PUBLICIDAD

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
24°
4 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

El folclore, las tradiciones y el turismo reafirmaron la identidad cultural de Molinos

En un contexto económico complejo, el pueblo vallisto volvió a demostrar que la cultura, la tradición y el trabajo comunitario siguen siendo motores clave del turismo y del desarrollo local. Más de 7.000 personas durante el fin de semana disfrutaron de la 41ª edición del Festival del Poncho, Doma y  Folclore
Miércoles, 04 de febrero de 2026 08:05

Molinos vivió un fin de semana inolvidable. El histórico Festival del Poncho, Doma y Folclore celebró su 41ª edición con un impacto que trascendió el escenario y se sintió en cada rincón del pueblo. Hostales y hospedajes alcanzaron una ocupación plena, los caminos estuvieron en óptimas condiciones, el clima acompañó y la convocatoria fue masiva. Unas 7.000 personas dijeron presente entre las dos noches principales, consolidando al evento como uno de los grandes atractivos culturales de los Valles Calchaquíes.

El festival no solo superó las expectativas en términos de público, sino que ratificó su importancia como herramienta de promoción turística. Con menos de 50 personas del personal municipal abocadas a la organización en sus distintos aspectos, Molinos logró montar un evento de primer nivel, con excelente sonido, un escenario destacado y una grilla artística de jerarquía, incluso en un contexto económico adverso.

Uno de los grandes aciertos de esta edición fue la jornada del viernes con entrada gratuita, pensada estratégicamente para que más gente pudiera conocer el festival, acercarse por primera vez y vivir la experiencia. Esa decisión se tradujo en mayor circulación de visitantes, consumo en comercios locales y una ocupación plena en alojamientos formales y alternativos.

Desde Salta capital, el viaje hasta Molinos demandó alrededor de tres horas y media. Vialidad de Salta y de la Nación cumplieron un rol clave al dejar en condiciones los caminos, especialmente el tramo que conecta por Cachi, lo que garantizó un tránsito fluido y sin incidentes. El buen estado de las rutas fue un factor determinante para que familias, turistas y visitantes de distintos puntos de la provincia y del país se animaran a llegar.

El tiempo también jugó a favor. En la previa hubo lluvias que generaron cierta incertidumbre, pero durante el evento el cielo se despejó y regaló noches únicas, con una luna plena que acompañó cada presentación y le dio un marco mágico a las actividades. El clima estable permitió que todo se desarrollara con normalidad, tanto en el predio como en la plaza central.

El sábado fue una verdadera fiesta popular desde temprano. El “ablande” del carnaval comenzó por la tarde y se extendió durante horas, con música en vivo, juegos con agua, pintura y harina. Chirete y Alma Carpera pusieron ritmo y color en la plaza del pueblo, donde vecinos y visitantes se mezclaron para “jugar al carnaval”, recuperando esa esencia comunitaria que distingue a Molinos y a los Valles.

Esa convivencia entre tradición, música y participación popular es uno de los sellos del festival. No se trata solo de espectáculos, sino de una experiencia cultural integral que invita a vivir el pueblo, recorrer sus calles, conocer su historia y compartir con su gente. En ese sentido, el impacto turístico fue importante y se reflejó en restaurantes colmados, artesanos con ventas sostenidas y un movimiento constante durante todo el fin de semana.

La doma nocturna fue otro de los grandes atractivos. Con un marco imponente de público, la destreza criolla volvió a ser protagonista, reafirmando el vínculo del festival con las tradiciones rurales y el trabajo del campo. La combinación de jineteada, música y espectáculo nocturno le dio un carácter único a la propuesta, diferenciándola de otros eventos del calendario festivalero.

El cierre llegó en la madrugada del domingo, cuando Las Voces de Orán pusieron el broche de oro. Con un público que resistió hasta las últimas horas, el festival se despidió a lo grande, dejando sensaciones positivas tanto en la organización como en los visitantes.

En un contexto económico desafiante, Molinos apostó a la cultura como inversión estratégica, con resultados concretos, alta ocupación, visibilidad provincial y regional, y una proyección que ya mira hacia el futuro.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD