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La diputada nacional por Salta Gabriela Flores, en representación del bloque La Libertad Avanza, afirmó que la situación de Venezuela excede el plano diplomático tradicional y debe ser abordada como una crisis profunda con impacto regional.
“Desde la perspectiva de La Libertad Avanza, lo venimos sosteniendo desde el comienzo de la gestión del presidente Milei, la situación de Venezuela no puede analizarse como una simple disputa internacional, es una emergencia humanitaria prolongada, originada en un régimen que usurpó el poder, desmanteló instituciones democráticas y gobierna sin legitimidad popular, de hecho perdió las últimas elecciones democráticas en su país”.
En ese contexto, explicó que “la intervención de Estados Unidos responde menos a una lógica de injerencia clásica y más a una respuesta frente a una amenaza regional. El régimen de Nicolás Maduro no solo es autoritario sino que está vinculado al narcotráfico y a organizaciones criminales transnacionales como el cartel de los Soles y el Tren de Aragua. Estas estructuras no se limitan al territorio venezolano sino que operan en varios países de la región. Cuando el crimen organizado cruza fronteras, la respuesta de los Estados responsables también debe hacerlo”.
Migración forzada y riesgo para la seguridad regional
Flores advirtió que las consecuencias ya son visibles en América Latina: “El impacto ya se siente en toda América Latina. Venezuela es hoy el origen de uno de los mayores desplazamientos forzados de la población del mundo, con millones de personas que migran buscando condiciones básicas de vida desde hace muchísimos años”.
Según detalló, “esto genera una fuerte presión sobre los sistemas de salud, educación y empleo de distintos países, países vecinos. Además, es una emigración forzada. Los emigrantes venezolanos no tenían ganas de irse, se fueron perseguidos por el régimen”.
La diputada subrayó que el problema no se limita a lo humanitario: “En términos políticos y de seguridad, la expansión de redes criminales internacionales ligadas a este régimen venezolano representa un riesgo concreto para la estabilidad institucional de la región. No se trata solo de solidaridad humanitaria, sino de la defensa de la gobernabilidad y de la seguridad regional”.
Presión internacional, democracia y postura argentina
Flores sostuvo que el cambio político en Venezuela no puede imponerse desde afuera, pero sí requiere una acción internacional coordinada: “Ningún proceso de transformación democrática se puede imponer desde el exterior, pero la presión internacional coordinada es una condición indispensable para debilitar a un régimen que se sostiene mediante la represión, el control del Estado y el financiamiento criminal”.
En ese sentido, recordó que “se ha ejercido presión externa desde todos los organismos multilaterales, la ONU, la OEA, incluso hay muchos miembros del gobierno de Nicolás Maduro que están siendo juzgados en la Corte Internacional. Sin presión externa, el régimen no tenía incentivos para abrir el sistema político”.
“El objetivo no es imponer un liderazgo, sino crear condiciones reales para una transición democrática hacia el gobierno que fehacientemente habían elegido los venezolanos. Que vuelva a haber elecciones libres, respeto a los derechos humanos y reconstrucción nacional”, agregó, y alertó: “No nos olvidemos la gran cantidad de desaparecidos que hay en Venezuela, las torturas en el Helicoide. Sin ir más lejos, hay un compañero, un gendarme argentino que está desaparecido dentro del territorio venezolano. Es muy grave la situación en cuanto a los derechos humanos y a la democracia en la región”.
Finalmente, la diputada marcó la posición del bloque oficialista: “Sin duda el principal riesgo para Argentina es que se normalice una dictadura que opera como plataforma para el crimen organizado con consecuencias directas sobre la seguridad, la economía y la estabilidad de la región. La neutralidad en este escenario no es una opción responsable y es lo que viene sosteniendo el gobierno de Javier Milei y venimos sosteniendo desde La Libertad Avanza”.
También señaló oportunidades: “Al mismo tiempo existe una oportunidad clara: alinear a Argentina con las democracias libres del mundo, fortalecer la credibilidad internacional y sostener una política exterior basada en el Estado de Derecho y en los Derechos Humanos. Una Venezuela democrática en el futuro también puede abrir oportunidades de reconstrucción, comercio e inversión para toda la región. Recordemos cómo era Venezuela antes del régimen”.
“Argentina no puede ser neutral entre democracia y dictadura. No podemos hoy estar ante esta opción. El respaldo del presidente del Congreso del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara de Diputados marca una posición clara: estar del lado de la libertad, la legalidad y la democracia, y no del lado de un régimen autoritario que viene siendo rechazado por la propia Venezuela desde hace tiempo”, afirmó.
Y concluyó con una advertencia: “Creo que en un tiempo no muy lejano, cuando nos enteremos de las violaciones a la libertad que se perpetraron en Venezuela durante estos últimos años y la situación real en cuanto a las cifras de desaparecidos, de detenidos y de personas torturadas, va a ser una gran sorpresa para sectores que hoy, sorprendentemente o llamativamente, están defendiendo una dictadura”.