y Tiro, el club de sus amores. Pasó por Novena, Octava y Séptima División, destacándose por su potencia física y presencia en el área. A los 14 años dio un salto importante al sumarse a la Reserva de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, donde empezó a competir con jugadores mayores.
Tras la pandemia, su carrera lo llevó a Córdoba y a Deportivo Atalaya, club clave en su desarrollo. En la Liga Cordobesa siguió un proceso similar al de Franco Vezzoni y despertó el interés del Inter de Milán. El club italiano decidió ficharlo tras un seguimiento detallado y apostó por su proyección a futuro.
Valdecantos, delantero de 1,87 metros, se define como un atacante de área, fuerte en el juego aéreo y con olfato goleador. Admirador de Lucas Alario y de Erling Haaland, siempre destacó la importancia del roce competitivo que tuvo en Argentina. Ese aprendizaje hoy se refleja en su crecimiento lejos del país.