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Antes del estreno de La hija del fuego: la venganza de la bastarda por la pantalla de eltrece, la China Suárez habló desde Turquía con Telenoche, se mostró muy enamorada de Mauro Icardi y reveló cuáles son sus deseos para esta nueva etapa de su vida.
La actriz conversó con Sofía Kotler en la previa del debut de la ficción, que se emite a las 21.15, y se animó a un divertido ping-pong en el que dejó varias definiciones sobre su presente personal y sentimental.
Durante el ida y vuelta, destacó la estabilidad que atraviesa junto al futbolista y confesó que hoy se permite proyectar a futuro: desde la idea de pasar por el altar hasta la posibilidad de volver a ser madre.
“Ahora sí, tengo ganas de casarme, pero no fue un sueño de toda la vida. Y sí, obvio que quiero volver a ser mamá”, aseguró sin vueltas.
En tono distendido, también recordó una anécdota de su pasado amoroso y admitió que intentó revisar el celular de una expareja, aunque la jugada no terminó como esperaba.
“Lo hice dos veces en mi pasado. No me arrepiento porque se bloqueó. Era un teléfono de otra marca y yo quise hacer captura, pero se hacía distinto, como que tenías que pasar la mano así. No sirvo… a mí me mandan a robar y toco timbre”, bromeó entre risas.
La China fue tajante al hablar de la fidelidad y dejó en claro que no perdonaría una infidelidad, en referencia a algunos rumores que circularon en 2025.
“Si tengo pruebas ni en pedo te perdono”, lanzó. Y agregó sobre su vínculo con Icardi: “(Mauro) me muestra todo, yo veo todo, y tiene muy claro cómo soy. Él es igual que yo; en ese sentido está todo claro. A la primera que veamos algo de la otra persona que falte al acuerdo que tenemos, chau”.
Además, reconoció que se tatuó algo vinculado a una expareja, lo que reavivó versiones que apuntan a Rusherking, quien tiempo atrás contó que una ex tiene tatuada su boca.
Por último, habló de su carácter y confesó qué es lo que más la saca de quicio.
“Cuando estoy enojada que me digan ‘tranquila’, lo odio”, afirmó tajante. “Soy recontra impulsiva. Yo pensé que con los años me iba a calmar, pero no. Es un calor que me sube y no sé cómo apagarlo”.