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Pedro Rodríguez, suboficial del Ejército Argentino y guía de montaña, logró cumplir uno de sus mayores sueños: alcanzar la cumbre del monte Kun en el Himalaya. Después de más de 25 años de dedicación al montañismo, este tartagalense coronó un desafío que muy pocos se atreven a enfrentar, a más de 7.000 metros sobre el nivel del mar.
Rodríguez, nacido en el barrio de Villa Saavedra, de la calurosa localidad de Tartagal, se formó en la Escuela Militar de Montaña en Mendoza, donde despertó su pasión por la montaña. Con los años, su nombre comenzó a resonar entre los montañistas más experimentados del país.
Para él, el Himalaya siempre fue un sueño lejano, pero tras una rigurosa preselección de entre 48 postulantes, fue uno de los 9 elegidos para la expedición que representó a Argentina junto con el Ejército de la India. El objetivo: hacer cumbre en el monte Kun, un desafío de gran envergadura.
Un sueño hecho realidad
Pedro recordó su niñez en Tartagal y cómo, desde pequeño, comenzó a soñar con escalar los picos más altos. "Nunca imaginé que un chico de Tartagal podría llegar tan lejos, pero la montaña te lleva hacia nuevos horizontes", reflexionó. Después de años de preparativos, el 5 de agosto de 2025, finalmente se vio en lo más alto, después de una expedición que comenzó en julio y que implicó jornadas de entrenamiento y aclimatación en el Himalaya, donde enfrentó temperaturas de hasta -40°C y la constante lucha contra el mal de altura.
"La cumbre fue un momento único. No te lo puedo describir con palabras. Estábamos en la cima del mundo, con todo el sacrificio detrás. Es un sueño que se vuelve realidad gracias al Ejército y a la dedicación de años", expresó Pedro con emoción.
Un logro histórico para el Ejército Argentino
Lo más significativo de esta expedición no es solo el éxito personal de Pedro, sino que el Ejército Argentino logró, por primera vez en 72 años, conquistar una cumbre en el Himalaya. El Monte Kun con sus 7.077 metros, fue el objetivo final, y Pedro fue uno de los primeros en alcanzarlo. Para él, el hecho de estar a más de 7.000 metros de altura no solo era un desafío físico, sino una oportunidad para rendir homenaje a aquellos que, décadas atrás, intentaron y no lograron hacerlo.
"Hoy logramos lo que hace más de 70 años no se había podido. Es un homenaje a nuestros compañeros y a la historia del Ejército", comentó con orgullo.
La montaña como escuela de vida
Este logro no fue fácil. La preparación comenzó mucho antes de llegar al Himalaya. Durante meses, Pedro y su equipo realizaron entrenamientos exigentes, escalando cerros de más de 6.000 metros en Mendoza, y entrenando en el Cerro Tupungato y el Tronador, con la guía de un experto en montaña. La dificultad de escalar en el Himalaya, donde las condiciones son mucho más extremas que en los Andes, hizo que el entrenamiento fuera aún más necesario.
El sacrificio físico fue inmenso: caminar con mochilas de más de 7 kg, escalar en el glaciar de hielo y enfrentar el frío extremo fueron solo algunos de los desafíos que tuvo que sortear. Pero para Pedro, todo valió la pena.
El futuro está en la cima
Ahora, con el Monte Kun conquistado, Pedro no planea detenerse. "Siempre quiero más. Si pude subir al Kun, puedo soñar con más. Hay picos aún más altos, como el Makalu o el Everest, y mi objetivo es seguir alcanzando nuevas cumbres", afirma con determinación.
Sin embargo, Pedro también quiere que su historia inspire a las futuras generaciones. "Quiero que los jóvenes se animen a soñar, que se den cuenta de que todo es posible. Yo, que vengo de Tartagal, lo logré, y ellos también pueden hacerlo".
En este momento, Pedro se encuentra disfrutando de un merecido descanso, rodeado de su familia en Mendoza, donde vive con su hijo Lucio, quien siempre le da palabras de aliento antes de cada expedición. “El montañismo es lo mío. Nunca dejo de entrenar. Sé que siempre hay un desafío más grande, y mi sueño es seguir alcanzando nuevas cumbres”, asegura el experimentado montañista.