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Durante años, el periodismo de espectáculos argentino construyó su identidad sobre una premisa clara: observar, interpretar y contar lo que ocurre en la vida pública -y privada- de artistas, conductores y figuras mediáticas. Ese límite invisible que separa al narrador del protagonista no siempre resiste la dinámica del propio show. Esta semana, volvió a quedar en evidencia.
La periodista Andrea Bisso se refirió públicamente a los rumores que comenzaron a circular tras un intercambio televisivo con Carlos Monti, una de las voces más reconocidas del género. Lejos de esquivar el tema, eligió aclarar el contexto y bajar el volumen a las especulaciones.
Según explicó, no hubo citas ni encuentros ni situaciones fuera de lo estrictamente formal. “Todavía no hubo salida. Solo me invitó formalmente desde su programa y le dije que sí”, señaló, marcando una línea clara entre el gesto público y la construcción posterior del rumor.
El episodio, sin embargo, no pasó inadvertido. En un ambiente donde cada palabra al aire se amplifica, la reacción de Bisso combinó naturalidad y humor. “Primero me maté de la risa y después pensé: ¿por qué no vamos a salir a comer?”, contó, dejando en claro que la invitación no la incomodó, aunque tampoco implicó un paso inmediato hacia algo más.
Consultada sobre la figura de Monti, la periodista no evitó definiciones personales, pero mantuvo un tono medido. “Es un hombre guapo, tiene unos ojos lindos”, dijo, en una apreciación que, sin estridencias, terminó reforzando el interés mediático alrededor del tema.
Bisso también detalló cómo fue el mensaje que recibió, simple y directo: “Si te invito, ¿saldrías a comer conmigo?”. La respuesta, fiel al clima distendido del intercambio, tuvo un guiño cómplice: “Con los cafés que te hice, mínimo me merezco una buena comida”. De todos modos, aclaró un dato central: no hay fecha confirmada ni planes concretos. “Todavía no me dijo cuándo”, remarcó.
Más allá del ida y vuelta puntual, la periodista aprovechó la exposición para ampliar la mirada y correr el eje del chimento puro. “Todos nos merecemos una relación linda y sana”, expresó, una frase que funcionó más como declaración de principios que como cierre romántico.
Sin escándalos, sin confirmaciones rimbombantes y sin sobreactuaciones, la situación expone una escena conocida pero siempre vigente: en el mundo del espectáculo, incluso quienes viven de contar historias pueden, de un momento a otro, convertirse en la historia.