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El conflicto en Medio Oriente sumó ayer un nuevo capítulo tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien planteó abiertamente la posibilidad de tomar el control de recursos estratégicos de Irán, tanto en el plano energético como nuclear, en medio de una creciente tensión militar.
En una entrevista con The Financial Times, Trump aseguró que su "preferencia" sería "tomar el control del petróleo" iraní, incluso mediante la eventual ocupación de la isla de Jarg, principal terminal de exportación de crudo del país. Se trata de un punto clave para la economía persa y para el mercado energético global, ya que concentra gran parte de las exportaciones de petróleo.
El mandatario sostuvo que Washington dispone de "muchas opciones" frente a Teherán, aunque reconoció que una operación de este tipo implicaría una presencia prolongada en territorio iraní. Sus declaraciones se dan en un contexto de creciente despliegue militar estadounidense en la región, con unos 50.000 efectivos y el reciente envío del buque anfibio USS Tripoli, con 3.500 soldados adicionales, además de aeronaves de transporte y combate, así como unidades anfibias de ataque y tácticas.
Operación Uranio
En paralelo, Trump evalúa una operación aún más sensible: el envío de tropas para recuperar cerca de 450 kilos de uranio enriquecido que Irán posee, según reveló The Wall Street Journal. Ese material, con un nivel de pureza cercano al requerido para armas nucleares, se encontraría en instalaciones como Isfahán y Natanz, bajo estrictas medidas de seguridad.
De concretarse, la operación implicaría el despliegue de fuerzas especiales en zonas altamente defendidas, con riesgos de enfrentamientos directos, misiles y trampas explosivas. Expertos militares advierten que no sería una intervención rápida y que podría extender el conflicto más de lo previsto.
Mientras tanto, desde Irán endurecieron el tono. El presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó a EEUU de hablar de negociaciones en público mientras prepara una ofensiva terrestre. Y advirtieron que cualquier incursión terminará con la "captura humillante" de las tropas estadounidenses.
En este escenario, Trump mantiene abierto un canal diplomático, aunque prorrogó hasta el 6 de abril el ultimátum para que Irán desbloquee el estrecho de Ormuz. La combinación de presión militar, amenazas económicas y negociaciones mantiene en vilo a la región y al mercado energético global, ante el riesgo de una escalada aún mayor.