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En 2026, Barcelona tiene una doble conmemoración: el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y su reconocimiento como capital mundial de la arquitectura. La coincidencia refuerza el peso del arquitecto catalán en la identidad urbana de la ciudad y sitúa su legado en el centro de las discusiones contemporáneas sobre el futuro de las metrópolis.
El "Año Gaudí" rinde homenaje a uno de los creadores más influyentes del siglo XX, cuya obra fusionó arquitectura, ciencia, espiritualidad y naturaleza. Catorce de sus edificaciones, entre ellas la Basílica de la Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Casa MilÓ y el Park Güell, conforman un patrimonio que ha definido el perfil de Barcelona y la ha convertido en una referencia arquitectónica.
El programa
Se prevén exposiciones, congresos y actividades culturales. El Museu d'Història de Catalunya organizará una muestra dedicada a la vida y obra del arquitecto, mientras que el Gaudí International Congress 2026 reunirá a especialistas para presentar investigaciones sobre su pensamiento y su método de trabajo. En lo artístico, el Palau de la Música Catalana será sede del estreno sinfónico "Set Somnis de Gaudí", con más de 200 músicos de la London Philharmonia Orchestra y los coros del Orfeó CatalÓ.
El centenario fue declarado acontecimiento de interés público por el Gobierno español, con el objetivo de promover y difundir la relevancia urbanística y cultural del legado gaudiniano. A ello se suma la celebración, entre febrero y diciembre, del congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, con la participación de unos 10.000 profesionales y actividades en más de 75 espacios de la ciudad.
Una vida plena
Antoni Gaudí nació en 1852 en Reus y su infancia, marcada por problemas de salud, lo llevó a desarrollar una intensa observación de la naturaleza, rasgo que reflejaría en su arquitectura. Tras colaborar con varios arquitectos, alcanzó reconocimiento propio con la Casa Vicens y, en 1883, asumió la dirección de la Sagrada Familia, proyecto al que dedicó el resto de su vida hasta su muerte en 1926, tras ser atropellado por un tranvía.
Cien años después, la Sagrada Familia continúa siendo símbolo del modernismo catalán y de una forma de concebir la arquitectura como diálogo entre técnica, arte y entorno.
Este año Barcelona refuerza su vínculo con ese legado y se proyecta como laboratorio de ideas para pensar la ciudad del futuro.
"Ciudad de sombras", thriller con aire catalán
La "Ciudad de sombras" sitúa a la Barcelona modernista en el epicentro de un thriller policíaco que explora tanto la arquitectura de Gaudí como la complejidad de sus protagonistas. La serie, que adapta la primera novela de la saga de Aro Sáinz de la Maza sobre el inspector de los Mossos d'Esquadra Milo Malart, se compone de seis episodios y ha irrumpido en Netflix, alcanzando los primeros puestos.
El director Jorge Torregrossa recordó la colaboración del propio Sáinz de la Maza en el proceso de adaptación, subrayando que pidió que se respetara la personalidad de Milo Malart. El equipo creativo mantuvo este principio, aunque decidió otorgar un mayor protagonismo al personaje de Rebeca Garrido, interpretado por Verónica Echegui, transformándola en una figura con peso dramático, lo que permite un contraste con el inspector Malart.
La trama se inicia con el hallazgo de un cuerpo calcinado en la fachada de La Pedrera - Casa MilÓ, uno de los edificios más emblemáticos de Gaudí. Este crimen es asignado al inspector Malart, encarnado por Isak Férriz, quien regresa al cuerpo tras una suspensión por indisciplina. Junto a él, la subinspectora Garrido, de carácter analítico y cerebral, se enfrenta a la investigación, mientras que Malart, emocional y marcado por sus traumas, aporta una perspectiva distinta.