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El precedente de Noelia de una eutanasia por "no poder vivir más" con el aval judicial

Dos años después de solicitarla y tras batallar contra su padre, este jueves se le aplicará
Jueves, 26 de marzo de 2026 08:39
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"No puedo más con esta familia, con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza, con lo que he vivido". Son las palabras de Noelia, la joven de 25 años con paraplejia que lleva casi dos años batallando contra su padre en los juzgados por la eutanasia que solicitó. Un "infierno" que hoy culmina con la aplicación de la muerte asistida anunciada por la propia chica en directo en una entrevista en el programa Y ahora Sonsoles de Antena 3 tras recibir el aval de la Justicia y el espaldarazo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), la última instancia en pronunciarse.

Un caso que ha abierto un fuerte debate por la exposición de la joven en el último momento; la polémica abierta sobre la legitimidad o no del progenitor a oponerse en los tribunales siendo ella mayor de edad (tiene 25), y el precedente que sienta una causa inédita por el sufrimiento físico y psicológico por el que ella dice no poder vivir y por una aplicación que se ha alargado casi dos años en los tribunales.

"No tengo ganas de nada, ni de salir ni de comer. Dormir se me hace muy difícil, tengo dolores físicos diarios", relató Noelia en la entrevista concedida. La joven no tuvo reparos en explicar el particular "infierno" sufrido y sus intentos de suicido antes de que empezara el proceso. Se refirió a una infancia complicada por el divorcio de sus padres, a su vida en un centro tutelado -desde los 13 está en tratamiento psiquiátrico- y a la posterior mala relación con su abuela paterna. Luego, denunció hasta dos agresiones sexuales, la última grupal por parte de tres chicos en una discoteca días antes de su último intento de suicidio (también explicó varios episodios de autolesiones). "No lo denuncié porque fue justo antes de intentar suicidarme", aseguró. Por tanto, no hubo ni denuncia ni investigación posterior, y ella no quiso ahondar más en lo sucedido.

 

 

El día 4 de octubre de 2022 se arrojó por la ventana de un quinto piso para quitarse la vida. No murió. Sufrió una "grave" e "irreversible" lesión medular, una paraplejia que le provoca fuertes "dolores neuropáticos" y carece de movilidad completa en las piernas. Ha permanecido en un centro sociosanitario la mayor parte del tiempo, se desplaza en silla de ruedas y tiene una discapacidad del 74% (anteriormente era del 67% por sus problemas de salud mental). En concreto, un trastorno límite de la personalidad y otro obsesivo compulsivo, como ella misma reconoció ayer en la entrevista.

"Antes de pedir la eutanasia veía mi mundo muy oscuro. No tenía metas ni objetivos", sentenció en vísperas de su aplicación. "Siempre me he sentido sola, nunca me he sentido comprendida y nunca han empatizado conmigo", relató tras cuestionar el papel de su padre. "No ha respetado mi decisión y nunca lo hará", apostilló después de explicar varios desencuentros entre ambos.

La batalla en los tribunales arrancó cuando el progenitor recurrió ante la justicia la resolución de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, con fecha del 18 de julio de 2024, por la que se concedió la autorización de la eutanasia de Noelia. Ella la había solicitado formalmente en abril y se la aprobaron tres meses después, en julio.

El 1 de agosto, un día antes de su aplicación, el Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 12 de Barcelona la suspendió de forma cautelar por petición del progenitor. Una decisión sobre la bocina que provocó que el caso apareciera por primera vez en los medios de comunicación.

Durante la vista oral celebrada en la Ciutat de la Justícia de Barcelona -la primera de estas características en España y bajo una fuerte presión mediática- la chica se reafirmó en su solicitud, denunció ante la juez "coacciones" por parte de su entorno para que desistiera a lo largo de los últimos años y se mostró dispuesta a seguir adelante con su reclamación.

Dos semanas después, la magistrada autorizó la eutanasia y concluyó que el padre no estaba legitimado para actuar en nombre de la hija. Noelia "tiene conservadas sus capacidades para tomar todo tipo de decisiones, incluida la de someterse a la eutanasia", sostuvo la magistrada en la sentencia de marzo de hace un año.

Abogados Cristianos recurrió esta decisión ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).El alto tribunal catalán avaló la sentencia -pese a reconocer la legitimidad del progenitor- y entonces se abrió un periplo judicial que terminó con el aval del Supremo y del Constitucional.

La última noticia de su batalla judicial se conoció esta semana, cuando se supo que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) rechazó paralizar la eutanasia de Noelia, como reclamó su padre de forma cautelar y tras agotar las instancias españolas, aunque sin entrar en el fondo de la cuestión.

Justo ayer trascendió que la plaza 20 de la sección de instrucción del Tribunal de Instancia de Barcelona rechazó una nueva petición del padre de Noelia para frenar la eutanasia a la joven, que volvió a insistir in extremis.

Sea como fuere, la eutanasia de Noelia se ha convertido en un precedente al ser el caso más mediático desde la aprobación de la Ley de la Eutanasia actual (2021) y el que ha pasado por todas las instancias judiciales en España, desde el juzgado contencioso 12 de Barcelona hasta el Constitucional.

"Me voy y vosotros os quedáis aquí con todo el dolor. Pero yo pienso: ¿y yo todo el dolor que he sufrido durante todos los años?", aseguró ayer delante de la cámara. "Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir", zanjó la joven a pocas horas de recibir la eutanasia, prevista para esta tarde a las 18 horas.

 

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