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El paso del tiempo en el cine: películas que revisitan a figuras emblemáticas

Jueves, 19 de febrero de 2026 12:26
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El cine no solo crea mundos nuevos, también rescata figuras emblemáticas del pasado para presentarlas con una mirada fresca, y es por eso que en años recientes, varias películas (y algunas series) han optado por reimaginar a personajes históricos, íconos culturales e incluso héroes ficticios desde perspectivas diferentes. 
El paso del tiempo ofrece un lente único y permite que nuevas generaciones redescubran a estas personalidades legendarias, mientras el público que las vio surgir experimenta una mezcla de nostalgia y revelación. Tanto la gran pantalla como las series dramáticas han encontrado en este recurso narrativo una forma de conectar el ayer con el hoy, aprovechando el atractivo de nombres conocidos pero contando sus historias de un modo novedoso y relevante. Las plataformas de streaming, por su parte, han facilitado que estos estrenos alcancen a audiencias masivas, listas para revivir grandes historias desde la comodidad del hogar.

Nuevas miradas a figuras históricas


Las películas biográficas recientes han demostrado que no existe una sola forma de contar la vida de un mito. Elvis (2022), por ejemplo, dirigida con el estilo vibrante de Baz Luhrmann, retoma la leyenda de Elvis Presley con un montaje moderno que contagia la energía del "Rey del Rock". En lugar de un biopic convencional, la película se centra en su compleja relación con el mánager Colonel Parker, subrayando cómo la fama y la manipulación marcaron su destino y logrando que el mito se sienta cercano para el público actual. 
Spencer (2021), por otro lado, incorpora un ángulo íntimo y psicológico para retratar a la princesa Diana. En vez de repasar todo su cuento de hadas, la película imagina un fin de semana decisivo en su vida donde afloran sus conflictos internos lejos de la mirada pública. Esta interpretación libre humaniza a un icono real, alejándolo del retrato oficial y acercándolo al espectador con empatía.
Marilyn Monroe también es un ejemplo de cómo un mismo icono puede retratarse con enfoques opuestos. Es así que, en Mi semana con Marilyn (2011), Michelle Williams le dio vida con sensibilidad, centrándose en un episodio puntual que revela la vulnerabilidad tras el brillo de la estrella; en cambio Blonde (2022), la versión protagonizada por Ana de Armas, presenta un relato más oscuro y onírico que explora los traumas y la soledad que acechaban a Norma Jeane tras el mito. Blonde no es un retrato literal, pero invita a reflexionar sobre quién era realmente Marilyn más allá de su imagen pública.
Napoleón (2023), dirigida por Ridley Scott, revive al emperador francés con espectacularidad, equilibrando escenas de batalla con una mirada a su vida personal (especialmente su relación con Josefina). Visto a través del prisma del siglo XXI, Napoleón resulta imponente en campaña pero también humano en sus contradicciones. 
Por su parte, Oppenheimer (2023) de Christopher Nolan narra la creación de la bomba atómica desde la perspectiva de J. Robert Oppenheimer, a quien presenta como un genio brillante pero atormentado por el peso moral de su logro. La película combina drama histórico y suspenso psicológico, reflexionando sobre cómo un héroe de guerra puede convertirse en figura controvertida con el cambio de los tiempos.
El irlandés (2019), de Martin Scorsese, es un monumental drama de gánsteres que recorre décadas en la vida de Frank Sheeran (Robert De Niro) para mostrar cómo el paso de los años cobra factura en su conciencia. Scorsese incluso emplea tecnología digital para rejuvenecer a De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, de modo que los vemos en pantalla desde la juventud hasta la vejez, reforzando la sensación de presenciar una vida criminal entera en retrospectiva. Lejos de glorificar la violencia, El irlandés se convierte en una reflexión sobre la soledad y el arrepentimiento al final del camino. 
En un registro distinto, Tár (2022) presenta a Lydia Tár, una directora de orquesta ficticia tan meticulosamente construida que parece real. A través de esta antiheroína contemporánea, la película examina cómo se edifica y derrumba la reputación de un icono cultural, explorando la genialidad, el abuso de poder y la caída en desgracia en la era moderna.

 

La nostalgia trae de vuelta a héroes de ficción

Pero también hay que tener en cuenta que no solo las figuras reales regresan a la pantalla con nuevas interpretaciones; los personajes ficticios emblemáticos también han vuelto para conquistar tanto a fanáticos veteranos como a nuevas audiencias. 
Un ejemplo destacado es Creed (2015) y sus secuelas, que reviven el universo de Rocky. En esta saga derivada, Adonis Creed (interpretado por Michael B. Jordan) toma la posta como el joven boxeador estelar, pero el lazo emocional viene de la mano de Rocky Balboa (Sylvester Stallone) regresando como mentor. Ver a Rocky en sus años de madurez, entrenando al hijo de su viejo rival y amigo Apollo Creed, aporta una capa de emotividad y nostalgia, ya que es el mismo héroe de antaño enfrentando el paso del tiempo, con sus glorias y heridas a cuestas. La fórmula resultó un éxito porque respeta el legado de Rocky, un personaje casi mítico del cine deportivo, al mismo tiempo que lo contextualiza en una nueva era y con nuevos protagonistas, haciendo que el relato se sienta fresco sin perder la esencia.
Por otro lado, en el terreno de la fantasía y la ciencia ficción, la tendencia es igual de fuerte. La saga de Star Wars ha sabido capitalizar el amor por sus personajes clásicos en películas recientes. The Force Awakens (2015) marcó el regreso de héroes queridos como Han Solo, Leia Organa e incluso Luke Skywalker (más adelante en la nueva trilogía), mostrando qué había sido de ellos décadas después de la victoria contra el Imperio. Esta estrategia de mezclar lo viejo con lo nuevo no solo impulsó la taquilla, sino que expandió el universo narrativo de Star Wars de forma orgánica.
La fiebre por revivir personajes no se limita a la ciencia ficción o al deporte, sino que abarca todos los géneros. En el cine de acción, Top Gun: Maverick (2022) trajo de vuelta al aviador de Tom Cruise más de treinta años después de la cinta original. Esta secuela muestra a un héroe envejecido que aún tiene lecciones que aprender y logró emocionar tanto a los veteranos de 1986 como a una nueva generación de espectadores. Del mismo modo, incluso las comedias dramáticas han aprovechado la nostalgia, como Sex and the city 2 (2010) que reunió a sus cuatro protagonistas en una nueva aventura cinematográfica tras el final de la serie televisiva, permitiendo ver cómo evolucionaron aquellos personajes en el tiempo.
Estos regresos funcionan porque apelan al cariño del público, puesto que nos intriga saber en qué punto de la vida están ahora esos amigos de la ficción, cómo los ha cambiado la edad o si conservan la esencia que los hizo entrañables.
En definitiva, el paso del tiempo se ha convertido en un protagonista más dentro del cine actual. Ya sea reexaminando la vida de un personaje histórico desde un ángulo inusual, o retomando la historia de un héroe ficticio muchos años después, estas producciones nos invitan a reflexionar sobre la evolución, la memoria y el legado. La audiencia, por su parte, encuentra en ellas algo más que entretenimiento con una conexión emocional con el pasado y, a la vez, una reinterpretación acorde con las preocupaciones y sensibilidades del presente. 
Al revisitar a estas figuras emblemáticas, el cine logra un equilibrio entre homenajear lo conocido y sorprender con algo nuevo. Después de todo, las grandes historias nunca mueren; solo esperan el momento indicado para ser contadas de nuevo y cada nueva versión les añade un capítulo que enriquece su leyenda.
 

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